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Precarización Laboral. Maestra, ¿me presta diez pesos para un taco?: la precarización en las escuelas

Alumnos desnutridos, sin materiales suficientes para realizar sus tareas, sin dinero para el receso, con múltiples carencias en casa, madres que deben decidir entre comprar comida o tenis nuevos para educación física. Es la realidad de millones de nuestros alumnos, cuyas familias viven día a día la precarización laboral, que al final de cuentas se traduce en precarización de la vida.

Soledad Farfalla Maestra de secundaria, Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Miércoles 8 de julio de 2020

Desde que las maestras y los maestros de la UACM lanzaran la propuesta por un gran Frente Nacional Contra la Precarización, quienes integramos la agrupación de maestras y maestros Nuestra Clase decidimos sumarnos e impulsar esta propuesta.

¿Cómo viven y ven la precarización las maestras y los maestros?

Aunque quienes trabajamos en educación básica pública contamos con base y otros derechos mínimos, la realidad es que en los últimos años han avanzado sobre nuestros derechos laborales: el poder adquisitivo de nuestros salarios ha decrecido, la jubilación se vuelve irreal con el sistema de afores mientras los servicios de salud son cada vez más deficientes e inaccesibles.

Sin embargo, la peor cara de la precarización laboral en nuestro gremio la viven nuestras compañeras y compañeros que trabajan en educación privada, quienes no cuentan con estabilidad ni derechos laborales, recibiendo a cambio sueldos miserables. Lo mismo pasa con las compañeras que son contratadas “por asignatura” en nivel medio superior y superior.

En México el 70 % de las personas no tiene acceso a la seguridad social, mientras que más del 60 % de los trabajadores perciben menos de lo necesario para cubrir las necesidades de sus familias. En este contexto parece inevitable que la precarización laboral invada nuestras aulas todos los días.

Las condiciones de trabajo de las familias de nuestras alumnas y alumnos se convierten en carencias de derechos elementales como la alimentación, la salud o la vivienda.

Maestra, ¿me presta diez pesos para un taco?; no pude hacerlo porque mi papá no tuvo para el material; profe no había podido venir porque mi mamá no tenía para el pasaje y lo del receso... son frases que a la mayoría de los maestros nos ha tocado escuchar.

Con los estómagos vacíos no se puede aprender, y sin embargo así asisten nuestros alumnos a clases. De acuerdo al CONEVAL, más de 25.5 millones de habitantes no pueden cubrir ni siquiera sus necesidades alimentarias. En medio de la pandemia, esta situación lejos está de mejorar. Se estima que la crisis sanitaria ha dejado a cerca de 12.5 millones de personas sin ingresos.

Mientras las familias de nuestros alumnos no trabajen en condiciones dignas, contando con estabilidad laboral, derecho a la salud, la vivienda y la jubilación; jornadas de trabajo decentes y salarios acordes mínimamente al costo de la canasta básica familiar, mientras eso no sea así, los estudiantes no tendrás condiciones reales para estudiar, aprender, jugar y disfrutar su niñez y adolescencia.

Por esto se vuelve aún más urgente que las y los docentes empecemos a juntarnos, reflexionar, organizarnos, buscar la unidad con las madres y padres de familia y luchar contra la precarización laboral que, como hemos dicho antes, es parte de nuestras vidas y la de nuestros alumnos y sus familias.

Hacemos un llamado a todos los docentes en el país, a las trabajadoras y trabajadores en general y a las familias de nuestros alumnos, para conocer más de esta propuesta que hoy agrupa a más de 35 organizaciones de trabajadores, políticas y sociales. Hagamos real un gran Movimiento Nacional contra la Precarización y los Despidos.

Puedes contactarnos y conocernos en nuestra página de Facebook: Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Y visitar la página del Movimiento Nacional contra la Precarización y los Despidos: