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Red Internacional
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Educación. Maestras y maestros: ¿Qué sigue después del cierre del ciclo escolar?

Las y los maestros de educación básica estamos preocupados por la situación en la que se encuentran las familias de nuestros alumnos porque la pandemia aumentó las condiciones de desigualdad en las que viven. Quiero compartirles que este texto fue elaborado a partir del testimonio de una compañera mía que es maestra de primaria integrante del comité Pan y Rosas magisterio.

Viernes 5 de junio de 2020

Se ha nublado nuestro papel de agentes transformadores sociales, que siempre ha caracterizado al magisterio mexicano, porque ser maestro no es una tarea fácil y menos frente al escenario de la pandemia de la covid-19.

Los docentes al trabajar con los hijos de los trabajadores hemos mostrado preocupación por la condición en la que se encuentran nuestros alumnos, ante un ambiente de despidos masivos, suspensiones o reducciones salariales, además de los múltiples contagios locales que nos hemos percatado en nuestras distintas comunidades.

La educación en tiempos de la covid-19

Por tanto el inherente logro de aprendizajes significativos de nuestros alumnos, hoy no suena tan primordial como lo era cuando asistíamos a las escuelas, porque en las aulas podíamos observar si se daba ese aprendizaje y si no veíamos bajo distintos medios qué podíamos hacer. Cuando no hay logro de los aprendizajes -un resultado negativo- es casi siempre por las condiciones de vida que tienen los alumnos como familias precarizadas, además de un sistema educativo que los repele.

Y este sistema nos molesta mucho a los maestros, imponiendo obstáculos antipedagógicos como la falta de inversión en las escuelas, salones hacinados y los disminuidos derechos laborales en los que se ejerce la profesión.

Estos obstáculos pareciera que aumentaron con la pandemia exacerbando la desigualdad de los educandos, sin poderles ofrecer conocimientos que ayuden a entender lo que está pasando.

Las autoridades educativas continúan con la persecución y la imposición de exigirnos una serie de elaboraciones absurdas -planificaciones y actividades poco pertinentes- además de exigir evaluaciones constantes a las actividades, cuando pocos alumnos pueden elaborarlas y entregarlas.

Algunos directivos de las escuelas, aun a la distancia, nos recuerdan su papel de mando hostigándonos a todas horas, incluso en horarios de madrugada, para exigir cosas que podrían abordarse en nuestro horario laboral -lo cual va generando que se naturalice la extensión de nuestra jornada- y no atender las indicaciones podría implicar sanciones.

Preocupación de los maestros por cómo están los alumnos

A las autoridades educativas poco les importa nuestra salud, no toman en cuenta cómo nos sentimos con el encierro o ante síntomas como la ansiedad, estrés y depresión, no consultan si nuestros familiares se encuentran bien o han sido contagiados por laborar en riesgo, ni les preocupa que nuestro salario sostenga el ingreso del hogar. Mucho menos ponen atención ante la angustia que nos causa saber que nuestros alumnos padecen situaciones adversas.

Nosotras sabemos que las condiciones en las que se encuentran nuestros alumnos no son las más favorables, la mayoría de las madres y padres de familia no cuentan con trabajos formales o con plenos derechos laborales.

De acuerdo con los datos del Coneval en 2018 en México, la mitad de niñas, niños y adolescentes vivían en condiciones de pobreza. Esto quiere decir que 5 de cada 10 menores de 18 años viven en condiciones donde sus familias no tienen los ingresos necesarios para tener una adecuada alimentación, para acceder a bienes de consumo mínimo, no cuentan con acceso a servicios de salud de calidad, o habitan en viviendas que distan de los estándares en los que una niña o un niño pueden desarrollarse de acuerdo con su potencial.

Esta situación de desigualdad económica aumentará con los más de 700 mil despidos y suspensiones con reducción. Algunas de los maestras nos hemos mantenido comunicadas con madres y padres de familia y hay quiénes nos han comentado que la están pasando mal, incluso nos han comentado de familiares contagiados de covid-19.

La SEP ignorando las limitantes de niñas, niños y adolescentes y del magisterio

Durante esta pandemia Esteban Moctezuma ha creído que con dar buenos discursos demagógicos nos olvidaremos de la realidad. Sin embargo, los alumnos la pasan mal y las maestras estamos muy conscientes de que un regreso a clases presencial es muy riesgoso, pues conocemos las condiciones en las que están las escuelas, donde la mayoría no cuenta con servicios básicos, además en su gran mayoría los grupos son mayor a 35 alumnos y se cuentan con salones muy pequeños, además de la nula inversión en las TIC.

Entre las acciones que se han mencionado para el regreso a clases se expresan medidas en que los maestros estarán a cargo y tendrán que solucionarlo, como la detención de alumnos contagiados, clases alternadas y recreos escalonados, desinfección de aulas, etc.; evidenciando que no se invertirá en creación de escuelas, contratación de más profesores o trabajadores de la salud para las escuelas.

Esteban Moctezuma nunca ha contemplado la opinión de los maestros en materia educativa, ni busca como mejorar las condiciones de las escuelas, pero en cambio sí la de los empresarios como Salinas Pliego, adjudicándole un contrato de 969 millones de pesos.

Además de tener reuniones virtuales con miembros de la Coparmex expresando que el programa “Aprende en casa” ha sido un gran éxito, cuando dicho programa es una gran simulación, transmitiendo videos sobre distintos temas que no resuelven dudas de los alumnos y enseguida realizan una serie de preguntas que poco ayudan a los alumnos a lograr un aprendizaje significativo, sin realizar adecuaciones para niños con alguna discapacidad o con barreras de aprendizaje.

Docentes y padres de familia en defensa de la educación

La pandemia ha evidenciado las terribles condiciones de vida de millones de las familias trabajadoras, así como los nulos derechos laborales que se fueron implementando con el outsorcing tanto en sectores públicos y privados, e incluso el sector informal está agonizando. Queda al descubierto la profunda precarización que no se va de cuarentena.

La SEP y el SNTE, así como se han confabulado para golpear al magisterio -en las condiciones laborales y son cómplices ante del deterioro del sistema educativo- durante estos meses han ignorado las condiciones económicas en las que se encuentran las familias trabajadoras ante la pandemia y no han respaldado, ni consultado a la base docente.

Debemos exigirles que se pongan a implementar en conjunto con el gobierno planes de ayuda económica y de salud para las familias de nuestros alumnos. Esto se puede lograr mediante el pago de impuestos que adeuda el sector empresarial, por ejemplo el caso de Salinas Pliego con una deuda de 32 mil millones de pesos, y sobre todo con medidas como impuestos a las grandes fortunas de los empresarios y el no pago de la deuda externa. El gobierno debe de priorizar la salud, la vida y el bienestar económico de la población por encima de los intereses de los empresarios.

Aunque ahora las autoridades se pintan como humanitarias pidiendo que los maestros tengan buena voluntad para aprobar a las y los alumnos nunca se preocuparon realmente por la situación que enfrentaban nuestros alumnos y sus familias ante una severa crisis económica y sanitaria.

Más bien parece que con estas indicaciones buscan justificar la funcionalidad del tan cuestionado programa “Aprende en casa”. Te invitamos a que nos escribas tus experiencias frente a las clases a distancia y que pensemos en común: ¿qué hacer frente al anunciado regreso a clases?

Asimismo consideramos muy importante que como docentes podamos unirnos a las madres y padres de familia trabajadores ante la situación de precarización y posibles contagios ante el riesgo de volver a los trabajos sin que haya condiciones de higiene y salubridad bajo la nueva normalidad.

*Rosa García es maestra de primaria e integrante de la Agrupación Nuestra Clase y Pan y Rosas Magisterio.