El adeudo de salarios al magisterio ha sido una constante durante la pandemia. Que ninguna lucha quede aislada.
Arturo Méndez Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase
Miércoles 3 de marzo de 2021
Cd. Victoria, Tamaulipas.
Más de 5,500 maestras y maestros de escuelas de tiempo completo en Tamaulipas exigen el pago de salarios de cuatro quincenas y que no desaparezcan estas escuelas. La Secretaría de Educación Pública (SEP) no ha destinado los recursos correspondientes.
Según la Secretaría de Educación de Tamaulipas, la Federación recortó el presupuesto para las escuelas de tiempo completo en 2020, y para este año simplemente no hay presupuesto, como producto de los recortes en este rubro.
Quienes pagan las consecuencias, por supuesto, son las y los docentes, con salarios adeudados e incertidumbre laboral. El monto de lo que se les debe es de 43 millones de pesos.
Como en el resto de las escuelas del país, las 874 primarias de tiempo completo de Tamaulipas cerraron por la pandemia, pero siguieron atendiendo al alumnado a distancia.
Sin embargo, las maestras y maestros prestaron sus servicios hasta diciembre del año pasado, debido a que este año no hay ninguna indicación para que continúen haciéndolo.
Las escuelas de tiempo completo se multiplicaron con la reforma educativa de Peña Nieto y el Pacto por México, sin las condiciones pedagógicas ni de infraestructura adecuadas e implicando la desaparición de turnos vespertinos, con todas sus consecuencias, como el mayor hacinamiento en los turnos matutinos.
Para muchas compañeras y compañeros, sin embargo, ante la insuficiencia del salario, significó la posibilidad de extender su jornada laboral y por esa vía incrementar sus percepciones.
Ahora, como parte de la descarga de la crisis económica sobre las y los trabajadores, la Cuarta Transformación ha decidido terminar, a la mala, con las escuelas de tiempo completo, dejando sin ingresos a sus docentes en plena pandemia, mientras que no se sabe qué pasará con las niñas y niños que atendían.
No es un caso aislado
Durante la pandemia se han producido numerosas manifestaciones magisteriales, en varios puntos del país, en exigencia del pago de salarios adeudados.
Ahora, al caso de Tamaulipas se suma el de más de dos mil docentes interinos de apoyo educativo en Chiapas, a quienes se les deben salarios desde el 2016.
La falta de pago a las y los maestros, así como los recortes en diversas áreas del presupuesto educativo, expresan las prioridades del gobierno federal y los gobiernos estatales.
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Así, por ejemplo, se destinan recursos millonarios a darle continuidad a la militarización del país, particularmente mediante la Guardia Nacional; a los megaproyectos, rechazados por las comunidades afectadas; al pago de la ilegítima deuda externa y al Fobaproa. Todo esto mientras se deja sin salario a docentes, se imponen las UMA para valuar el monto de las pensiones; no se garantiza internet gratuito y computadoras para la comunidad escolar; no se construyen más escuelas para acabar con el hacinamiento y la falta de infraestructura, ni se garantiza personal médico, agua corriente y todos los insumos necesarios para el regreso a clases presenciales en condiciones seguras. Todo con la complicidad de la dirección nacional del SNTE.
A pesar del discurso de la 4T sobre la revalorización del magisterio y de medidas cosméticas como nombrar a Delfina Gómez al frente de la SEP, las y los trabajadores de la educación no podemos confiar en el gobierno para resolver nuestras demandas. Debemos superar el aislamiento de las luchas, impulsando la coordinación de las mismas, la reactivación del movimiento magisterial nacional y la unidad con madres, padres y otros sectores de trabajadores, exigiendo a la CNTE romper su tregua con el gobierno y ponerse al frente de estas tareas.