La cadena de radio y televisión inglesa BBC nombró a una mujer al frente de su directorio. Rona Fairhead se transformó en la primera mujer en liderar la cadena. El diario inglés Telegraph tituló la noticia “Madre de tres hijos al frente de la BBC”.

Celeste Murillo @rompe_teclas
Viernes 5 de septiembre de 2014
Una mujer distraída puede olvidarse por un minuto de que ésta es una sociedad patriarcal. Pero no temas, muchacha. Ahí, donde menos lo esperes aparecerá ese mensaje, ese gesto, que te recuerda que aún cuando seas una persona “exitosa” dentro de los parámetros de esta sociedad, sos mujer. Una criatura del hogar, una madre (efectiva o potencial). Alguien que se mide por su capacidad reproductiva, por su belleza, sus sentimientos e “instintos”, y menos por su inteligencia o sus habilidades.
Si no, pregúntenle a la nueva directora de la BBC, cuyo cargo fue presentado al mundo con el título “Madre de tres hijos”. No hablaron de su experiencia, de sus estudios ni de su capacidad. Hablaron de la cantidad de hijos que tiene. Un mensaje sutil, pero claro.
Habrá quien diga: “Exageración”. Veamos: el diario inglés The Guardian recopiló los titulares de nombramientos de cargos similares: “Allan Leighton será nombrado presidente de Peacocks”; “Funding Circle nombra al peso pesado de Wall Street Robert Steel”; “Mike Rake se convierte en presidente de RAC”. Como es evidente, a nadie le importa el tamaño de la familia de Leighton o de Steel, tampoco si Rake está casado.
Sería anecdótico si no se tratara de una sociedad que discrimina y somete a las mujeres (cuya expresión más infame son la violencia, las violaciones y los femicidios).
A nadie le quita el sueño lo que le suceda a Fairhead, que en su curriculum tiene puestos gerenciales en bancos, diarios y empresas como HSBC o Pepsico. En absoluto. Pero sería necio no advertir el mensaje que tiene esta sociedad para las mujeres. Y si así trata la clase dominante a sus mujeres, es claro lo que queda para el resto.
Muestra de ese trato queda en evidencia en la misoginia, incluso cuando va contra quienes niegan derechos básicos a las mujeres o criminalizan sus luchas como la presidenta Cristina Fernández. O en la discriminación de la que son blanco también las mujeres en posiciones de poder y que, aún siendo minoría en las clases dominantes, reproducen y legitiman grandes desigualdades.
No es una defensa de ellas, es una defensa del derecho –elemental– de las mujeres a ser tratadas como la otra mitad del mundo. Pero al hacerla será necesaria al menos la pregunta, si no la denuncia explícita, de las grandes desigualdades sociales a veces igual de invisibilizadas.