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Red Internacional
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POLÍTICA. Mañalich al banquillo con la DC bajándose de la acusación constitucional

Es claro que la gestión de Mañalich fue completamente nefasta y que es responsable del colapso en hospitales públicos, de la falta de insumos para los trabajadores de la salud, de la ocultación de datos y de un sinfín de otras irregularidades, pero una acusación constitucional no es capaz de imputarlo, tal como fue con Piñera y Chadwick que se encuentran en la completa impunidad.

Martes 15 de septiembre de 2020

Este domingo fue presentada, con firmas principalmente de diputados del Frente Amplio acompañados de algunos del PR, PC y PPD, en fecha límite, y con 50 páginas de extensión, la anunciada acusación constitucional en contra del ex ministro de Salud Jaime Mañalich por poner en riesgo la vida de la población con el mal manejo de la pandemia del Covid-19.

En el texto jurídico, donde se restó la participación de las bancadas DC y PS, se le acusa de haber vulnerado “gravemente los derechos constitucionales a la vida e integridad física y psíquica de miles de personas” y “los principios constitucionales de probidad y publicidad”. También que “los anuncios del gobierno generaron confusión y aglomeraciones”, la falta de un plan de trazabilidad y que hubo medidas de aislamiento insuficientes e inoportunas.

Además, una de las impulsoras, la diputada de Comunes Claudia Mix, señaló que "ocultó datos de forma deliberada y cometió faltas a la probidad".

En su auxilio salieron sus más cercanos ex compañeros en la cartera, como el subsecretario de Redes Asistenciales, Arturo Zuñiga, quien dijo en Radio Duna que “fue presentada (la acusación) a última hora y eso habla de que no hay ninguna justificación para hacerlo (...), no hay ninguna razón. En vez de estar legislando proyectos como la reforma a Fonasa, parte de la oposición se dedica a presentar acusaciones sin argumentos".

Asimismo, la subsecretaria de Salud Pública, Paula Daza, dijo el mismo discurso en Radio Cooperativa, “aquí no hay ningún fundamento”. Además agregó que “desde el día uno el ministro, incluso mucho antes de que partiera la pandemia, creó un plan Covid-19 de prevención y de promoción, y se trabajó en una red asistencial que ha permitido dar respuesta a la atención de todos los pacientes”.

También el ex carabinero y actual ministro de Defensa, Mario Desbordes, salió a polemizar con la oposición y señaló en Radio Infinita que “hay un sector de la oposición, el Frente Amplio sobre todo, que presenta acusaciones cada mes y medio”, dijo que “no da para acusación constitucional" y repitió el mismo discurso de Daza y Zuñiga diciendo que “no tiene fundamentos”.

Aún así, la oposición se encuentra también dividida puesto que la presidenta del Senado, Adriana Muñoz (PPD) dijo que “me parece complejo tres acusaciones constitucionales en seguidilla”, indicó aludiendo al libelo contra Mañalich, Víctor Pérez y al de la ministra de la Corte de Apelaciones de Valparaíso, Silvana Donoso, por su rol al presidir la comisión de libertad condicional que entregó ese beneficio a Hugo Bustamante, imputado por el asesinato de Ámbar Cornejo.

Está claro que la gestión de Mañalich fue completamente nefasta y que es responsable del colapso que hubo en los hospitales públicos, de la falta de insumos para los trabajadores de la salud, de la ocultación de datos y de un sinfín de otras irregularidades, pero el gobierno tiene que pagar por todo, y no por la mera quema de fusibles, como a Chadwick o el intento fallido con Piñera, donde se hubiera mantenido el “Fuera Piñera” de las reivindicaciones de la revuelta de octubre y no sacado de manera burocrática de las exigencias populares como lo hizo Mesa de Unidad Social, que posteriormente con la mayoría de los partidos que la componen firmó el traidor “Acuerdo Por la Paz” sellando de manera tajante la impunidad para los mismos que realizan una insuficiente “acusación constitucional”.

Es necesario que retomemos el camino de las calles, como fue la del 12 de noviembre donde se vio completamente acorralado el gobierno por la fuerza de la clase trabajadora, la juventud, las mujeres y los sectores populares, para así luchar por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana sin Piñera en el gobierno y sin ninguna institución del régimen por sobre ella, que realmente sea redactada por el pueblo y no por los mismos partidos políticos que pactaron el desvío del “Acuerdo por la Paz”, y que son los mismos que han sostenido y profundizado este sistema capitalista neoliberal durante más de 30 años y que solo se contentan con realizar inútiles acusaciones constitucionales que no llegan a ninguna parte.

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Benjamín Vidal

Periodista - Universidad de Chile