El gremio de Clínicas de Chile, el cual agrupa a los centros privadas de salud del país, emitió una carta a los senadores para explicarles “los apuros económicos” que vienen teniendo durante la crisis, según ellos por las medidas del Ejecutivo para hacer frente a la pandemia.
Sábado 2 de mayo de 2020
Dentro de la carta como primer punto pedían “permitir la reapertura progresiva de las atenciones ambulatorias, procedimientos y cirugías electivas, bajo las medidas de seguridad que sean necesarias y resguardando la disponibilidad de la red para enfrentar el COVID-19″. Como segundo punto, “mecanismos efectivos de protección al empleo del trabajador de salud”. Y por último “reducir significativamente los plazos de pago de las Isapres y de Fonasa, por las prestaciones realizadas”.
Pareciera que nuevamente las clínicas privadas están velando por sus intereses, quieren ocupar camillas que podrían estar a disposición de los más de 17mil contagiados en vez de ocuparlas en cirugías menores las cuales pueden ser hasta estéticas como una liposucción.
Días después del envío de esta carta el ministro de salud dio a conocer la anulación del decreto que suspendía las atenciones AUGE-GES, además, de la autorización de cirugías ambulatorias con una noche de hospitalización como máximo. Este anuncio se hace pensando en el bolsillo de los magnates de la salud, porque mientras en el servicio público faltan implementos y camillas en el servicio privado quieren hacer cirugías no necesarias para aumentar sus fondos.
“Existe un decreto presidencial que suspendió una cantidad relevante de garantías de oportunidad de enfermedades, de las 85 enfermedades incluidas en el régimen AUGE. Este decreto presidencial se va a anular; vale decir, uno nuevo le va a poner término”, mencionó el secretario de gobierno.
Se refirió a la restricción, diciendo que “va a ser levantada parcialmente a partir del día de mañana, en el sentido de que aquellas cirugías ambulatorias o que como máximo tengan una noche de estadía en el hospital van a volver a hacerse, la limitación va a desaparecer y las personas van a poder recibir el tratamiento quirúrgico que necesitan”.
Este es un ejemplo más que el negocio de la salud es lo que presiona al gobierno, mientras funcionarios y trabajadores se exponen al contagio se hacen negocios por arriba para seguir manteniendo sus ganancias sin importar el nivel de contagio. Es necesario que el sistema de sea gestionado por sus trabajadores para afrontar la crisis.

Cristóbal Espinoza
Estudiante de Periodismo