Se realizará en la plaza de los fileteros en homenaje a la clase obrera del Puerto de Mar del Plata. Resistencia obrera y tradiciones de lucha para el presente.
Jueves 22 de marzo de 2018 11:44

17 de junio, 2017: el buque pesquero “El repunte” se hundió en medio de un temporal frente a las costas de Rawson, solo dos sobrevivieron y siete trabajadores continúan desaparecidos. Este hundimiento se suma a los 41 naufragios producto de la desidia capitalista y la precarización laboral desde el año 2000 al 2017; dejando un saldo de 86 trabajadores muertos. Todos los meses los familiares del Repunte movilizan para no silenciar las condiciones laborales en las que todos los dias los trabajadores portuarios deben embarcarse y hacer oir su grito de justicia.
“Son nueve meses que han pasado muchísimas cosas. La primera es que nuestra vida se transformó, que a partir del 17 de junio nosotros, lamentablemente, nos tuvimos que chocar con la realidad de lo que han pasado tantísimas familias en hundimientos anteriores. Nosotros nunca estuvimos acompañados por el Estado, todo lo que hemos ido consiguiendo en este tiempo ha sido por la lucha y la unión de las familias. Nosotras las 10 familias enseguida tuvimos la fortaleza de, en medio de tanto dolor, poder organizarnos, poder salir adelante y poder salir a luchar, como decimos nosotros, por derechos que nos pertencen, pero que lamentablemente el Estado nunca nos reconoció. Hemos avanzado en muchas cosas. Yo creo que una de las cosas más importantes que hizo desde lo social, los familiares del repunte, fue visibilizar lo que está pasando con los hundimientos. Yo creo que es el mayor logro y el avance más grande que hemos tenido”. Estas son palabras de Gabriela Sánchez, una de las tantas familiares de los trabajadores del Repunte. Sus palabras son actuales, dolorosas pero que transmiten mucha fuerza y ánimo de organizarse para no callar una de las calamidades históricas que atraviezan al puerto y sus trabajadores: la precarización y superexplotación laboral.
Las condiciones laborales no caen del cielo:
26 de junio, 2007: La patronal portuaria, con la necesaria complicidad de la burocracia del SOIP quiere imponer nuevas condiciones laborales como el convenio PYME con la resolución 584/2007, atacando el convenio 161/1975 que reconocía la garantía horaria, insalubridad, categoría, horario de planilla, jornada de 8 horas, estabilidad laboral, defensa de los recursos marítimos, etc.
El repunte de los trabajadores se hace sentir como una marea en ascenso que sale a manifestarse en defensa de sus derechos. La enorme movilización de aquellos trabajadores hizo un enorme esfuerzo colectivo por resistir a este ataque de la patronal desde julio a diciembre con sus propios métodos: bloqueo de acceso al puerto, asambleas permanentes en la sede del sindicato, reclamo y exigencia a los políticos del municipio, toma del ministerio de trabajo de la nación, etc.
Los trabajadores empezaban a recuperar la confianza en sus propias fuerzas después de décadas en la que primó los cierres de fábricas por la hiperinflación alfonsinista y en la que los empresarios de la pesca se pasaron al formato de las pseudo cooperativas para eludir toda la legislación laboral vigente en la década menemista, dejando un saldo de 6000 trabajadores desocupados en la ciudad feliz.
Pero la dura resistencia de los trabajadores portuarios se encontró con una reacción igual de parte de la patronal y los políticos patronales, enfrentando un gran despliegue de las fuerzas represivas del Estado que no dudaron en usar balas de plomo. Con varios huelguistas heridos de bala y otros tantos trasladados ilegalmente a las comisarías de Balcarce el convenio PYME no tardó en imponerse, convirtiendo a las pseudo cooperativas en pequeñas empresas que funcionan como un régimen carcelario para miles de obreros portuarios. Es este convenio el que pretende naturalizar las condiciones de miseria en la que un trabajador vende su fuerza de trabajo.
Contratos basuras de entre 3 y 6 meses, sin poder cobrar ninguna indemnización ni aguinaldos, sin poder cobrar y gozar de vacaciones, permisos por enfermedad, por accidente o por maternidad. Contratos que establecen jornadas de 9 horas y no reconoce horario de planilla, en donde el trabajador debe disponer su vida completa a las necesidades horarias del patrón y en donde la jornada laboral se extiende hasta donde lo disponga el patrón. Contratos que niegan el convenio 161/75 que los trabajadores supieron arrancarle a la patronal y al Estado allá por los años 70.
Agosto, 1973: el proletariado del puerto celabra una multitudinaria asamblea en la plaza belgrano, que a fuerza de lucha de clases fue rebautizada por los propios trabajadores como la plaza de los fileteros. Esta asamblea era el resultado de un proceso de lucha de gran magnitud y rica en experiencia, que se va forjando desde mediados de la década del 60, y en la que con tomas de fábricas mediante y asambleas se fueron tejiendo la conciencia y la solidaridad de clase.
El SOIP que en ese año, 1973, estaba en manos de Abdul Saravia (burócrata gangsteril que fue confeso amigo de Carlos Saúl Menem y que regenteó el sindicato hasta el año 2000, año en que fallece) disolvió la asamblea a los tiros, hecho que fue denunciado en el diario El Atlántico el 8 de agosto reflejando a su vez la convocatoria del PST “a organizar rápidamente una amplia coordinadora que rompa el cerco que le han tendido a ese heroico grupo de trabajadores, la Cámara del Filet, la burocracia entregadora del SOIP, con la complicidad del ministerio de trabajo y de todos los organismos incluidos los de represión, que siendo instituciones que se reclaman de un gobierno popular dejan en manos de la voracidad patronal a todo un gremio explotado como es el del pescado”.
Pero el ascenso de la marea estaba del lado de los trabajadores, y los volúmenes de fuerza del proletariado del puerto golpeaban como un solo puño, llegando a obtener triunfos parciales como la conquista de la garantia horaria de 1974, antecedente que permitió que se firme el CCT de 1975 para los fileteros. Hito que se conquistó con la inclaudicable lucha y organización de los trabajadores con los métodos de la asamblea por fábrica y la coordinación, logrando doblegar la resistencia de la dirigencia sindical del SOIP que actuaba como perro guardian de los intereses capitalistas.
La memoria es portuaria:
24 de Marzo, 1976: la junta militar toma el control del sillón de Rivadavia para perpetrar el mayor golpe genocida de la historia nacional. Mar del Plata se transformó en la subzona 15 con unos 15 centros clandestinos de detención en toda su geografía que contaba con unos 350000 habitantes. El terrorismo de Estado no escatimó en recursos para derrotar la insurgencia obrera argentina, y en Mar del Plata se confabularon todas las dependencias del aparato represivo: Ejército, Marina, Fuerza aérea, policia federal, provincial y prefectura, sumando civiles de la CNU (Concentración Nacional Universitaria), CdO (Comando de Organización) y Juventud Sindical Peronista. Se estima que en nuestra ciudad hay unos 500 militantes desaparecidos. El puerto tiene en su haber 40 trabajadores desaparecidos, muchos de los cuales fueron secuestrados en las puertas de las fábricas, sin olvidar los abogados laboralistas que dieron su vida por la causa de estos heroicos obreros.
26 de mayo, 1977: Néstor Miguel Roldán, obrero de la construcción para la empresa Dazeo en Chapadmalal y que alternaba como filetero en el puerto de mar del plata, era secuestrado por las fuerzas represivas del Estado de su casa en calle 38 nº 231. Hoy su hijo Marcelo Roldán, referente del PTS de mar del plata, es convocante junto a HIJOS, la CTA y Radio Azotea al acto homenaje de los obreros desaparecidos del puerto junto a los trabajadores de memoria portuaria:
“A 42 años del golpe genocida, un grupo de obreros sobreviventes de esta historia, supo mantenerse organizados y decidieron llamar a su lucha Memoria Portuaria. Ellos no solo lucharon por sus condiciones laborales, ellos lucharon por un mundo sin opresión, sin explotación y sin violencia, por su derecho a la vida. Supieron mantener viva la llama de la memoria y también supieron transmitirla; hoy a 42 años del golpe otra vez nos convocan a recordar la historia de clase que supieron construir en la plaza de los fileteros. Pues lo contrario del olvido no es la memoria, es la memoria como acto político. Por eso este 23 de marzo te invitamos al acto de Memoria Portuaria, por los trabajadores desaparecidos del puerto, porque su lucha está vigente, porque los trabajadores pueden ser los actores de un nuevo ascenso de la marea de la historia”.