Periodista y una de las mujeres que participó activamente en los orígenes del movimiento NiUnaMenos en el año 2015 habla sobre el caso de Ursula como un nuevo punto de inflexión. La violencia hacia las mujeres, los medios de comunicación y el Estado que no garantiza el derecho a la vida de muchas mujeres que están en riesgo.
Lunes 8 de marzo de 2021 21:13
El femicidio de Ursula Bahillo puso nuevamente sobre el tapete la violencia machista con su cara más extrema.
Desde La Izquierda Diario la consultamos sobre la situación de la violencia hoy, el rol del Estado y el movimiento de mujeres. ¿Qué reclamos son importantes y aún están pendientes en cuanto a los femicidios?
Marcela nos decía lo siguiente:
"Ursula hizo todo lo que desde los movimientos de mujeres recomendamos: pedir ayuda a sus amigas, a su familia, acercarse a los dispositivos que debieran en principio ser amigables, escucharlas, contenerlas, evaluar el riesgo que potencialmente corría Ursula. Eso no se hizo, nadie fue capaz o no quiso por desidia, por inoperancia, por desinterés o por falta de recursos. Nadie evaluó de verdad el riesgo que corría, las denuncias previas que tenía su posterior femicida, quién era este hombre, cuál era el derrotero previo que había hecho antes de cometer el femicidio. Si hubieran puesto la lupa en el criminal en quién era, qué había hecho, las denuncias previas que tenía, los antecedentes, las alertas que se habían despertado muy poquito tiempo antes. Tal vez lo de Ursula se hubiera podido evitar.
La visibilización que logró este femicidio por la participación en la calle de las amigas, la familia y las vecinas y vecinos de Rojas, demostró el desinterés, la falta de recursos o la no comprensión por parte del Estado de lo que signigica la violencia hacia las mujeres. No estamos hablando de violencias en contexto de lo que se puede llamar por ejemplo “inseguridad ciudadana”. No es un fenómeno que quepa en la concepción de un hecho de inseguridad para que el ministro de Seguridad sea el primero en llegar a la ciudad de Rojas. Por supuesto, había un efectivo y una fuerza a cargo de él, tenía que hacerse presente, tenía que poner la cara, bueno tenemos un Ministerio de Mujer, Géneros y Diversidades, entiendo también por supuesto que los crímenes por género no se van a resolver de un día para el otro, pero hay recursos, hay políticas públicas. Entonces hay que preguntarse si del otro lado de todas las agencias que conforman el Estado hay desidia, desinterés, inoperancia. Esta respuesta, en principio, no la tenemos. El caso Ursula debiera ser, como se intentó con otras mujeres generalmente adolescentes que fueron asesinadas de esta manera, puntos de inflexión en lo que son las políticas públicas para prevenir, sancionar y erradicar las violencias hacia las mujeres.
Creo que muchas mujeres que son víctimas de violencia machista no se les está otorgando o brindando dispositivos amigables, agentes u operadores de la justicia o de las fuerzas de seguridad que pudieran asistirlas en estos primeros pasos de denuncias. Pero por supuesto, el problema no es el desconocimiento de la víctima, sino que no se informa, no se está al tanto que muchas mujeres de altísimo riesgo podrían tener medidas de protección como son por ejemplos los dispositivos duales, tobilleras o pulseras para de alguna manera poder transitar lo que son las denuncias o exposiciones de manera más segura.
Me parece importante insistir en el rol que debe cumplir el periodismo o los medios cuando informan sobre un femicidio. No estamos hablando de homicidios en contexto de inseguridad ciudadana, es decir no es un fenómeno que se va a erradicar con mayor presencia policial, con más rondines de patrulleros, con otras fuerzas, con cámaras de seguridad en las calles.
Tiene otra lógica, tiene otra concepción la violencia hacia las mujeres es algo sistemático, sostenido en el tiempo, cultural sin lugar a dudas. El Estado muchas veces parece no estar a la altura para dar muchas de esas respuestas. Creo que uno de los debates tiene que ver con la evaluación de los riesgos a lo que están expuestas las mujeres que deciden, después de mucho transitar, hacer una denuncia. Es importante me parece también debatir cuáles son las medidas de protección que tienen a disposición las mujeres una vez que se evalúan los riesgos. Es fundamental entender que las realidades en Argentina son bien dispares. No es lo mismo los recursos en la Capital Federal, la ciudad más rica de todo el país, que lo que pueden vivir mujeres de distintas provincias. Hay recursos, desde los ministerios se han puesto a disposición dispositivos que la justicia podría utilizar y no lo están utilizando por desidia, desconocimiento, inoperancia o tal vez por todo eso junto. Me parece que es fundamental generar espacios amigables de acompañamiento a mujeres que decidan o que puedan denunciar y que esto les de seguridad. Es importante no desalentar la denuncia y el pedir ayuda que en definitiva es para muchas el camino más seguro que tienen. El Estado es quien en definitiva tiene que dar respuestas, cuidarlas, protegerlas. El acceso a dispositivos amigables cercanos en territorio y por supuesto también a otras medias de protección, algunas son muy buenas pero no se aplican, pareciera que a algunos operadores de la justicia no les importasen".