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Red Internacional
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Tribuna Abierta. Pensiones: Marcha de los estafados

Este domingo en Santiago y en las principales ciudades del país, los despaturrados, los clase B, C, D y E, los mapuches, los estudiantes, los viejos, los pensionados y los millones de esquilmados por las AFPs, saldrán a la calle a pedir que se termine un sistema que será recordado como la mayor estafa social en la historia del país.

Cristian Bustos

Cristian Bustos Periodista @bustoc

Jueves 21 de julio de 2016

Como todas las estafas, los estafadores ganan y se llevan la plata ajena y los estafados pierden lo que legítimamente les pertenecía. En este caso, sus imposiciones producto de una larga vida de trabajo, la más de las veces en condiciones de abuso y explotación de un sistema capitalista despiadado como el chileno, y que salvo retoques, se mantiene impertérrito desde que fuera implantado mediante el terror por la dictadura hace cuatro décadas.

Un primero de mayo de 1981 –qué ironía- los trabajadores chilenos tuvieron que comenzar a imponer forzosamente en las AFPs. Incluso quienes venían de las antiguas cajas previsionales, permaneciendo en el viejo sistema de reparto solo unos pocos más los privilegiados de las FF.AA., Carabineros, Investigaciones y Gendarmería que gozan de pensiones millonarias.

Han pasado 35 años de la creación de las AFPs y las señales de que se trataba de un sistema perverso, se visualizaron a poco andar por las abultadas ganancias de las administradoras y las rentabilidades de los fondos de los afiliados que fueron decreciendo gradualmente.

Las AFPs prometían que al cabo de 30 años de cotizaciones, los imponentes se pensionarían con una tasa de reemplazo no menor al 70%. Es decir, de cada $100 mil pesos que ganaba en su vida activa, recibiría $70 mil. La realidad hoy es completamente distinta. Con suerte un trabajador que cotizó durante tres décadas, la tasa de reemplazo es del 40%, lo que significa que por cada $100 mil de sueldo, recibirá $40 mil… y a futuro será aún mucho peor.

Cuando partió el sistema eran 16 las AFPs. En poco más de una década se concentraron en unas pocas que fueron absorbidas por las grandes compañías de seguros internacionales, que maximizaron sus utilidades sea en inversiones riesgosas o en proyectos de integración vertical, aunque no fueran rentables para los afiliados, pero sí para quién controlaba el capital.

Episodios como la Crisis Asiática del 2002 y luego la subprime del 2008, que significó una pérdida neta de casi el 30% de los fondos de los afiliados, no hicieron más que confirmar que además son bastante ineficientes al no anticipar una catástrofe financiera que se preveía que pasaría a pesar de las altas comisiones que cobran como administradoras.

El modelo de negocios de las AFPs puede sintetizarse en que “si hay ganancias, ambos ganamos; pero si hay pérdidas, pierdes tú, pero yo igualmente gano”. Es el único negocio del mundo donde uno de los socios asume todos los riesgos y costos, y el otro se lleva todos los beneficios, en las buenas o en las malas.

Esta ecuación es la que ha llevado a que las pensiones que pagan hoy las AFPs sean miserables y muy por debajo del sueldo mínimo en más de la mitad de los casos. Por eso, el Estado pone los recursos para pensiones de vejez o solidarias, con los impuestos de todos los chilenos, lo que se traduce en un negocio redondo para las AFPs.

Otros países del mundo fueron lo suficientemente lúcidos como para darse cuenta de lo que estaba pasando y ya vienen de vuelta. En Chile, los compromisos son aún muy grandes entre quienes legislan y los dueños del gran capital. La marcha de los estafados de este domingo, será el primer paso para terminar con este escandaloso sistema previsional, en que la riqueza de unos pocos, la financia la mayoría del país.