Marina Mariash es poeta, periodista y docente, y es una de las impulsoras del colectivo Ni Una Menos.
Viernes 11 de enero de 2019 10:35
* Esta nota es parte de un dossier sobre la lucha contra el patriarcado y los debates en el feminismo, para el cual La Izquierda Diario recabó la opinión de diversas referentes del movimiento de mujeres como Marina Mariasch, María Pía López, Inés Hercovich, Andrea D’Atri, Soledad Deza y Graciela Morgade.
Leelo completo: Dossier: la lucha contra el patriarcado y los debates en el feminismo
La denuncia de Thelma Fardín y la colectiva (como ellas la denominan) de Actrices Argentinas, es un hecho muy valiente que por la masividad con la que se difundió sacudió a la sociedad y que sin dudas hay que celebrar. Actuó como un tsunami que nos obligó a cuestionarnos nuestras propias experiencias, nuestras posiciones subjetivas.
Hay varias cuestiones que me parecen importantes de esta acción. Por un lado, la operación que aplicaron sobre esta frase tan usada por los abusadores, por los violadores, "Mirá cómo me ponés", invirtiendo la carga de la culpa: se la apropiaron, le dieron un giro semántico, y sobre todo la pasaron a plural, la colectivizaron: "Mirá cómo nos ponemos".
Esa operación es central en esta acción que tiene carácter espectacular -desde el video que realiza Thelma hasta la convocatoria en un teatro para proyectarlo junto a la colectiva de Actrices.
Como sabemos, en la historia de la protesta social, los reclamos se llevan a cabo con las herramientas conocidas. Y aquí estamos hablando de trabajadoras del espectáculo. Pero hay otra frase que me interesa destacar y que no sale en el video pero sí en un testimonio más extenso que da Thelma a Luciana Peker en P/12. "Nunca te va a faltar trabajo", le dice el agresor, poniendo en evidencia la traba de poder ejercida en las precariedades que encierran las condiciones laborales para las mujeres, y agregaría lesbianas, travestis y trans.
A partir de la denuncia de Thelma salieron miles de mujeres a contar hechos de abuso y violencia sexual que habían vivido. Lo que hizo Thelma habilitó a muchas otras a tomar la palabra y reconocer incluso para sí mismas situaciones violentas por las que habían pasado.
Mientras la línea 144 -una línea de contención desmantelada y sobresaturada incluso antes de este caso- multiplicó sus llamados, el gobierno decidió bajar un spot donde participa Darthés cuando ya existían varias denuncias contra él. Además, el presidente dijo que se comprometía en un plan de equidad cuando sabemos que lo que viene haciendo es recortar presupuesto a las políticas de género, al programa de Educación Sexual Integral, a los planes de prevención de las violencias. Y por otra parte, ¿hacía falta que llegara Thelma, se expusiera frente a cámara, en un teatro, acompañada como estuvo por sus compañeras para que el gobierno se despertara?
Hay miles de Thelmas, miles de pibas, mujeres, lesbianas, travestis y trans que en los barrios, en todos lados, vienen sufriendo y denunciando, si pueden, la violencia, y que si denuncian muchas veces no son escuchadas porque no tienen los recursos. Cuando hablamos de un feminismo para el 99% pensamos en esas mujeres y disidencias, en todas esas Thelmas.