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UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO. Mario Alberto Valdez, un profesor incómodo para el PRI de la FES Acatlán

Años tras año desde hace una década se ha contemplado al maestro Mario Alberto Valdez para la plantilla docente de la FES Acatlán. De las materias que tiene a su cargo “Teoría política” y “Teoría social IV”, a la fecha, se encuentran sin asignación.

Jueves 31 de enero de 2019

“Es cierto que el arma de la crítica no puede sustituir a la crítica de las armas, que el poder material tiene que derrocarse con el poder material, pero también la teoría se convierte en poder material tan pronto como se apodera de las masas”. Karl Marx, Crítica de la Filosofía del Derecho.

No es de extrañar que en una de las dependencias de la UNAM regida por una estructura priista como lo es la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, se busque marginar, desplazar, callar e incluso dejar sin empleo a quienes son voces críticas al interior de los salones de clase.

Año tras año desde hace una década se ha contemplado al maestro Mario Alberto Valdez para la plantilla docente de la FES Acatlán. De las materias que tiene a su cargo “Teoría política” y “Teoría social IV”, a la fecha, se encuentran sin asignación.

Hoy en día es más clara la situación de fragilidad laboral en la que se encuentra el 80% de la planta docente de la UNAM, trabajar sin definitividad. Teniendo esta situación de por medio resulta "fácil" para las autoridades no recontratar a ciertos profesores.

¿A quién le interesa tener docentes que infunden ideas y teorías críticas, mismas que se vuelven en contra de la administración escolar? Para la dirección de Manuel Martínez Justo y para la coordinación de socioeconómicas a cargo de Claudia Márquez Díaz, tener un docente que pone el arma de la crítica en cada sesión de clases y en cada alumno es un obstáculo. La coordinación de socioeconómicas no soporta el haber sido cuestionada tan duramente por sus estudiantes en la pasada coyuntura que cuestionó distintos aspectos de la administración de la UNAM.

Desde el jefe del programa de sociología, César Luis Cárdenas Varela, hasta el personal de confianza allegada al director, han estado en boca de la comunidad, por sus prácticas y "costumbres políticas".

Los estudiantes que hemos tenido la oportunidad de tomar clases con Mario Alberto y con otros profesores que nos han enseñado que la Universidad no es un ente aislado de la realidad, sino que está ligada al mundo de lo social y por tanto a lo político, somos también los que señalamos la poca o nula ética profesional, las prácticas políticas y la persecución a los estudiantes por parte de algunos funcionarios.

Ahora el turno de ser “amonestado” por parte de las autoridades escolares de Acatlán es el docente Mario Alberto Valdez, profesor de tres licenciaturas, Relaciones Internacionales, Ciencias Políticas y Administración Política y Sociología.

La raíz del problema: una estructura antidemocrática

La estructura de la UNAM, es un remanente del periodo de coloniaje mexicano que ha sido refuncionalizado al servicio de la burocracia en turno y fuertemente ligada a la agenda política y económica durante el estadio neoliberal del capitalismo. Es innegable este hecho.

Los directores de las facultades son elegidos, una vez emitida la convocatoria, por un proceso alejado de la comunidad universitaria, es decir a espaldas de los docentes, estudiantes y trabajadores. Los administrativos elaboran una lista con la jerarquía que defienda sus intereses, ¿cuáles? los intereses de quienes se posicionan muy por encima de la comunidad universitaria. Este proceso se conoce como auscultación.

Esta lista es enviada al Secretario General de la Universidad. -Una vez depurada, el Rector se entrevista con los seleccionados. Éste elaborará la terna, para hacerla llegar a la junta de gobierno (quince personas). No es por debate, defensa o sustentación de proyectos y programas académico administrativos como se escoge a los directores, -en una universidad medianamente democrática eso se esperaría-. En la “máxima casa de estudios” del país es por medio de una entrevista individual con la Junta de Gobierno; quince personas -presuponiendo unanimidad- designaron al actual director de la FES

Otro priista a la FES Acatlán, crece el basurero político

¿Los estudiantes o profesores son tomados en cuenta? El aparato universitario en turno dirá que sí, que la comunidad es tomada en cuenta. Y sostendrán este argumento con que “pueden emitir opiniones”, “pueden enviar cartas de apoyo”, e incluso sugerirán el correo oficial para enviar las “muestras de apoyo”.

No podemos considerar esta tomada de pelo como una vía de incidencia real en la toma de decisiones de la Universidad.

Una persona, el director, será quien elija a los coordinadores, jefes de unidad y secretarios de área. Estos a sus vez, en consenso con la Dirección, escogen a sus jefes de sección. Con este eslabón de la burocracia es con quien cotidianamente los estudiantes y profesores lidian -y otras veces soportan- cuando su administración se siente propietaria del inmueble.

Hasta aquí hemos visto de manera resumida la estructura de la Universidad. ¿Dónde se encuentra la comunidad universitaria en este orden? se encuentra en el mismo lugar que su capacidad de deliberación sobre las decisiones de esta casa de estudios. El espacio escolar en la educación superior, en una sociedad jerarquizada socialmente, no puede ser ajena de la vida social.

Respeto a la libertad de cátedra y a la libertad de expresión

En tiempos de neoliberalismo, la educación queda en segundo plano para primar la defensa de los intereses de los grupos político-academicos; repartirse la administración de la educación es el común denominador. ¿A quién le interesa formar gente crítica que en el corto periodo los puede cuestionar?

El dejar sin asignaturas a profesores críticos como Mario Alberto no es algo nuevo ni exclusivo de Acatlán. Como estudiantes organizados en la Agrupación Juvenil Anticapitalista no permitiremos que las autoridades universitarias quieran quitar del tablero a todo aquel que pueda ser un rival u obstáculo para sus “labores”.

La libertad de cátedra es la libertad de desempeñar las labores docentes con apego al conocimiento formal. Esto no quiere decir que se es neutral ante el conocimiento, sino que hay una postura implícita o explícita en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

A estas autoridades les molesta que las posturas sean explícitas y que se definan políticamente. Temen que las ideas críticas se conviertan en organización. Derribar el semillero de la conciencia no es posible. Empuñemos el arma de la crítica.

Vínculos priístas de Manuel Martínez Justo, director de la FES Acatlán