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Red Internacional
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DOSSIER SINDICAL II. Martín: “Lo de Massa y las CGT es un matrimonio de conveniencia”

Mariano Martín es columnista de temas gremiales en Ámbito Financiero. Segunda parte de la serie: los alineamientos políticos de la CGT y la situación del sindicalismo combativo y la izquierda.

Jueves 28 de julio de 2016

¿Cuánto pesan hoy los alineamientos políticos en las distintas alas de la CGT hoy?

  •  En el plano político creo que el que se movió con más inteligencia fue Sergio Massa, que sin allanarse por completo a Hugo Moyano, le cedió un lugar muy importante y pudo conjugar lo que para el mundo sindical ha sido una confrontación histórica: Moyano y los “Gordos”. Tiene dentro de su estructura a Héctor Daer de los “Gordos” y a Facundo Moyano. Una síntesis muy inteligente de lo que es negociar con los sectores más burocratizados y valerse de ellos. Y la tercera pata, si quedemos hacer un paralelismo con lo que va a ser la unidad de la CGT, la cumple Graciela Camaño, la mujer de Luis Barrionuevo. Massa interpretó muy rápidamente lo que son los espacios de poder dentro de la CGT y los incluyó dentro de su armado político. Eso no significa que la CGT sea hoy funcional a Sergio Massa, ni que Massa sea funcional a la CGT. Se retroalimentan, y solo en la medida que les interesa y les sirve a la otra parte. Es un matrimonio de conveniencia, que pasa sus momentos de tensión, como cuando Massa decide apoyar al gobierno con el pago a los fondos buitres sufre la deserción del propio Daer.

    Massa interpretó muy rápidamente lo que son los espacios de poder dentro de la CGT

    El tercio de espacio para el movimiento obrero peronista es algo que no sucede desde hace décadas y sería una entelequia que vuelva a suceder. Me parece que desde hace unos años los sindicalistas se han ocupado de la política casi como un entretenimiento, un aprovechar el tiempo libre, para ocupar un lugar que les ha costado ocupar por derecho propio. Lo han ocupado más a fuerza de rosca, que por decisión de los partidos de ir a buscarlos. Recién ahora Diego Bossio decidió un armado que tiene por un lado una pata política con algunos gobernadores y su pata sindical con los gremios del MASA. Y obviamente el FpV, seguramente el más golpeado, que todavía no sale del estupor que le causó la derrota electoral y que, está rodeado de sectores muy poderosos por lo menos en lo formal, como la UOM, algunos gremios de la industria, pero que hoy no tienen relevancia ni peso propio ni en las negociaciones con otros sectores de la CGT. Y en la discusión política mucho menos.

    ¿Cómo se ve en esta transición a los sectores del sindicalismo de base, combativo y la izquierda en los gremios? ¿Qué opinión tenés al respecto?

  •  En mi opinión la izquierda sindical en la Argentina, como decirlo, está presta a “desilusionar” como un factor en surgimiento. Tengo la impresión de que siempre hay nuevas camadas de dirigentes que llegan a la dirección de comisiones internas, en algunos casos de sindicatos o líneas dentro de gremios, lo hemos visto con algunas empresa como Kraft o el Neumático. Pero no generan estructuras de avanzadas, progresistas, que tengan vigencia y duración en el tiempo. No han generado, por lo menos no terminan de generar, en las capas obreras, ese enamoramiento e identificación que trascienda en el tiempo. Estamos acostumbrados a la novedad y aire fresco que representa la llegada de una interna de izquierda a determinada fábrica o sindicato y nos enteramos que dos elecciones después pierde en manos en la burocracia que derrotó.

    Creo que ahí hay una autocrítica que deberían hacerse los partidos de izquierda, que es sumamente empeñoso y por supuesto sumamente valioso el aporte que hacen para la renovación del mundo sindical, pero si eso no se sostiene en el tiempo se termina generando una ilusión de recambio democrático. Los trabajadores, pudiendo ir detrás de un ideario más completo que el del “día a día” del sindicalismo peronista, tienen que volver generalmente a esta fuente, en vez de quedarse con algo que tiene una mirada un poco más trascendental.

    Las bases siguen siendo mayoritariamente peronistas

    Es cierto que se pueden ver avances y retrocesos, pero ¿no se ha ganado la izquierda un lugar en muchos gremios? Estoy pensando en el subte, los ferrocarriles, gremios de la industria, en los que hace un tiempo permanece...
    Recuerdo un conflicto muy importante en el subte, con enfrentamientos entre la UTA y Metrodeolegados, no me olvido una imagen. Estaban los dos grupos, enfrentados, en una tensión creciente. Desde la UTA empiezan a cantar la marcha peronista, para mí sorpresa del otro lado también. En muchos sectores que ha avanzado la izquierda, darle a las bases esa misma identificación me parece al menos apresurado. En muchísimos lugares donde las conducciones de izquierda han ganado y permanecido lo que no han tenido quizás es uno de sus postulados, adoctrinar, dotarles de una praxis mucho mayor ligada a las experiencias de izquierda. Las bases siguen siendo mayoritariamente peronistas.

    Pero hay, por supuesto, muchas experiencias muy valiosas. El resurgimiento que tuvo el sindicalismo no burocrático a partir de la crisis de empleo del año 2008-2009, en la Zona Norte del conurbano, un cordón industrial con muchas fábricas. El caso del sector autopartista, es muy valioso. Creo que la vuelta de tuerca que le falta a esas experiencias es la búsqueda de persistencia en el tiempo sin arriar banderas, y por si fuera el caso la idea de generar espacios de aprendizaje político. Rescato a Beto Pianelli y los metrodelegados que son más consecuentes que la mayoría de los sindicatos en difundir materiales de lecturas, aprendizaje en el ámbito del subterráneo.

    En el tema específico de la representación política, en los últimos años la izquierda ha impulsado por ejemplo las candidaturas obreras, activistas de los gremios, sobre todo en la Zona Norte que vos decías. ¿Ese puede ser un camino?

  •  Hay momentos en que creo en las construcciones de abajo hacia arriba, otras que la coyuntura impone construcciones de arriba hacia abajo. No quiero meterme en un terreno que desconozco. Me parece que la izquierda en algunos casos ha tenido muy buena puntería para hacerse visible en determinados conflictos. No tengo presentes las candidaturas obreras, recuerdo en su momento casos como el de Néstor Segovia, o de Ruben Matu.

    ¿Cómo te parece que está la conflictividad y el "estado de ánimo" hoy? ¿qué escenarios posibles ves para los próximos meses, teniendo en cuenta la dinámica económica?

  •  Partiría de la dinámica económica. Lamentablemente estamos atravesando una enorme destrucción de puestos de trabajo, no solo en el sector público sino privado. No solo destrucción sino suspensiones, en ambos casos lo que opera es el factor del miedo, temor constante a perder el trabajo o no poder reintegrarse. Ese miedo que opera en capas muy mayoritarias, termina siendo muy funcional a un período donde el gobierno quiere transitar sin conflictividad. No hemos visto aún grandes conflictos, en todo caso de aquellos sectores que tienen más poder relativo. Hay sectores en que un día perdido de trabajado, de productividad, es mucho más costoso para las empresas que viven un ciclo económico venturoso. Por ejemplo el sector aceitero, la presunción de que despedir un trabajador podía generar un paro y la pérdida de embarques multimillonarias, hace que la negociación tome un cariz distinto y los propios trabajadores se vean alentados a ejercer una defensa mucho más fuerte de sus derechos, no solo adquiridos sino nuevas reivindicaciones.

    Cada vez son menos los sindicatos que están en esa doble condición: son muy pocos los que pueden mantener derechos y sumar reivindicaciones; son algunos los que pueden mantener derechos y una inmensa mayoría están resignando derechos. Luis Barrionuevo lo confesó en mi programa, la mayoría de los gremios negoció a sabiendas de una perdida de al menos 10 puntos porcentuales con respecto a la inflación.

    El miedo termina siendo funcional a un gobierno que quiere transitar sin conflictividad

    Ese temor le gana a cualquier atisbo de instancia de conflictividad. Lo que tendrá que ver el gobierno es hasta donde aprieta el cuello. Hasta ahora lo ha hecho con bastante intensidad y éxito, toda vez que no hubo una respuesta unívoca y contundente del movimiento obrero. Hay que ver, como dijo el ministro de Hacienda, cuánto le aprieta a cada uno el cuello. Eso, como decías vos, va a depender de la dinámica económica.