JxSí propone más de lo mismo. Los diputados de la CUP no hacen valoraciones. Endavant la rechaza y alerta contra los pactos entre Mas y el Estado y los intentos de reforma del Régimen. La asamblea nacional de la CUP del 27D decidirá.

Santiago Lupe @SantiagoLupeBCN
Miércoles 23 de diciembre de 2015
Foto: EFE
Ayer martes, las negociaciones entre JxSí y la CUP llegaron a su fin. JxSí presentó una propuesta de acuerdo para la asamblea nacional de la CUP del próximo domingo. Los diputados de la CUP aclararon que no se trataba de un documento conjunto y no entraron a valorarla. Romeva en cambio, habló de un documento trabajado en común. Más allá de esta controversia, ambos coincidieron en este punto o se acepta la propuesta o se irá a elecciones en marzo.
El documento no se mueve mucho de las ofertas lanzadas hasta ahora por la coalición que hegemoniza CDC. Proponen un plan de desconexión como el mismo espíritu que el último punto de la moción aprobada el pasado 9N en el Parlament: transitar por diversas fases -gobierno de concentración, creación de estructuras de Estado, elecciones y proceso constituyente, referéndum para aprobar la constitución de una nueva República catalana independiente- pero siempre desde la negociación con el Estado central.
Sobre el plan de choque, se proponen medidas sobre la pobreza energética, la pobreza infantil, los desahucios, la renta mínima de inserción, ayudas a la dependencia o sanidad. Todas ellas valoradas en 270 millones de euros, un 96% menos que los 6.900 millones en que cifraba la CUP su propuesta de plan de choque.
Sobre las privatizaciones y otros mega-proyectos, JxSi solo propone la moratoria de la privatización de Aigües Ter de Llobregat hasta el proceso constituyente. Todas las demás se mantendrían. El Barcelona World -el mayor pelotazo urbanístico en cartera- proponen formar un grupo de trabajo para estudiarlo. La misma Consellera de Presidencia en funciones, Neus Munté, aclaró que en ningún caso se paralizaba.
Por último, sobre la investidura o no de Mas, JxSí insiste con la propuesta de gobierno coral que viene realizando desde hace semanas. Una “Presidencia”, formada por un President (Artur Mas) y tres presidentes de comisiones delegadas sobre economía (Junqueras de ERC), políticas sociales (Munté de CDC) y relaciones internacionales (el mismo Romeva).
La corriente interna Endavant, por medio de un comunicado, considera que sería inaceptable aceptar una propuesta que rebaja los mínimos presentados por la CUP en octubre y rechaza la opción de President de consenso. Para este grupo sería preferible ir a nuevas elecciones en marzo a aceptar una propuesta que regalaría “todo (su) capital político al proyecto regeneracionista de Podemos y estancarían el voto explícitamente independentistas por debajo del 40%”.
La propuesta de JxSí pone en evidencia lo utópico de tomar la alianza con los representantes políticos de la burguesía catalana como compañeros de viaje para conquistar el derecho de autodeterminación y, menos aún, para poder abrir un proceso constituyente en el que poder realmente abordar y resolver los grandes problemas sociales. CDC, por medio de JxSí, no está dispuesta a soltar la sartén por el mango, y para ello mantener a Mas es crucial. No por afán de protagonismo, sino porque consideran que es la única garantía de seguir manteniendo bajo control el proceso catalán.
No están dispuestos a que se convierta en un proceso que ponga en marcha las fuerzas sociales necesarias para conquistar el derecho de autodeterminación. Mantenerlo en el terreno de la negociación “entre élites” -como propone Podemos- o entre las instituciones autonómica y central -como hace CDC-, es condenarlo de antemano al fracaso. Endavant, en el mismo comunicado, alerta “sobre la obertura al pacto expresada la misma noche electoral (20D) por Artur Mas” y hace un llamamiento a la izquierda independenstista: “Hará falta saber anticiparnos a los movimientos de la derecha soberanista, dispuesta a pactar con el Estado español antes de perder la hegemonía en una futura República catalana, y trabajar para desactivar socialmente cualquier intento de reforma del Estado desde arriba”.
El Régimen del 78 no está dispuesto a discutir su soberanía y dominio territorial. Para imponerlo, no hay otra vía que la movilización social con los trabajadores al frente, en alianza con el resto de sectores populares del Estado. Este camino no está en la agenda de JxSí. Tampoco en la de Podemos, que ahora se presenta como el abanderado del referéndum pero sólo propone para conseguirlo la presión parlamentaria y la negociación con el PSOE.
El plan de choque pírrico, las privatizaciones y los súper pelotazos, demuestran por otro lado que no están dispuestos a renunciar -ni si quiera posponer- a casi nada de su programa económico, basado en hacernos pagar la crisis a los sectores populares y mantener los planes para que las grandes familias catalanas, a las que representan, se sigan enriqueciendo.
Es necesario que la izquierda independentista afronte el actual escenario desde un profundo cambio de rumbo. Las distintas propuestas de “desconexión” o “referéndum” por medio del “diálogo con el Estado” o “pacto entre élites”, prometen ser parte del engranaje de la “segunda Transición” de la que desde Podemos a Ciudadanos, pasando por el PSOE y hasta sectores de JxSí, hablan tras el 20D. Dejar en sus manos la consecución del derecho a decidir, no es otra cosa que resignarse a que se convierta una vez más en moneda de cambio del proceso de restauración del Régimen del 78.
Romper con JxSí, con la política de “mano extendida”, y levantar una estrategia de independencia política, de clase y basada en la movilización social, es la única garantía de poder empezar a construir una alternativa que impulse, junto con otros sectores de la izquierda revolucionaria del resto del Estado, movilizaciones en favor del derecho a decidir y por la apertura de procesos constituyentes en Catalunya y el Estado que realmente puedan discutir, decidir y cambiarlo todo. Procesos de este tipo sólo serán posibles si logramos abrirlos sobre las ruinas del Régimen del 78, impulsando la movilización obrera y popular que abra el camino a la unidad en la lucha de los trabajadores y pueblos de todo el Estado, en la perspectiva de poner en pie una libre federación ibérica de repúblicas de trabajadores.

Santiago Lupe
Nació en Zaragoza, Estado español, en 1983. Es director de la edición española de Izquierda Diario. Historiador especializado en la guerra civil española, el franquismo y la Transición. Actualmente reside en Barcelona y milita en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado Español.