El primer paro nacional contra el Gobierno de Bolsonaro reunió a más de un millón de personas en las calles de 200 ciudades de Brasil. Una muestra de que hay fuerza no solo para enfrentar el recorte presupuestario sino también la reforma previsional.
Jueves 16 de mayo de 2019 14:00
Este miércoles, más de un millón de personas salieron a las calles en todo el país contra los recortes del 30% anunciados por el gobierno al presupuesto educativo. Se trata del primer paro nacional contra Bolsonaro y de una manifestación de magnitud inesperada para el gobierno.
Hubo actos en todas las provincias del país y también en el Distrito Federal. Es probable que, más allá de las personas que participaron de las manifestaciones, la simpatía por las protestas contra los ataques a la educación hayan alcanzado a amplios sectores que apoyaron pasivamente la jornada.
El al menos 208 ciudades de Brasil hubo manifestaciones, lo que muestra un extensión importante de esta demanda en las distintas regiones del país, las capitales y las ciudades del interior.
Las capitales que concentraron los mayores contingentes de manifestantes fueron San Pablo, Belo Horizonte y Río de Janeiro, en la región sudeste del país, con cientos de miles en las calles. Varias decenas de miles se vieron también en las provincias del nordeste como Ceará, Rio Grande do Norte, Paraíba, Pernambuco, Bahía y Maranhão. En Brasília, Distrito Federal, decenas de miles se concentraron en la Esplanada de los Ministerios, frente al parlamento. Tanto en la región norte, en la provincia de Amapá, como en las tres provincias de la región sur, Rio Grande do Sul, Santa Catarina y Paraná, decenas de miles repudiaron activamente los recortes del gobierno de Bolsonaro.
San Pablo
En la ciudad de San Pablo, más de 250.000 personas se dirigieron a la Avenida Paulista, según los organizadores. Por la mañana, los trabajadores y estudiantes de la Universidad de San Pablo hicieron un corte contra la reforma previsional y los recortes en el presupuesto educativo.
La agrupación juvenil Faísca y el movimiento de trabajadores clasistas Nossa Classe, impulsados por el Movimiento Revolucionario de Trabajadores -que impulsa también Esquerda Diário en Brasil- levantaron bien alto las banderas de la unificación de las luchas.
En Campinas, en el interior del estado, hubo dos actos. En uno, la avenida de acceso a la Universidad de Campinas (Unicamp) y a la Católica (PUC-Campinas) fue bloqueada a primera hora del a mañana por estudiantes.
En Sorocaba, también en el interior, estudiantes y profesores se reunieron en una plaza en el centro de la ciudad. Hubo manifestaciones y paros en varias otras ciudades de la región.
En Santos, litoral paulista, petroleros se plegaron al movimiento, que también incluyó la defensa de las refinerías y la protesta contra la privatización y la reforma previsional.
Rio de Janeiro
En la ciudad de Rio de Janeiro, decenas de miles salieron a protestar en la Plaza de la Candelaria. También hubo movimientos en la Plaza XV. Hubo cortes en importantes avenidas como la Presidente Vargas y la Rio Branco.
Minas Gerais
En Belo Horizonte, una de las mayores manifestaciones de la jornada, trabajadores y estudiantes ocuparon las principales avenidas. Estudiantes del Centro Federal de Educación Tecnológica de Minas Gerais (Cefet), de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG) y de la Universidad Estadual de Minas Gerais (UEMG) participaron de manifestaciones que comenzaron a las 7 horas en la Avenida Amazonas, en el barrio Nova Suíça.
En Uberaba, estudiantes de la Universidad Federal del Triángulo Minero (UFTM) y del Instituto Federal de Educación, Ciencia y Tecnología del Triángulo Minero (IFTM) hicieron una marcha. También hubo movilizaciones en Uberlândia. En Divinópolis hubo paro de trabajadores de la red provincial de enseñanza.
En el este y nordeste de Minas Gerais, estudiantes y docente realizaron una movilización en la localidad de Governador Valadares.
Nordeste
En Pernambuco, por la tarde, una protesta reunió a sindicatos, asociaciones, el movimiento estudiantil y social frente al Gimnasio Pernambucano, en el Centro de Recife, y marcharon por la ciudad.
Hubo paro de docentes de las universidades federales. En la zona Oeste de Recife, docentes de la Universidad Federal de Pernambuco (UFPE) atendieron en forma gratuita a la población, como forma de concientizar sobre la importancia del servicio que realizan. En Caruaru, en el Agreste pernambucano, y en Serra Talhada, en la zona desértica, manifestante también salieron a las calles. También en la región de Petrolina y Terra Nova.
En Rio Grande do Norte se suspendieron las clases como forma de adhesión a la protesta nacional. Hubo manifestaciones en Natal, São Gonçalo do Amarante, Mossoró, Nova Cruz, Currais Novos y Caicó.
Centro-oeste
En Brasília, Distrito Federal, escuelas públicas suspendieron las clases por la mañana. En la Esplanada de los Ministerios, manifestantes se reunieron frente a la Biblioteca Nacional y siguieron en dirección a la Plaza de los Tres Poderes.
En Goiás, escuelas y universidades suspendieron las clases. Además de la capital, Goiânia, en ciudades como Jataí, Anápolis, Itumbiara, Rio Verde, Luziância y Catalão también hubo protestas.
Sur
En Rio Grande do Sul, cerca de 20.000 personas según los organizadores se reunieron en la Esquina Democrática, en el centro de Porto Alegre. La Brigada Militar estimó la presencia de 5.000 manifestantes.
Escuelas y universidades pararon sus actividades. En Porto Alegre, la Policía Militar usó gas lacrimógeno y bombas de efecto moral para reprimir a los manifestantes frente a la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS).

En la sureña Curitiba, donde se encuentra preso el expresidente Lula da Silva, manifestantes se reunieron frente al edificio histórico de la Universidad de Paraná (UFPR), en la plaza Santos Andrade. Hubo protestas también en Maringá y Ponta Grossa.
En Santa Catarina, también en el sur, profesores y estudiantes marcharon durante la tarde camino hacia la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC). Según los organizadores, 10.000 personas estaban en la manifestación. Fueron registradas movilizaciones también en Itajaí y Blumenau, en el valle. En San Francisco do Sul y Camboriú, en el litoral norte. En Lages, en la sierra. En Joinville, en el norte. En Concórdia, Chapecó y São Miguel do Oeste, en el oeste
Norte
En Manaus, cientos se concentraron en la plaza de la Saudade. Participaron docentes y estudiantes de las escuelas municipales, provinciales, institutos y universidades públicas y privadas.
En Pará, las universidades federales pararon, y según el sindicato, en Belém, más de 10.000 trabajadores técnicos, estudiantes y profesores de la Universidad Federal de Para´(UFPA), Universidad Federal Rural de la Amazonia (UFRA) y el Instituto Federal de Pará (IFPA) se concentraron frente al edificio del Instituto de la Ciencia de las Artes (ICA). También hubo movilizaciones en Marabá y Santarém.
En Amapá, estudiantes, docentes y empleados públicos protestaron en el campus Macapá de la Universidad Federal de Amapá (Unifap). Con banderas, carteles y sonido, el grupo cerró el ingreso a la Universidad, ubicada en la zona Sur de la capital.
Movilizaciones en todo el país expresaron la posibilidad de derrotar los recortes y la reforma previsional
Hasta ahora, Bolsonaro contaba con la pasividad de las centrales sindicales, que observaban postradas las sucesivas crisis del gobierno, ilusionando a la población que las crisis palaciegas podrían poner en jaque el avance de la reforma previsional.
Ante esta pasividad, Bolsonaro leyó mal la correlación de fuerzas de la sociedad, creyendo que podría implementar sin grandes repercusiones semejante ataque, un recorte del 30% en el presupuesto de universidades e institutos federales, que en la práctica impide el funcionamiento de las instituciones.
En su percepción enrevesada de la realidad, incluso frente al rechazo récord que tiene para un gobierno todavía en sus inicios, el presidente y sus aliados no comprendieron que la única garantía de la pasividad de la población es la política de las burocracias sindicales. Al atacar de forma tan brutal la educación, Bolsonaro destapó el amplio rechazo de la población a su gobierno. No fueron solo estudiantes y profesores los que se movilizaron, miles de personas salieron a las calles expresando su desaprobación a este ataque.
La representatividad de las protestas se hizo evidente en la diversidad de instituciones que pararon en este día: escuelas públicas, universidades y sectores ligados a la educación: desde docentes de las distintas redes, pasando por los incontables trabajadores ligados a la educación, incluyendo tericarios e incluso docentes universitarios.
Tanto Bolsonaro como el ministro de Educación Wientraub siguieron con sus repuestas agresivas y de línea dura contra la educación. La respuesta anodina de Bolsonaro en Estados Unidos, relativizando el enorme movimiento que todavía crecería en el país, fue la expresión de cómo el presidente sintió el golpe. Frente a la movilización masiva, paralizado, Bolsonaro solo pudo atacar al movimiento declarando: "La mayoría allí es militante. No tienen nada en la cabeza (...) Son unos idiotas útiles, unos imbéciles que están siendo usados como masa de maniobra de una minoría de avivados".
El ministro Weintraub, justificó lo injustificable insistiendo en la contraposición de la enseñanza superior a la enseñanza primaria, además de exponer el proyecto tecnicista de a educación de Bolsonaro, subordinando totalmente la enseñanza al mercado de trabajo, porque según él, a diferencia de las universidades, la enseñanza técnica "genera riquezas". Además de eso, Weintraub insistió en el chantaje del gobierno, que si la reforma previsional fuere aprobada no habrá que mantener los recortes de la educación.
La lucha es una sola: contra los recortes y la reforma jubilatoria
La ofensiva del gobierno no necesariamente indica que tenga fortaleza, pero si muestra que su punto fuerte es la separación de la demanda educativa de la batalla contra la reforma jubilatoria. Por eso "dobló la apuesta" y fue tan agresivo en sus declaraciones con los cientos de miles que se manifestaron este miércoles.
La prensa oficialista hace el esfuerzo de esconder cuidadosamente el tema de la reforma previsional, dando énfasis sólo al recorte educativo. Es parte de su campaña para que Bolsonaro se concentre en el ataque neoliberal contra nuestras jubilaciones.
Por eso mismo el horizonte político inmediato debería ser la unificación de la lucha contra los cortes con la batalla contra la reforma jubilatoria. No es posible golpear al gobierno Bolsonaro separando estas dos demandas. La narrativa del gobierno es la del chantaje: la revocación de los recortes está condicionada a la aprobación de la reforma.
El PCdoB, que es el partido que dirige burocráticamente la Unión Nacional de Estudiantes (UNE) hace más de 3 décadas, se dice contra las dos medidas, pero actúa sistemáticamente para separar los temas, como lo hizo con la jornada del miércoles en la que buscó que sea solo una lucha "contra los recortes", aislándola de la lucha contra la reforma jubilatoria. Esta separación no es un detalle para este partido que en el Congreso apoyó a Rodrigo Maia para la presidencia de la Cámara, o sea, ayudó a asumir a quién es uno de los mayores enemigos del derecho a jubilarse.
En el PT por su parte, a pesar de los discursos de algunos de sus dirigentes, todos sus gobernadores son favorables a la reforma jubilatoria contra los trabajadores, negociando solamente la remoción de algunas cláusulas impopulares.
Ante el rol de las centrales sindicales, tanto aquellas que están a favor de la reforma (Forza Sindical) como las que buscan negociar (como la CUT y la CTB), se hace necesario un comando nacional que reúna a las universidades en lucha, una coordinación nacional con delegados elegidos por la base, que discutan y decidan cada paso de la lucha, que debe unir indiscutiblemente la batalla contra los recortes y contra la reforma previsional.
Esta es la mejor manera para que el movimiento avance democráticamente, y avanzar incluso en el cuestionamiento de algunos de los pilares del sistema de educación superior: en un momento como ese, ¿por qué no exigir la estatización de todas las universidades privadas - que se benefician con los recortes en la educación pública-, el fin de la restricción al ingreso y la completa gratuidad de toda la enseñanza superior pública?
Una organización de este tipo, con delegados elegidos en cada universidad, podría decidir democráticamente los pasos a seguir por el movimiento en esta lucha que el miércoles 15 le hizo el primer paro nacional a Bolsonaro y se movilizó en todo el país.
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