Hace 88 años, se conseguía legalmente en la Argentina, tras años de luchas y paros generales la reducción de la jornada laboral a 8 horas.

Luca Bonfante @LucaBonfante98
Jueves 27 de abril de 2017
Casi un siglo después y con un avance tecnológico sin precedentes, más de la mitad de los jóvenes opina que vivirá pero que sus padres.
Se cumple un nuevo aniversario de la masiva huelga general producida en Chicago, que desencadenaría en las movilizaciones, la represión y decenas de muertos que desencadenaría en la ejecución de los “Mártires de Chicago”, víctimas del capitalismo en 1886 por reclamar la reducción de la jornada laboral a 8 horas y por un mundo sin opresores ni oprimidos. Hoy, a más de 100 años, reclamamos lo mismo.
Según un estudio realizado por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), la mitad de los jóvenes considera que vivirá peor que sus padres. No sorprende, este sistema lo único que nos ofrece es trabajar para las multinacionales, para los call-centers, en trabajos precarios donde estar en planta permanente y cobrar un sueldo parecen ser nuestras máximas aspiraciones.
Son recurrentes los casos de trabajadores que pierden su vida a causa de la desidia patronal, de obreros que se destruyen el cuerpo y dejan la vida en el trabajo, ¿y para qué? Para poder llegar a fin de mes, para poder pagarse los estudios o para dedicar el poco tiempo que les queda al ocio personal, a vivir.
Parece mentira, la mecanización, la automatización y la robótica. Puedo ver que cada vez hacen falta menos manos humanas para trabajar, ¡pero está a la vista de todos que la modernización sólo está al servicio de la clase dominante!, ¡los empresarios!
Entre los que tienen entre 20 y 24 años la tasa de desocupación llega a 21,3 %. Incluso en todos los rangos etarios existen muchos desalentados que no son considerados desocupados porque ya no buscan un empleo. En el sector de jóvenes de entre 15 y 29 años existen 3.248.965 inactivos que no tienen ocupación ni la buscan. Entre ellos hay un millón que “ni estudia ni trabaja”.
El sistema capitalista necesita que los desocupados seamos los jóvenes, que estamos dispuestos a trabajar en pésimas condiciones laborales para pagar nuestros estudios y para salir a divertirse. Necesita la fragmentación entre ocupados y desocupados para aplicar su tiranía en los lugares de trabajo bajo la amenaza del despido.
¿Cuántos de nosotros ha dejado de ir a recitales, bares, boliches, porque no nos alcanza la plata? Si, la cultura y los espacios para divertirnos también están en manos de los empresarios que lucran hasta con nuestro tiempo libre.
Hablo en nombre de mi generación cuando se me parte la garganta gritando: ¡Basta! ¡Mi vida y educación valen más que sus ganancias!
Nosotros los jóvenes, tenemos la necesidad histórica de retomar las enseñanzas de las generaciones de trabajadores y jóvenes pasadas y llevarlas a la actualidad, ¡luchemos por la reducción de la jornada laboral sin reducción del salario y que este último sea igual a la canasta básica familiar! liberémonos del trabajo asalariado y hagamos que el tiempo libre no sea una excepción.
¡Este lunes 1º de Mayo vayamos a escuchar a Nicolas del Caño y los demás obreros y dirigentes del FIT en Plaza de Mayo!