Tras la renuncia de su asesor de seguridad nacional, Michael Flynn, el New York Times publicó que varios asesores de Trump habrían tenido contacto con Rusia. El senado pide investigar.

Juan Andrés Gallardo @juanagallardo1
Miércoles 15 de febrero de 2017 11:40
Cuando aún estaba fresca la noticia de la renuncia del asesor de seguridad nacional de Trump, Michael Flynn, el diario New York Times publicó en la noche del martes que varios asesores del ahora presiente habrían tenido contactos con la inteligencia Rusa durante la campaña electoral.
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La renuncia de Flynn fue la primera gran derrota para Trump cuando aún no cumplió un mes de mandato. El ahora exasesor de seguridad nacional renunció tras hacerse público que le habría mentido al propio vicepresidente Mike Pence sobre el contenido de una serie de conversaciones que tuvo con Rusia cuando aún era presidente Obama. Flynn habría hablado con miembros de la embajada rusa sobre las sanciones que había aplicado Obama como parte de las investigaciones sobre la supuesta intervención de hackers rusos en la campaña electoral estadounidense. El diario Washington Post reveló que Flynn le había mentido al vicepresidente Pence al decirle que nunca se había hablado sobre las sanciones, considerando que por esa mentira el asesor de seguridad nacional podía ser manipulado o extorsionado.
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Cuando las consecuencias de la renuncia de Flynn aún no están del todo claras, aunque deja en evidencia una lucha intestina al interior de los aparatos de inteligencia y del estado, el New York Times publicó una nueva denuncia que promete convertirse en otro escándalo para Trump. Por su parte la mayoría republicana en el Senado llamó a investigar en profundidad el caso de Flynn, mostrando las brechas dentro del mismo partido de Trump.
La denuncia del New York Times
En un artículo publicado este martes a la noche, el New York Times cita a cuatro fuentes y asegura que distintos registros telefónicos y llamadas interceptadas muestran que miembros de la campaña presidencial de Donald Trump y otros de sus asociados tuvieron contactos reiterados con funcionarios de inteligencia rusos en el año previo a la elección.
Según el Times tres de cuatro funcionarios retirados y activos aseguraron que "las agencias de inteligencia de Estados Unidos interceptaron las comunicaciones cerca de la misma fecha en la que descubrieron evidencia de que Rusia intentaba interferir en la elección presidencial mediante ataques informáticos al Comité Nacional Demócrata".
Sin embargo los llamados interceptados son diferentes a las conversaciones grabadas a fin del año pasado entre Flynn y el embajador de Moscú en Washington.
Si bien el New York Times, que había apoyado la campaña de Clinton, viene hace tiempo insistiendo en este tipo de denuncias, ésta última que se dio a conocer el mismo día de la renuncia de Flynn puede tener consecuencias. El propio Trump salió a responder desde su cuenta personal en Twitter, negando cualquier tipo de contacto con Rusia y diciendo que "La conexión rusa es un sinsentido que tiene como objetivo cubrir los errores de campaña de la perdedora Hillary Clinton".
This Russian connection non-sense is merely an attempt to cover-up the many mistakes made in Hillary Clinton's losing campaign.
— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) 15 de febrero de 2017
Pero Trump avanzó aún más en sus acusaciones y atacó al NYT y al Washington Post, junto a la "comunidad de inteligencia" por filtrar datos clasificados en forma ilegal. Ésta irritación del presidente muestra el calibre del golpe recibido con la renuncia de Flynn pero también lo inestable de su relación con Rusia.
Durante la tarde del martes los voceros de la Casa Blanca anunciaron que Trump pediría a Rusia que devuelva Crimea a Ucrania, algo que el propio Putin rechazó de plano, y Trump volvió a quedar en una situación frágil en cuanto a lo que será su complicada relación con el Kremlin.
En la mañana volvió a tuitear sobre el caso pero tratando de despegarse y echando la culpa a Obama por la forma "blanda" en la que habría tratado la anexión de Crimea en su momento.
Crimea was TAKEN by Russia during the Obama Administration. Was Obama too soft on Russia?
— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) 15 de febrero de 2017
Senadores republicanos piden investigar
Como si no fueran pocos los frentes abiertos, los senadores de la mayoría republicana (y también de la oposición demócrata) pidieron avanzar en una investigación sobre el caso Flynn, que aún no se sabe hasta donde puede llegar, y que seguramente esté cruzada por las peleas internas entre la CIA, la Agencia de Seguridad Nacional y el Pentagono.
El líder de la minoría demócrata en el Senado de EE.UU., Chuck Schumer, pidió una investigación "independiente con autoridad ejecutiva para perseguir potenciales acciones criminales" y dijo que en ningún caso debería estar dirigida por el fiscal general del país, Jeff Sessions. Sin embargo es más preocupante para Trump que esta linea sea apoyada por los propios republicanos.
El líder de los republicanos en el Senado, Mitch McConnell, admitió que es "altamente probable" que el Comité de Inteligencia de esa cámara investigue los contactos de Flynn con el embajador ruso.
Mientras, el líder de los republicanos en la Cámara baja, Paul Ryan (que pasó de ser un antitrumpista rabioso a el mejor defensor de Trump en el Capitolio), rehusó comentar si considera necesaria una investigación y, hasta ahora, los conservadores han rechazado establecer un comité independiente y bipartidista para indagar en las conexiones de Trump y su equipo con Rusia.
Estas diferencias muestran la magnitud de la crisis abierta por el caso Flynn, que empieza a recorrer al partido gobernante, y las divergencias dentro del Congreso, que hasta ahora venía actuando de manera "disciplinada" tras el gobierno de Trump.

Juan Andrés Gallardo
Editor de la sección internacional de La Izquierda Diario