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CRISIS EN PODEMOS. Más reproches a Pablo Iglesias dificultan el cierre de heridas en Podemos

Ada Colau critica la “arrogancia” de Pablo Iglesias en el libro “Ada, la rebelión democrática”.

Ivan Vela @Ivan_Borvba

Lunes 21 de marzo de 2016

Parece que en estas fechas festivas de Semana Santa las procesiones también han llegado a Podemos. Concretamente a su cúpula, a su eslabón más alto, Pablo Iglesias. Tras la polémica destitución fulgurante de Sergio Pascual, secretario de organización de Podemos y afín a Errejón, a manos del propio Iglesias, la formación vive días convulsos que alimentan las portadas de los principales medios.

Los intentos de cerrar filas entre Iglesias y Errejón, básicamente a través de mensajes de Twitter mostrándose apoyo mutuo, parecen no haber surtido el efecto deseado. La última figura en sumarse al elenco de actores implicados ha sido Ada Colau, alcaldesa de Barcelona y líder de la formación Barcelona en Comú (BeC).

En el libro “Ada, la rebelión democrática”, del periodista del diario ARA Joan Serra, la alcaldesa revela que “Hay un cierto estilo de Pablo y el núcleo impulsor de Podemos con el que no conectamos. Me hacen sentir más catalana que nunca. Es una diferencia de estilo, personal y política. Barcelona en Comú no es Podemos. No lo ha sido nunca”.

Según cuenta ella misma en el citado libro, las divergencias se remontan a la génesis de Podemos. La ahora alcaldesa reprocha al líder de este partido su “arrogancia” en la conformación del partido, al no reconocer como actores políticos a otros movimientos sociales previos, empezando por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, la PAH, de la cual la propia Ada Colau es fundadora: “Nos molestó muchísimo que eligieran el nombre de Podemos”, reconoce tras precisar que ellos llevaban usando durante años el grito de “sí se puede” en la calle.

La alcaldesa de la ciudad condal se reclama miembro del 15M, pero no de Podemos, y especifica: “Si me preguntas si me siento de Podemos, te respondo que no. Si me preguntas, ¿sientes que formas parte de un contexto político y social que ha llevado a Podemos? Entonces te diría que sí. ¿Se entiende la diferencia, no? Me siento partícipe del 15-M. Ahí nos encontramos, y después hemos seguido”.

La pieza Colau en el puzzle de Podemos

La crítica de Ada Colau a Pablo Iglesias fue matizada ayer mismo por la propia alcaldesa en las redes sociales. Como aseguró en su twitter personal, “Podemos es la mejor noticia en la política institucional de las últimas décadas, el mejor aliado del cambio”, y añadía en la misma red social que Pablo Iglesias e Iñigo Errejón “son dos compañeros valientes con los que nos quedan muchas alegrías por conquistar. Le pese a quien le pese.”

Las declaraciones de Ada Colau sobre el líder de Podemos se enmarcan, como las voces levantadas la semana pasada tras la “purga”, dentro de un campo de disputa organizativa. Las divergencias entre “pablistas” y “errejonistas” no se encuentran en el campo de la batalla estratégica, como tampoco entrarían en este campo de disputa las declaraciones de Ada Colau.

Tanto las reacciones “cesaristas” de Pablo Iglesias como las voces contrarias que se levantan al paso de sus actos que puedan venir de sectores “errejonistas”, son acciones encaminadas a afianzar liderazgos y estructuras internas, ni mucho menos poner en tela de juicio la estrategia reformista de la formación.

Como tampoco entra dentro de este campo de disputas una tercera vía “anticapitalista” que los medios burgueses intentan instaurar en el imaginario y que vendría por la presencia de Anticapitalistas dentro de la formación morada. Hasta la fecha, y sin esperanzas de cambios de ningún tipo, dicha formación tan solo ha demostrado una absoluta subordinación al proyecto de Pablo Iglesias a la vez, como contracara de la misma moneda, su incapacidad de presentar un proyecto estratégico diferente al “oficial”.

No obstante las afirmaciones recogidas en “Ada, la rebelión democrática” esconden una sombra más alargada que las críticas recibidas hasta la fecha. La alcaldesa de Barcelona ya deslizó hace un par de meses la posibilidad de crear un partido de izquierda en Cataluña que disputara el espacio electoral reformista en el cual Podemos pescó los votos el pasado 20D. Una terrible noticia que de volverse a instaurar como debate traería más de un quebradero a la cúpula de Podemos. Se deben tener en cuenta los datos arrojados de la última encuesta de Metroscopia elaborada para El País, los cuales apuntan a que Podemos se debilita en las provincias en las que se presenta en solitario.

A este punto se le suma las fricciones creadas entre Podemos y sus “sucursales” electorales, especialmente la catalana, al no poder conseguirles grupo propio en un Congreso por ahora no conformado.

La política bonapartista de Pablo Iglesias puede tener cierta eficacia dentro de los márgenes organizativos de la formación y en Madrid, pero si la caja de Pandora trae aires de Cataluña, los carpetazos unilaterales serán sin lugar a dudas mucho más complicados de ejercer.