Cuántas veces las mujeres hemos escuchado: ¡Si no tienes hijos te vas a quedar sola! ¿Quién te va a cuidar cuando seas vieja? ¡Una mujer se realiza al ser madre! Y un montón de frases de este tipo, pero, ¿Por qué cada vez existen más mujeres que deciden no ser madres?
Lunes 10 de mayo de 2021
En México predomina la visión de que una mujer se realiza al ser madre, existe una gran carga cultural avalada por la iglesia y el Estado de la mujer como “dadora de vida y garante de la unidad familiar”, la maternidad como medio para alcanzar la sacralidad.
Muchas veces la maternidad se asume sin ser una decisión consciente, sino más bien un paso más que se da en la vida, tomada por la “presión” (incorrecta y conservadora) del cuidado en la vejez o simplemente porque es lo que se debe hacer. Sin embargo el movimiento feminista ha permitido abrir temas tabúes como el que hay mujeres que no desean ser madres y cuestionarse si realmente es su deseo tener hijes.
¿Por qué cada vez existen más mujeres que deciden no ser madres?
Las razones por las que más mujeres deciden no tener hijos son muchas y variadas: precariedad laboral, inestabilidad económica, problemas biológicos o de salud, realización personal o laboral, buscar ser independiente y autónoma, aplazar la maternidad hasta lograr cierta estabilidad económica o la falta de una pareja adecuada son algunas de éstas. Lo cierto es que cada vez es mayor el número de mujeres que retrasa más esta decisión.
En España en los últimos años se viene dando este fenómeno de manera muy importante casi el 30 % de las españolas nacidas en los años 70 no serán madres, en México ha habido una importante disminución en la natalidad en los últimos años. Esta reducción a nivel global ha sido tan importante que la escritora y psicoterapeuta Jody Day acuñó el término NoMo (No Mother).
En México el censo de fecundidad del INE del año 2019 ya se manejaban las siguientes cifras: 88.5% de mujeres entre 18 y 30 años no han sido madres; 8 de cada 10 mujeres (79.2%) de 25 a 29 años no habían tenido hijos aún, mujeres de 30 a 34 años 52%, mientras que en mujeres de 35 a 38 años el porcentaje es de 27.8% y el porcentaje se reduce al 19% de 40 años en adelante. Y es que conforme aumenta el nivel educativo la maternidad se atrasa o bien se tienen menos hijos. El porcentaje de mujeres trabajadoras que no tienen hijos es mayor en todas las edades tasadas.
El movimiento NoMo ¿Es realmente un movimiento?
Si bien existen blogs y plataformas, lo cierto es que no existe un movimiento en las calles que plantee esta discusión, es más bien la lectura de empresas, negocios e intereses comerciales culturales que han encasillado esta tendencia y vienen generando una serie de productos y servicios para este sector; como por ejemplo viviendas donde no se convive con niñes, paquetes vacacionales, muchas de ellas generan discriminación como “childfree” donde por ejemplo en aerolíneas se ofertan una selección de asientos marcando área de niñes para personas que pagan por estar “aisladas” de estos.
Empresarios que clasifican las tendencias para obtener ganancias como las Panks (mujeres solteras con dinero) y Yummies (Jóvenes de las ciudades con poder adquisitivo) y haciendo propaganda sobre las llamadas “celebrities NoMo” y su asociación británica de ideología burguesa Gateway Woman.
Lo que sí hay en la escena mundial es un movimiento feminista que pelea por sus reivindicaciones y permite pensar en la necesidad de crear nuevas formas de parentalidades y de construir nuevas relaciones interpersonales de la mano de la defensa del derecho a decidir.
Hijos por elección, madres por un proyecto consciente de vida
Ser madre podría ser un tema idealizado, que genera discriminación hacia quienes deciden no serlo y también a quienes expresan arrepentirse de ello, pues muchas veces fue producto de una violación o porque el anticonceptivo falló, o simplemente porque no es su sensibilidad. Esto se agudiza en las zonas rurales en donde el acceso a productos para el control de la natalidad es más restringido, o que decir de los países donde se insta a las mujeres a ser madres como una especie de servicio a la Nación en pro de aumentar la natalidad originaria.
Por eso el movimiento feminista pelea por el derecho a decidir y el derecho al aborto libre, seguro y gratuito. No ser madre no significa ser antinatalismo, anti-madres o anti-niñes. La maternidad debe ser tomada como una relación humana más y no como un rol o destino biológico.
La sociedad debe avanzar en no discriminar, tomar la maternidad como una decisión libre y personal, y no como una imposición. Las mujeres tenemos el derecho a elegir un proyecto de vida en el que tomemos decisiones sin ser juzgadas y libres de estereotipos y tradiciones sociales impuestas. La maternidad puede ser maravillosa pero no es para todas, por eso las mujeres debemos pelear por nuestro derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, por acceso a métodos anticonceptivos, por educación y salud sexual; no se es más o menos mujer al tener o no descendencia. Ser mujer no implica ser madre.