En un giro de campaña, Alberto Fernández pidió por un “dólar alto” para promover la producción “como en 2003”. Lo que no dijo es que la base material del crecimiento en aquella oportunidad fue una devaluación brutal que implicó una caída del 30 % del salario real.

Guadalupe Bravo Economista | @GuadaaBravo
Martes 30 de julio de 2019 00:41
En una extensa entrevista con Roberto Navarro para el Destape web, Alberto Fernández continúo elevando el tono y las promesas de campaña. En esta oportunidad se explayó sobre el rumbo de la economía, el dólar y las medidas que tomaría si gana las presidenciales.
“Tenemos que tener un dólar alto”, fue una de las frases categóricas que el candidato de la fórmula de les Fernández no se sonrojó en defender.
En la disputa por los votos indecisos del “centro”, el candidato presidencial ya prometió un aumento del 20 % a los jubilados que financiaría con los fondos que se destinan a pagar los intereses en Leliq. Es decir, una medida que deja a las jubilaciones mínimas muy por detrás del costo de la canasta de los jubilados. Y que, de llevarse a cabo, incentivaría a los bancos a aumentar su demanda de dólares, presionando sobre el tipo de cambio. Es decir, empujando una nueva devaluación de la moneda y un consecuente ataque al salario.
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Dólar alto y ¿guiño al campo?
En una generalización muy por fuera de la realidad de las amplias mayorías que sufren las consecuencias del ajuste en curso, Fernández sostuvo que “todos saben en el país que el dólar está retrasado”. Agregando sobre las medidas artificiales del gobierno para contener hasta las elecciones el tipo de cambio –dólar electoral- sólo evita que “la economía no explote en mil pedazos”.
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El candidato del Frente de Todos sostuvo respecto a un dólar alto que: "Solo así vamos a poder producir en la Argentina y poder exportar. Es un escenario de alto endeudamiento cómo vas a pagar las deudas con el resultado en la balanza comercial. Tenemos una cosecha récord este año que no se está liquidando. Todos saben que el dólar está retrasado".
Agregó: "Nosotros siempre hemos creído que el dólar alto era un mecanismo para promover la producción, para promover el consumo, para promover el desarrollo, siempre lo hemos creído. En aquel entonces (durante 2003) la ironía era que tanto habíamos revaluado la moneda que teníamos que comprar dólares para que el precio del dólar no caiga más."
En un claro guiño al agropower, Fernández justificó que, a pesar de la cosecha récord, no están liquidando divisas por esperan que el dólar “se sincere”. En vez de cuestionar el accionar especulativo de estos sectores devaluacionistas, el candidato del Frente de Todos se alinea a ellos pidiendo un dólar más alto.
La salida devaluacionista de 2002: un brutal ataque al salario
Por si no quedaba claro, la idea de Alberto Fernández de volver a crecer como en 2003 manteniendo un dólar alto- implica un ataque brutal al salario de los trabajadores a través de una fuerte devaluación.
La salida de la crisis de 2001 -iniciada años antes con la decadencia del modelo de convertibilidad-, se resolvió a favor de los sectores devaluacionistas en 2002 bajo la gestión de Eduardo Duhalde.
Éste consumó un ataque feroz sobre los trabajadores del país con una devaluación del 300 % que significó un 30 % de caída del salario real, lo que aumentó extraordinariamente la rentabilidad capitalista. Sobre la base de ese saqueo se recuperó el impulsó del crecimiento.
Tal como señalara el ex ministro de economía de Duahlde, Remes Lenicov, el éxito de la devaluación aplicada en 2002 y capitalizada por Techint y Clarín entre otros, ocurrió gracias “al acuerdo político entre empresarios y sindicatos para que no se acelerara a suba de sueldos y precios…”.
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Esteban Mercatante señala en su libro Salir del Fondo que “la rentabilidad, que venía en declinación desde 1997, empieza a mostrar desde 2002 una fuerte recuperación.”
Mercatante también cita un documento del CENDA – fundado por Axel Kicillof- en el que se sostiene: “La devaluación del peso generó una fortísima recomposición tanto de la tasa de rentabilidad como de la masa de ganancias para el total de la economía”. Es decir, al aumentar la masa de ganancias por la devaluación –y con ello la tasa de ganancia- es porque el ajuste del tipo de cambio implicó una fuerte caída del “costo” salarial.
Alberto Fernández ya anunció un plan que beneficiará a los sectores exportadores atacando al salario obrero. En este contexto de crisis económica, sólo el Frente de Izquierda Unidad propone una salida de la clase trabajadora, invirtiendo las prioridades y para que los costos de la crisis la paguen los capitalistas.
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Guadalupe Bravo
Nacida en Trenque Lauquen, Provincia de Buenos Aires en 1985. Es economista, recibida en la UBA. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2004. Coedita la sección de Economía de La Izquierda Diario.