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Red Internacional

Precarización Laboral. #McEstafa: la tendencia de la juventud que se rebela, en la voz de sus protagonistas

Los trabajadores de Mc Donalds y otras empresas de comida rápida convirtieron en tendencia el hashtag #McEstafa. La empresa, símbolo del capitalismo, también es ejemplo de lo que le propone este sistema para la juventud: trabajo basura, chatarra. Primeras muestras de resistencias, en la voz de sus protagonistas.

Martes 7 de abril de 2020 | Edición del día
#McEstafa: la tendencia de la juventud que se rebela, en la voz de sus protagonistas - YouTube

Ayer nos encontramos con una novedosa forma de protesta que organizaron en medio de la cuarentena los trabajadores de McDonalds, que convirtieron en tendencia el hashtag #McEstafa. Lo estuvimos reflejando desde La Izquierda Diario durante todo el día.

¿Qué denunciaban los trabajadores y trabajadoras? Que la empresa les pagó la mitad del sueldo del mes de marzo argumentando “crisis”, por la pandemia, y descontándoles además el presentismo y las licencias que les dieron, con goce de sueldo, cuando se decretó la cuarentena obligatoria, el pasado 20 de marzo.

La situación, como se vio ayer, es la misma que sufren quienes trabajan en Burger King, Mostaza, Starbucks, Wendy’s, Kentucky y en otras empresas de comidas rápidas que emplean en total a unos 25 mil jóvenes en Argentina.

¿Y qué dicen las empresas? Que las ampara el artículo 8 del Convenio colectivo de trabajo del sindicato de Pasteleros, que es la principal representación de los trabajadores, donde estarían contempladas situaciones de “emergencia” para que se tomen medidas como éstas.

Intentamos comunicarnos con el sindicato de Pasteleros, pero nos fue imposible. Con quienes sí pudimos hablar fue con los trabajadores, que nos contaron sobre su situación, sus condiciones de trabajo y el aval que cuentan, incluso con subsidios, por parte del Estado.

Como decía una de las trabajadoras con las que pudimos hablar, son testimonios que indignan. En primer lugar, porque mal que les pese a las empresas, esos jóvenes tienen derechos laborales. Pero además, porque estamos hablando de empresas que ya se la venían llevando en pala y que ahora, en medio de la pandemia y de la crisis, quieren imponer más precarización, peores salarios y peores condiciones de empleo. Lo más grave, de todas formas, es que se trata de trabajo basura, chatarra, y que cuenta con el visto bueno de todos los gobiernos e instituciones del Estado.

Rebelde o precarizada

El diputado Nicolás del Caño, que es autor del libro Rebelde o Precarizada, ayer estuvo muy activo en las redes sociales difundiendo todas las denuncias que le llegaban, y una de las cosas que destacaba es que “las trabajadoras denuncian que les sacan el pan de la boca a sus hijos mientras amasan fortunas”.

McDonalds atiende unos 68 millones de clientes por día, tiene más de 36 mil locales en casi todo el mundo y emplea a 1,7 millones de personas, según sus propios datos.

En Argentina emplea 17 mil jóvenes. 2 de cada 3 son mujeres (64%). ¿Y qué dice McDonalds sobre esto? Obviamente, que “cuantas más mujeres mejor”, que la empresa está basada en “el principio de la igualdad” y que permite “compatibilizar la vida laboral, académica y personal” de sus trabajadores.

Todo lo contrario a lo que nos contaba una trabajadora de Jujuy, de 19 años, con el dramático relato de las situaciones a las que son sometidas sus compañeras, jóvenes, trabajadoras y madres.

El abuso de los empresarios no empezó con la pandemia ni con la cuarentena. Y no termina en Mc Donalds: lo vemos en los supermercados, call centers, las apps y en muchos otros empleos juveniles. Pero lo más grave de todo es que esto sucede sin que el Estado les reclame nada y sin que los sindicatos digan ni mú.

Mc Donalds es un símbolo del capitalismo y también de lo que le propone el capitalismo a la juventud. Trabajo basura, chatarra. Por eso estas primeras resistencias, así como las huelgas que hay en varios locales de Estados Unidos, son alentadoras.

Como vimos este lunes, la juventud, con nuevos métodos, de forma ingeniosa, no está dispuesta a que descarguen la crisis en sus espaldas, y por eso se rebela.

No quedan dudas: hay que afectar las ganancias de los poderosos. Nadie puede pasar hambre, ni dejar la vida trabajando. Hay que exigir, como planteaba ayer Del Caño, que paguen el 100% los salarios; prohibir efectivamente los despidos y suspensiones y cobrar impuestos a las grandes fortunas.

Además, los trabajadores y trabajadoras tienen que poder elegir sus delegados y delegadas por local y ese tiene que ser un paso para terminar con la política antisindical de estas multinacionales.

La vida de las mujeres, les trabajadores, la juventud, vale más que la ganancia de este puñado de empresarios. La Izquierda Diario pone su espacio a disposición de quienes se rebelan contra este sistema, para amplificar las denuncias y rebeliones de esta juventud que no está dispuesta a aceptar que la sigan descartando. Escribínos.






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