En la Facultad de Cs. Políticas y Sociales se realizó la charla “Jueces de la dictadura en la democracia. El caso Uliarte". Noelia Barbeito, candidata a diputada nacional del FIT, partició en la misma. Fue organizada por el Centro de Estudios sobre Teorías Críticas y Prácticas Emergentes en América Latina.
Sábado 17 de octubre de 2015
Foto: Javier Vautier
Soledad Olivera vivía en Lavalle. Mujer, pobre, joven, madre de tres niños, fue vista por última vez en noviembre de 2011 cuando salió de su casa en el barrio Paraíso Ana Curi, de Tres de Mayo. Desde entonces el reclamo por su aparición y el de todas las mujeres que faltan en la provincia se mantiene vivo. El 8 de septiembre pasado la justicia mendocina dictó el fallo sobre la causa por su desaparición. El tribunal, conformado por los jueces Mateo Bermejo, Arlington Roberto Uliarte y José Valerio, resolvió absolver al único imputado en la causa. La indignación y la bronca no se hicieron esperar y ese mismo día una movilización espontánea recorrió las calles de la ciudad exigiendo justicia para Soledad. Otra vez se gritó Ni Una Menos.
El juez Uliarte es además profesor en la Universidad de Cuyo. La escandalosa sentencia en la causa de Soledad sacó a la luz el prontuario de este magistrado y se supo que además fue cómplice de la dictadura, estrechó lazos con empresarios y carga en su haber con fallos homofóbicos. Desde entonces estudiantes de la universidad se organizaron y, junto a decenas de docentes, encabezan un reclamo común dirigido a las autoridades de esta casa de estudios que se resume en dos palabras: Fuera Uliarte.
En este marco se desarrolló la charla donde cada una de las panelistas presentó su punto de vista. La primera en tomar la palabra fue Silvia Ontivero, madre de Alejo Hunau. En 2004 Alejo tenía 33 años, era comunicador social y fue en el mes de noviembre cuando lo encontraron muerto en su casa. Silvia habló de su hijo pero también de la justicia. Dos años después del homicidio de Alejo, Uliarte y el resto de los jueces que integraban la Segunda Cámara del Crimen sostuvieron que la víctima practicaba una “desviada sexualidad”, y esto les permitía determinar que su conducta era “licenciosa”, justificando entonces que haya sido asesinado y dictando falta de mérito para el único imputado. Silvia relató también la pelea que dio contra este fallo homofóbico y alentó la organización estudiantil actual contra estos jueces, como el mejor ejemplo de justicia para su hijo.
Siguió el turno de la senadora del FIT Noelia Barbeito que saludó la charla, afirmando que en la universidad hoy se puede hacer este debate gracias a la lucha y movilización que han mantenido los organismos de DDHH, las organizaciones de mujeres y a la fuerza de las nuevas generaciones.
Insistió al igual que el día de la sentencia, en que tanto Uliarte como el resto de los jueces intentaron dar un mensaje de impunidad, para que nadie pague las consecuencias de los asesinatos, secuestros y desaparición de mujeres en la provincia. En este sentido remarcó la necesidad y la importancia de mantener la movilización en las calles para seguir exigiendo justicia y por la aparición de las niñas y mujeres que faltan. La actual candidata a Diputada Nacional por el Frente de Izquierda volvió sobre el cuestionamiento a los jueces, al considerarlos una verdadera casta privilegiada, que son votados en forma secreta. Planteó que una forma de terminar con los privilegios que tienen “los Uliarte” que conforman la justicia mendocina, sería empezar por que los jueces sean elegidos democráticamente, con mandato revocable y salario igual al de un trabajador, como propuso desde su fuerza política en la legislatura y fue rechazado por peronistas y radicales.
Micaela Blanco Minoli es estudiante de la carrera de comunicación y referente de la comisión de mujeres de Ciencias Políticas, la facultad donde el reclamo que exige que se vaya Uliarte de la universidad se siente con más fuerza. Micaela transmitió a los presentes la indignación que muchas estudiantes sintieron el día que la desaparición de Soledad quedaba impune. Relató cómo horas después estaban transformando esa bronca en organización, consiguiendo la suspensión de las clases para que todos los estudiantes pudieran participar de la marcha en repudio al fallo. La joven contó el proceso que se puso en pie con la conformación de la comisión de mujeres de la facultad, que no es solamente una pelea de las y los estudiantes, ya que son más de cien las firmas de docentes que exigen que se declare a Uliarte persona no grata en la UNCuyo. Sostuvo que la pelea por “Fuera Uliarte” es también un cuestionamiento a estos jueces y profesores machistas, misóginos y homofóbicos, vestigios de la dictadura que ya no deberían tener lugar en la universidad.
Finalmente le tocó el turno a Patricia González, abogada de la Consejería en Sexualidades y Situaciones de Violencia de la Secretaria de Bienestar de la UNCuyo. Destacó el problema de la violencia institucional, aclarando que Uliarte no es una excepción ni un caso aislado. Remarcó la idea de que el estado es patriarcal y por ende reproduce esto a través de sus mecanismos, garantizando la impunidad, tal es el caso de la justicia. Afirmó que hoy no hay ningún tipo de políticas públicas para este problema y que lo que se necesita es una transformación estructural del estado que hoy es el autor de dicha violencia institucional. “¿Qué más hace falta para echar a Uliarte de la universidad?” se preguntó, concluyendo en que los mecanismos institucionales son machistas, por lo que los juicios académicos tienen límites y ni siquiera el estatuto universitario sirve para echar a Uliarte de la universidad.
Luego de las exposiciones se abrió un interesante debate entre los estudiantes, docentes y organizaciones presentes en el que se escuchó en varias oportunidades que sin movilización no hay posibilidades de avanzar en conquistar derechos y conseguir justicia para Soledad. El entusiasmo que generó el intercambio dejó planteada la perspectiva de organizar en común la movilización del próximo 25 de noviembre, día internacional de lucha contra la violencia hacia las mujeres.