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Red Internacional
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Actualidad. Menores de 14 años embarazadas: riesgo de muerte y criminalización

Según el Subsistema de Información sobre nacimientos de la Secretaría de Salud, tan sólo en 2016, se registraron 11 mil 219 nacimientos de madres de entre 9 y 14 años

Laura Aparicio

Laura Aparicio Pan y Rosas México

Miércoles 13 de septiembre de 2017

De los cuales, cuatro de los casos fueron de niñas con 9 años, 25 de niñas con 10 años, 55 de 11 años, y 11 mil 135 de niñas entre 12 y 14 años.

Violación y riesgo a la salud son dos de las causales por las que se permite la interrupción del embarazo, sin embargo –de 32 estados– tan sólo en 14 estados de la república se permite su interrupción. A pesar de las limitantes biológicas que ponen en riesgo la vida de la madre y el producto, la mayoría de los estados criminalizan el aborto.

La Norma Oficial Mexicana 046 “Violencia familiar, sexual y contra las mujeres. Criterios para la prevención y atención” establece en unos de sus apartados que la interrupción del embarazo en caso de violación, primero deberá ser autorizado por la autoridad, y en caso de que se trate de una menor de edad tendrá que ser autorizado por alguno de sus tutores ¿en dónde queda la decisión de las mujeres?, ¿y el derecho de las niñas a la vida, y su integridad física y psicológica?

Además, a esto se suma la “objeción de conciencia” de parte del personal médico y el intento de organizaciones en contra del aborto, e incluso –en ocasiones– del personal de la clínica como las trabajadoras sociales, médicos, etc, que tratan de convencer a las mujeres o a los padres de las niñas de no interrumpir el embarazo.

Estas situaciones se vuelven un lastre para las mujeres que quieren decidir sobre sus cuerpos, y aún en casos de violación, porque tienen que andar de clínica en clínica para realizarse una interrupción segura (en los estados donde se puede); ya que en el peor de los casos terminan en clínicas clandestinas o con métodos insalubres que las lleva a la muerte o a la cárcel.

No sólo en México se han destapado los casos de niñas que han sido violadas y a pesar de que su cuerpo –y que decir de su mente– no está preparado para un embarazo son obligadas a dar a luz por parte de la iglesia en colusión con el Estado.

Claudia Martínez, especialista de IPAS México, asegura que: “Si se interrumpe un embarazo en una menor de 14 años de edad en las primeras 8 semanas de gestación, el riesgo de complicaciones es del 0.3%. Arriba de las 12 semanas únicamente aumenta 0.5 %, aún con los procedimientos tecnológicos adecuados.

El cuerpo de una niña no está preparado físicamente para un embarazo, corren el riesgo de parto prematuro, lo que implica muerte (de ella y/o el producto); preclamsia y hemorragias; además, debido a la necesidad nutricional del feto, las niñas terminan en situaciones de desnutrición, descalificación o anemia.

Esto sin contemplar las consecuencias psicológicas que produce la violación y embarazo en una niña, que puede llevarla a desarrollar depresión o afectar su capacidad de socialización, aislarse o bajar su rendimiento en la escuela y otras actividades recreativas.

Es necesario que verdaderamente se garantice atención médica y psicológica para las niñas en esta situación, y que esto se realice antes y después de la interrupción segura del embarazo para que puedan retomar una salud plena y su estabilidad emocional.


Laura Aparicio

Agrupación de Mujeres Pan y Rosas México

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