El candidato había expresado más de una vez que es mejor menos derechos y empleo que todos los derechos y desempleo.
Domingo 7 de octubre de 2018 14:31
El candidato presidencial Jair Bolsonaro, que no se presentó al debate de presidenciables en la TV abierta para conceder una entrevista al canal del predicador evangelista Edir Macedo y luego postear en las redes fotos suyas mirando un programa humorístico, salió a contestar públicamente a los ataques y críticas realizadas por los demás candidatos.
Como el exmilitar demostró durante su campaña una muy limitada capacidad de debate, adoptó la táctica de aparecer en forma aislada a su público, negando hechos y distorsionando la realidad.
Bolsonaro negó que su gobierno recortará derechos laborales, como el aguinaldo o el fondo de garantía (ahorro compulsivo de los trabajadores) y dijo "estar atónito" con la acusación.
Fue precisamente eso lo que defendió en el primer debate presidencial, donde reconoció que la propuesta le restaría votos, pero que los trabajadores iban a verse en la situación de tener que elegir entre perder sus derechos y mantener el empleo o mantener sus derechos y quedarse sin trabajo.
Lo mismo había expresado en una presentación ante la Asociación Comercial de Rio de Janeiro el 21 de mayo, ante un público de alrededor de 200 personas. En esa ocasión, Bolsonaro mostró una vez más estar del lado de la patronal: "De a poco la población irá entendiendo que es mejor menos derechos y empleo que todos los derechos y desempleo".
También propuso en su plan de gobierno una libreta de trabajo color verde-amarilla, apelando al sentimiento de patriotismo, donde el joven trabajador pueda "optar" por trabajar bajo un régimen en el que prevalezca el contrato individual sobre el ordenamiento jurídico. Es decir, una propuesta que en la práctica significará la esclavitud de la juventud pobre de las periferias, que ya en la actualidad es quien termina sujeta a las peores condiciones de trabajo. Esta afirmación ha sido una constante en su campaña.
Después del atentado en el que recibió una cuchillada, su compañero de fórmula, el candidato a vice y general reformado Hamilton Mourão, fue más directo y afirmó categóricamente que considera innecesario el aguinaldo.
Por esto, lo que "deja atónito" a cualquier observador es el cinismo del candidato. Hay que destacar que Bolsonaro representa un ala de extrema derecha que intentará, con apoyo del poder judicial autoritario, militares, liberales y golpistas, imponer un programa de ataques a los trabajadores sin precedentes, y que no será frenado con una política del "mal menor".
Para enfrentar a la ultraderecha, a los golpistas y al poder judicial, hay que apostar a la movilización de los trabajadores, recuperando los sindicatos de manos de la burocracia, para imponer un programa obrero y anticapitalista, capaz de dar una respuesta a los anhelos de los trabajadores y el pueblo pobre.
A través de una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, en la que se pueda luchar por el no pago de la deuda pública, por una Petrobras 100% estatal y bajo control de los trabajadores, atendiendo a las demandas de la clase obrera para que la crisis la paguen los capitalistas.