La gira latinoamericana de la canciller alemana tiene como telón de fondo la búsqueda de erigirse como una alternativa a Estados Unidos, en un intento de realizar acuerdos comerciales entre América Latina y la UE.
Jueves 8 de junio de 2017 09:58
La canciller alemana, Angela Merkel, llegó este jueves a Buenos Aires en su primera visita oficial a Argentina y mantendrá este mediodía un encuentro con el presidente Mauricio Macri en la Casa Rosada, a quien traspasará la presidencia del G20 en 2018.
El encuentro con Macri estará centrado en los aspectos relacionados con el traspaso de la presidencia del G20 y con la negociación entre la Unión Europea y el Mercosur para la firma de un tratado de libre comercio y de asociación estratégica, en un nuevo intento desesperado del macrismo de alentar la famosa “lluvia de inversiones” que nunca llegó. Hay una fuerte expectativa del oficialismo por ver si, la política de mayor entrega a favor de las empresas y gobiernos imperialistas, produce algún resultado.
Argentina, país al que Merkel llegó en medio de un fuerte dispositivo de seguridad, es la primera parada de una gira latinoamericana que la llevará también a México, el otro país de la región que integra el G20, y donde se entrevistará con su presidente, Enrique Peña Nieto.
Para Merkel, que viaja con una delegación de empresarios, es importante construir las relaciones comerciales con ambos países y piensa promover la negociación del acuerdo comercial entre la UE y Mercosur en Argentina y la renegociación y ampliación del actual tratado económico de la UE con México.
En Buenos Aires, Merkel ya está reunida con empresarios en la Cámara de comercio, y luego visitará la sinagoga de la Congregación Israelita, donde se halla un órgano restaurado con fondos del Gobierno alemán y recibirá las llaves de la ciudad de Buenos Aires de manos de su jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta.
La visita de Merkel incluirá un recorrido por el Parque de la Memoria, un recinto donde se rinde homenaje a las víctimas de la última dictadura cívico-militar. Al igual que lo hicieron Barack Obama y François Hollande en sus visitas al país, Merkel buscará, cínicamente, mostrarse interesada por la lucha de los derechos humanos, en un verdadero contraste con la política de su gobierno hacía los refugiados que por miles llegan a Europa producto de las guerras y la injerencia de las principales potencias, entre ellas Alemania.
Hacia las 19 horas, en su última actividad en el país, Merkel concurrirá a la “cena de honor” que se realizará en el Centro Cultural Kirchner, el mismo lugar donde Obama bailó tango en su famosa y provocativa visita al país el 24 de marzo de 2016.
Fuentes del Gobierno alemán explicaron que es clave el "contacto directo" con los líderes de dos países "muy importantes" para preparar la cumbre del G20 de julio en Hamburgo y aseguraron que, por cuestiones de agenda, Merkel no puede visitar también Brasil durante esta gira, aunque seguramente haya influido la enorme crisis política que atraviesa el gigante sudamericano. "Es un continente importante para nosotros", aseguraron estas fuentes, que subrayaron el "gran interés" del Ejecutivo alemán por "mejorar las relaciones con estos países".
El Gobierno alemán aseguró que, con este viaje a Argentina y México, Alemania no trata de erigirse en una "alternativa" a Estados Unidos y mantuvo que tiene "gran interés" en que Washington se entienda bien con América Latina. "La visita no tiene nada que ver con EEUU. Claro que en estas reuniones se debaten asuntos de política internacional. Pero esto no es ninguna provocación", aseguraron. Pero con los recientes cruces entre el gobierno de Donald Trump y sus socios en la OTAN por el financiamiento de la alianza muestran que la relación entre ambas potencias se ha vuelto más tirante desde la asunción del nuevo presidente estadounidense.