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Red Internacional
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POLÍTICA ESTADO ESPAÑOL. Mesa del Congreso con PP, PSOE y Sumar: negociaciones hacia un gobierno (incierto) de ajustes sociales

El PSOE gana la presidencia del Congreso con 178 votos gracias al sí de Sumar, PNV, ERC, Bildu, BNG y también Junts, con VOX y PP votando por separado al quedar fuera de mayoría. Estas negociaciones no garantizan la investidura del PSOE ni la concesión de demandas democráticas en Catalunya, pero sí queda fuera de debate el recorte de 20.000 millones prometidos a la UE.

Jueves 17 de agosto de 2023

La Mesa del Congreso queda constituida con Francina Armengol, del PSOE balear como presidenta, otros dos miembros del PSOE, dos de Sumar y cuatro del PP. La obtención de los votos de todo el arco parlamentario excepto PP, VOX, UPN y CC suma 178 diputados que han dado el apoyo a la presidencia de la mesa en manos de PSOE. Así, JxCat, PNV, Sumar, ERC, Bildu y BNG han puesto sus votos en una operación que supone un gesto de acuerdo y otorga algunos poderes parlamentarios.

Esta mesa elabora el proyecto de Presupuestos o califica los escritos, documentos y cuando se tratan, pero no asegura una futura investidura en bloque al PSOE, que sigue inestable desde las elecciones del 23J. A pesar de que PSOE y Sumar son los dos principales partidos de este bloque de "gobierno progresista", podría no formarse y dejarlo en mano de la derecha y la ultraderecha al ser dos partidos que combaten demandas democráticas que pide un 80% del pueblo catalán: amnistía y referéndum de autodeterminación.

Por el momento, el voto para la presidencia de JxCat, PNV, Sumar, ERC, Bildu y BNG supone un gesto, a pesar de las declaraciones reclamando que no es gratuito. El BNG dice que "si el PSOE quiere apoyo para que Pedro Sánchez siga en Moncloa tendrán que sellar un acuerdo que incluya compromisos y fechas "claros" para el impulso de la ’agenda gallega’". Bildu, que el PSOE "debe ganarse los apoyos" y "empeñarse a fondo" para investir a Sánchez. El PNV sigue la situación afirmando que "hay muchos intereses que contentar y muchos partidos políticos implicados".

El PSOE vendía la configuración de la mesa como una victoria: "la ultraderecha no está en la Mesa y eso para nosotros es una buena noticia". Efectivamente, para el PSOE lo es. Sin embargo, VOX no aparece en la mesa al no votar junto con el PP cuando descubrieron que no sumaban y cuando el PP sólo votó por sus propios candidatos. Este elemento ha sido tomado por VOX como una afrenta, amenazando con no investir a Feijóo en esa línea y pidiendo explicaciones. Tanto PP como VOX pidieron que se declaren nulos los juramentos de diputados que no eran en castellano. A pesar de que al PP lo apoyaron UPN y CC, VOX no apareció en la mesa por esa operación, no porque un PSOE ufano acabe de frenar a la ultraderecha mientras le viene copiando parte del programa.

Así, el PP declaraba que "el Partido Socialista debe aclarar, y debe hacerlo su secretario general en primera persona, si va a haber amnistía, si va a haber referéndum, si va a haber autodeterminación". Y es que la cuestión catalana atraviesa este momento político. El cierre de filas tradicional y el cierre de filas del bloque "progresista" en torno al Régimen del 78, la monarquía y el Estado español como cárcel de pueblos sigue siendo un tira y afloja.

ERC pide que "se desjudicialice" el procés, tras años de apoyo en una restauración en clave autonomista para que pasen los presupuestos. Sumar declara que "tenemos un conflicto al que nunca deberíamos haber llegado y hay que trabajar en Cataluña. Los problemas políticos se arreglan con la única herramienta que existe, que es el diálogo", tal y como sostienen desde 2017 sus integrantes tras justificar la represión al movimiento democrático catalán y culpar al independentismo del auge de la ultraderecha.

Junts, clave en una futura investidura, pidió que el catalán fuera lengua oficial para usarse en la Unión Europea y afirmó que "si no existe una negociación seria en los términos que hemos explicado siempre: la amnistía para 4.200 personas y la autodeterminación, no habrá investidura." A pesar de estas declaraciones, han dado el apoyo para la Mesa del Congreso, siendo que la amnistía y el referéndum son dos concesiones democráticas que PSOE y Sumar nunca han aceptado ni piensan aceptar. La posibilidad de cambiar el centro de sus peticiones por alguna concesión menor no sería algo novedoso, pero también han declarado que "ya hemos votado dos veces ’no’ a Pedro Sánchez como presidente”.

Es decir, el firme compromiso del PSOE, y de sus socios, contra el independentismo catalán y el derecho a decidir, puede llevarlos a que no haya investidura a pesar de acuerdos como el de la Mesa del Congreso, que se convoquen nuevas elecciones en enero de 2024 y dar así una nueva oportunidad a que la derecha y la extrema derecha gobiernen. A pesar de ello, este apoyo supone un gesto de posible acuerdo con PSOE del 155, la impunidad franquista y la monarquía por parte de Bildu, BNG, Sumar, Junts, PNV y ERC. Pero hay otro sapo que también están dispuestos a tragarse: el pack de recortes sociales y privatizaciones de 20.000 millones de euros prometidos a la UE y que PSOE y Sumar ya habían empezado a aplicar en pensiones, pactos salariales, reformas laborales y servicios públicos.

Todas estas ofensivas antiobreras no son los elementos que romperían a priori el acuerdo, sino que podría ser desde el lado de PSOE y Sumar la negativa a la amnistía para los represaliados independentistas catalanes – más de 4000 procesados – y un referéndum para ejercer el derecho a decidir. La represión al derecho a decidir y los ajustes de la UE pueden venir desde un bloque progresista (cuya investidura no quedaría asegurada) o desde una derecha de verdad a la que abriría camino.

Entre los pequeños detalles que no entorpecen el voto junto al PSOE están el acuerdo entre Sánchez y la Comisión Europea para recortar 20.000 millones de ajuste fiscal entre 2024 y 2026, el cual podría agravarse con la situación internacional. Ni la reforma de pensiones a la baja para 2025. Ni que acaben de ser seleccionadas cuatro bancos y una aseguradora para gestionar los fondos de pensiones de empleo de promoción pública, anteriormente gestionados por organismos públicos. Ni los pactos salariales por debajo de la inflación mientras sube el Euribor y el coste de la vida.

No nos puede sorprender esto del PSOE. Tampoco del resto de partidos que dicen estar a la izquierda o defender el derecho de autodeterminación y pretenden actuar de muleta del mismo. No les han supuesto un motivo para romper estos 4 años donde el gobierno de PSOE-UP ha descargado los costes de la crisis y la inflación sobre la clase trabajadora con reformas laborales y pensionazos, no ha tocado los intereses de la monarquía ni el reaccionario poder judicial, y ha seguido negando el derecho a la autodeterminación del pueblo catalán, ha aumentado el código penal para la criminalizar la protesta, ha aumentado de forma extraordinaria los presupuestos militares, que ha mantenido las políticas racistas en la frontera y es corresponsable junto al gobierno de Marruecos de la masacre de Melilla.

Esta Mesa del Congreso puede apuntar tendencias y negociaciones, pero no asegura una investidura. Menos aún, una salida por izquierda a la crisis. Hoy es urgente combatir el auge de la derecha y denunciar a la izquierda institucional que le abre el paso aplicando sus mismas políticas, por ello necesitamos una alternativa socialista, revolucionaria y de los y las trabajadoras.


Jorge Remacha

Nació en Zaragoza en 1996. Historiador y docente de Educación Secundaria. Milita en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado Español.