La masacre de Iguala y la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa en 2014 no fueron más que la punta del iceberg. Cientos de miles de víctimas de desapariciones forzadas, ejecuciones judiciales, torturas, feminicidios, desplazados, son el saldo nefasto de la “guerra contra el narco”.

Bárbara Funes México D.F | @BrbaraFunes3
Sábado 4 de julio de 2015
Recientemente se publicó un informe del Instituto para la Economía y la Paz: el Índice de Paz Global. El Índice de Paz Global, elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz, es el principal indicador de la paz mundial. Mide la militarización, los conflictos internos e internacionales, la seguridad y la protección en la sociedad.
El año pasado, México ocupaba el lugar 138 de 162 países. Hoy ocupa el 144.
Bajo el sexenio de Enrique Peña Nieto ha recrudecido la violencia: Ayotzinapa, Tlatlaya, Apatzingán, y tantas otras masacres, son muestra de esta situación.
Quedó demostrado que la “guerra contra el narco” financiada e impulsada por el gobierno estadounidense y ejecutada por los diligentes presidentes mexicanos Calderón y Peña Nieto, sólo sirve para mantener militarizado el país y para tratar de imponer el sometimiento al pueblo mexicano para que acepte condiciones de vida cada vez más degradantes.
Pero no es así: diversas voces se han hecho escuchar. Tan sólo desde 2014 hasta ahora, surgió el movimiento democrático ante la indignación por la masacre de Iguala y la desaparición forzada de los normalistas, y ahora el magisterio enfrenta en las calles, en distintos puntos del país, la reforma educativa que sólo busca precarizar sus condiciones de trabajo.
Violencia contra periodistas
En este contexto, asesinatos y desapariciones golpean a los comunicadores en México.
El 2 de julio se dio a conocer la aparición sin vida de Juan Mendoza Delgado, periodista independiente, en Veracruz. Su esposa había radicado la denuncia por su desaparición.
Mendoza Delgado era director general del portal de noticias Escribiendo la verdad, radicado en el municipio Medellín de Bravo.
Circulan versiones de que habría sido atropellado. Sin embargo, su muerte resulta sospechosa, ya que Veracruz es uno de los estados más violentos de México para ejercer el periodismo. En lo que va del sexenio, ya son 13 los periodistas asesinados en Veracruz.
Otra caso muy sonado fue el del periodista Moisés Sánchez Cerezo. También en Medellín de Bravo fue secuestrado y asesinado y se presume que el autor intelectual del crimen fue el alcalde Omar Cruz Reyes, que se encuentra prófugo, al mejor estilo del ex alcalde de Iguala, José Luis Abarca, uno de los implicados en la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
El mismo 2 de julio pasado, se informó del asesinato de otro periodista, Filadelfo Sánchez Sarmiento, en Oaxaca.
Sánchez Sarmiento, locutor radiofónico, fue asesinado con alrededor de 9 disparos a la salida de la radio, en el municipio Miahuatlán de Porfirio Díaz, a poco más de 100 kilómetros de la capital del estado.
Premios y castigos
Carmen Aristegui fue despedida de MVS debido a que ella y su equipo de colaboradores dieron a conocer algunos escándalos de corrupción del gobierno. Por citar uno, recordemos la casa blanca de la primera dama Angélica Rivera, un “regalo” del Grupo Higa, feliz acreedor de importantes licitaciones con el gobierno. Así castiga el poder al periodismo crítico.
En el polo opuesto, los partidos en el poder y los medios masivos de comunicación accionistas de los gobiernos de turno, como Televisa, TV Azteca, El Universal, Milenio y tantos más, están de luto por el fallecimiento del periodista Jacobo Zlabudosky.
Este hombre fue conductor del noticiario 24 horas de Televisa, periodista de El Heraldo, El Universal y Novedades, en tanto que luego de su salida del noticiario asumió una postura más equidistante del poder político. Éste fue el hombre que al día siguiente de la masacre de Tlatelolco de 1968 sólo dijo “Hoy es un día soleado” y fue ejecutor de la censura llevada a cabo por el gobierno de Díaz Ordaz. Los magnates y sus partidos lo lloran: perdieron a quien durante gran parte de su carrera fue un siervo fiel.
Prensa de denuncia, de lucha y de organización
Contra el periodismo servil de los grandes emporios de la comunicación, para denunciar la violencia y los atropellos que sufren las y los trabajadores, la juventud y los sectores populares, hace poco más de dos meses que está en línea La Izquierda Diario México, impulsada por quienes somos parte del Movimiento de Trabajadores Socialistas (MTS).
Mucho más que uno de los tantos medios libres que hay en México, La Izquierda Diario es parte de una red internacional de medios que tiene ediciones en Argentina, Chile, Brasil, Francia, con corresponsales en distintos países de Latinoamérica y Europa, y que próximamente publicará el portal Left Voice para el mundo angloparlante.
Una red de diarios que informa, denuncia, opina y propone por izquierda, que da espacio para que se expresen las voces de las y los que luchan contra cada miseria del sistema capitalista. Una red de diarios que, lejos del “discurso objetivo”, se posiciona claramente a favor de las y los trabajadores, y todos los sectores oprimidos de la sociedad, por encima de los reaccionarios antagonismos nacionales que creó la burguesía para dividirnos.
La Izquierda Diario nació para disputar la influencia de la ideología de la clase dominante entre el pueblo trabajador y la juventud. Para develar las mentiras de las grandes corporaciones de la comunicación. Es un ambicioso proyecto que busca poner lo más avanzado de la tecnología en medios de comunicación al servicio de la emancipación de la humanidad.
Tiene como objetivo ser la chispa que encienda la llama de la indignación y de la lucha de clases, ser el “organizador colectivo”, como concebía Lenin a la prensa revolucionaria, de las nuevas generaciones de trabajadores y jóvenes que quieren tomar el cielo por asalto en el siglo XXI.