La visita de la presidenta de Corea del Sur a México tiene implicaciones económicas y geopolíticas que trascienden los particulares de ambos países y fortalecen la colaboración Asia- Pacífico con Estados Unidos.

Jimena Vergara @JimenaVeO
Lunes 4 de abril de 2016 12:28
La tierra azteca es paraíso de inversores por su precarizada mano de obra
Ha arribado a tierras mexicanas la presidenta de Corea del Sur, Park Geunhye por la importancia estratégica que guarda su relación con México que, en los últimos años, se ha convertido en su socio más grande en América Latina. En el último bienio, las inversiones coreanas en el país se han incrementado 8 veces.
Desde luego que los motivos del viaje guardan, hasta cierto punto, objetivos particulares. En semanas recientes, se hizo público un contrato signado con la coreana autopartista Kia Motors y el gobierno de Nuevo León, presidido por el polémico gobernador independiente apodado “El Bronco”. El convenio para la instalación de una armadora automotriz coreana en el estado norteño, signado en el más absoluto sigilo, suscitó la suspicacia de la oposición política en la cámara estatal quien impuso, bajo la Ley de Transparencia vigente en el país, la publicación de las cláusulas del mismo. Frente a este hecho, Kia Motors anunció que iniciaría acción legal contra el gobierno de Nuevo León por violentar, según sus dichos, la confidencialidad comercial.
La oposición política del estado, liderada en este caso por el centro izquierdista Movimiento Ciudadano, argumenta que el gobierno no puede firmar acuerdos comerciales a espaldas de la opinión pública. Uno de los objetivos del viaje de Park Geunhye es destrabar la controversia Kia Motors para garantizar las inversiones del país asiático que, según palabras de la presidenta, en México “los enormes atractivos de inversión pueden hallarse en su ventaja geográfica que facilita la entrada en los mercados de Estados Unidos y América Latina, además de su excelente mano de obra” (El Universal, 3/04)
Además de la “excelencia” en la mano de obra mexicana, que cuenta ya con un amplio destacamento de obreros calificados, tecnólogos e ingenieros – e infraestructura especialmente atractiva para la industria automotriz-, la fuerza de trabajo es ya una de las más baratas en el mundo, estando en niveles salariales más bajos incluso que los chinos en determinadas ramas, sobre todo a partir del 2013. El proyecto del actual presidente mexicano Enrique Peña Nieto de sustituir las exportaciones petroleras por exportaciones manufactureras ha implicado una activa política internacional para atraer inversiones al país.
Se estima que la inversión coreana en México alcance los 6 mil millones de dólares para este año, cuyas empresas más importantes son Samsung, Hyundai, LG o la acerera Posco, pero se contabilizan hasta 250 mil firmas coreanas operando en el país.
Park Geunhye fue explícita al señalar ante la prensa mexicana que frente al escenario recesivo del resto de América Latina que decrecerá de conjunto un -0.3% en el 2016 según estimaciones del Banco Mundial, el crecimiento del 2.5% proyectado para México no es nada despreciable para atraer inversión.
Y por eso no descarta que un objetivo de máxima de la visita diplomática, sea la concreción de un Tratado de Libre Comercio entre ambos aliados.
Los países del MIKTA, socios menores y subordinados del imperialismo
Lenta pero persistentemente, México se ha inscrito en el conglomerado de países denominado MIKTA que incluye a Indonesia, Corea, Turquía y Australia. Se trata de países menores, con mayor o menor margen de maniobra frente a los imperialismos pero alineados fundamentalmente con la política exterior estadounidense.
En el caso de Corea del Sur, agente de la política imperialista contra Corea del Norte, con mayores lazos comerciales con China expresados en un Tratado de Libre Comercio con el gigante asiático y Japón. De hecho, Corea del Sur viene estudiando su integración al Acuerdo Transpacífico (TPP) por sus siglas en inglés desde el 2013, pero no ha dado el paso. Y es que el acuerdo tiene el objetivo central de conformar una red comercial entre Asia y el Pacífico que contrarreste el avance chino en la región.
Y sin embargo, como filtró el diario español El Público que sacó información contenida en wikileaks hace unos meses, Corea del Sur es parte de las negociaciones clandestinas del nuevo acuerdo comercial Asia- Pacífico conocido como TISA. La filtración se hizo escándalo internacional porque se trata de un acuerdo de libre comercio, ahora enfocado en servicios, tecnologías de la información, infraestructura y finanzas que violenta todas las formas de negociación comercial de las legislaciones nacionales e internacionales y se está realizando “tras bambalinas”, a espaldas incluso de los parlamentos de cada país.
Si bien el MIKTA aún ha tenido poco impacto internacional y ha pasado relativamente de largo a la prensa mundial, sus países miembros pretenden tener una política activa de aval a la política internacional norteamericana. En el caso de México esto se verifica con creces porque es su auténtico patio trasero, su plataforma de exportación industrial gracias a la super explotación de la mano de obra y por los acuerdos en materia económica y de seguridad que han fortalecido su sujeción en los últimos años.
No es casual que la presidenta surcoreana saludara al pisar suelo azteca el llamado “Tratado de Tlatelolco”, un acuerdo histórico que impulsó México en 1967 bajo el mandato del presidente priísta Díaz Ordaz, en plena “crisis de los misiles” entre Cuba y Estados Unidos que avalaba la política norteamericana de impedir cualquier emprendimiento nuclear en América Latina y el Caribe.
Park Geunhye aprovechó frente a la prensa mexicana para fustigar a Corea del Norte por sus emprendimientos nucleares y plantear abiertamente su amistad con Estados Unidos en materia de seguridad y guerra contra el terrorismo, amistad que comparte con México.
La firma del TPP, la negociación clandestina del TISA, la visita de Obama a Cuba y el proceso de “deshielo” con la isla, el espaldarazo dado por Obama al gobierno de Macri en Argentina y el apoyo a la oposición venezolana para que caiga Maduro, es parte del intento de Estados Unidos de recomponer su alicaída hegemonía en la región, en particular frente al avance de China.
La geopolítica de América Latina y en particular el rol de México como principal apoyo del gigante del norte y verdadero patio trasero, es la expresión de los intereses imperialistas en la región (tanto el estadounidense como el europeo) y de las grandes potencias que han emergido en los últimos años como China.

Jimena Vergara
Escribe en Left Voice, vive y trabaja en New York. Es una de las compiladoras del libro México en llamas.