Senadores del PMDB intentaron el miércoles (1) acelerar el proceso de impeachment en el Senado, acortando el trámite en cerca de 20 días. Esta medida generó inmediata reacción del PT y parlamentarios contrarios al impeachment. Temiendo profundizar el mote de golpistas, remitieron la decisión a la Corte Suprema (STF). Se juega una partida en la que el tiempo comienza a pesar contra Temer.

Leandro Lanfredi Trabajador petrolero | Rio de Janeiro
Viernes 3 de junio de 2016
El presidente de la comisión de impeachment en el Senado, Raimundo Lira del PMDB del estado de Paraíba acató el pedido de otros partidarios de Temer para acortar el tiempo para la presentación de defensa y otros trámites del proceso antes de su votación final en el plenario. Originalmente este proceso estaba previsto para agosto, siguiendo el informe del “tucano” Anastasia (PSDB). Si la medida fuera acatada a votación ocurriría alrededor del 10 de julio, en menos de 45 días.
Esta medida señala un temor de Temer sobre la estabilidad y continuidad de su gobierno, queriendo votar pronto el impeachment mientras detiene una mayoría de dos tercios en el Senado, y de esta manera consagrarse “definitivamente” y no “provisoriamente” gobernante.
Temer y el PMDB intentan abreviar el procedimiento de impeachment en el Senado valiéndose de dos argumentos, en el caso de Collor de Mello duró 5 días, y el código penal prevé ese tiempo de defensa para un acusado. El PT, por otro lado, se vale de la ley contradictoria que ofrece 20 días. Hubo un intenso debate en la comisión debido a estas dos semanas de diferencia, y consensuaron nuevamente apelar a la Corte Suprema como árbitro de conflicto.
Al presidente del STF, Lewandoski, cabe decidir los tiempos de esta decisión e indirectamente marcar terreno en la lucha política nacional, favoreciendo a Temer con el trámite rápido u otras salidas políticas con el trámite lento. Una vez más, ante el impasse de la crisis política nacional, los partidos ofrecen al “partido judicial” una nueva oportunidad de actuar como árbitro, supuestamente neutral.
Esta diferencia de 15 días en un gobierno cuestionado puede ser crucial. El apuro del PMDB y Temer señala un nivel de debilidad mayor que el que se muestra en los titulares de los diarios. El gobierno golpista de Temer sufre crecientes críticas de los medios burgueses por dos flancos débiles: la economía y la corrupción. Su situación comienza a ser inquietante porque la operación Lava Jato, que investiga los esquemas de corrupción en Petrobras, ya le costó dos ministros, en la economía ha ofrecido anuncios de ataques pero ninguno de hecho, lo que ya le generó críticas en el importante diario Folha de S. Paulo.
La continuidad de la Lava Jato puede llevar a un mayor debilitamiento del gobierno, mientras que responder a los deseos de ataques de la burguesía puede costarle el tener que enfrentarse a la resistencia de los trabajadores, de la juventud y de sectores progresistas de la clase media, ya movilizados de antemano contra su gobierno golpista y particularmente sensibles a las cuestiones democráticas, como se mostró en los vivos e importantes actos “contra la cultura de las violaciones”. Las cuestiones democráticas se chocan con un gobierno que tiene ministros que reciben al violador, el mediático actor Alexandre Frota, para una entrevista y son expresión del patriarcado brasilero, sin ni una sola mujer en el Gabinete.
Habiendo tenido que retrocer en los ataques al plan de vivienda Minha Casa, Minha Vida, y que volver a crear el Ministerio de Cultura, todo lo que Temer quiere es tiempo, ya que a diferencia de la presidenta Dilma, que necesitaba lograr 1/3 del parlamento en la disputa del impeachment para mantenerse, Temer necesita el opuesto, 2/3 para mantenerse, y cualquier error puede costarle el cargo.
Esta maniobra, que no se sabe aun cómo la Corte Suprema reaccionará, no es garantía de estabilidad para Temer, ya que distintos factores le marcan el camino. La lucha de clases y la resistencia que opongan los sectores “de abajo”, los juegos que el “partido judicial” y de los “medios” decidan hacer, incluyendo la carta en la manga de impugnar la fórmula presidencial por la vía del Tribunal Superior Electoral.
Mientras ningún sector burgués importante se decide por la política que abogaron previamente Folha y todos los importantes diarios internacionales, las elecciones anticipadas, el clamor es por más ajustes, más ataques, e ir colocando más cuadros técnicos y tucanos en su gobierno. Con huevos en las dos canastas tácticas, exigen las medidas estructurales.
Las medidas erráticas en los ministerios y apresuradas de Temer en cuanto al impeachment muestran que podemos estar viviendo un nuevo aceleramiento de los ritmos de la crisis nacional, sea para la estabilización de su gobierno a costas de rifar más miembros del PMDB y “tucanizarlo” aun más, u otros desenlaces como nuevas elecciones. Las esperadas delaciones de los “arrepentidos” de las empresas OAS y de Odebrecht, que seguramente también deben alcanzar al PT y posiblemente Lula agregarán ingredientes calientes a una situación en la que no hacen faltan.