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Red Internacional
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Plebiscito 2020. Mientras Piñera celebraba “pacífico plebiscito”, carabineros torturaba en San Ramón

“Practicar el respeto y la tolerancia, tener voluntad de acuerdos y rechazar la violencia”, fueron algunas de las palabras de un custodiado Piñera en el palacio de gobierno, mientras se daba paso al conteo de votos del proceso plebiscitario. En paralelo y en total contradicción con aquellas palabras, acá en el sector sur oriente de la capital, en la abandonada periferia Sanramonina, carabineros reprimía y torturaba.

Martes 27 de octubre de 2020

Foto: Leandro Torchio.

Corrían las 20.30 horas del domingo 25 de octubre y en medio de la expectación que se vivía en todo el territorio nacional, comienzan a divulgarse los primeros resultados del proceso plebiscitario. Canal 13 muestra en sus pantallas gráficos de aquello, uno de ellos muestra una aplastante victoria para la opción “Apruebo”, con un 90,1% de los votos, ¿dónde? en la periférica comuna de San Ramón.

“Un triunfo de todos los chilenos y chilenas que amamos la democracia, la unidad y la paz”, fueron las palabras de Piñera una hora más tarde desde el palacio de gobierno, exigiendo “practicar el respeto y la tolerancia, tener voluntad de acuerdos y rechazar la violencia”.

La espontánea alegría se toma y desborda las calles de las poblaciones y villas; las y los pobladores una vez más se encuentran cara a cara con banderas, cánticos y puños en alto, pero esta vez en medio de una celebración popular con olor a protesta.

Eran las 00:30 horas del 26 de octubre, y en medio de las celebraciones y barricadas, efectivos policiales arremeten en contra de quienes se encontraban en el lugar, disparando a mansalva. En el lugar dos jóvenes pobladores son brutalmente detenidos, llevados al retén y torturados. Según informa Nicole Kramm- pobladora, fotógrafa, periodista primera línea y realizadora de documentales- los jóvenes fueron arrojados a la calle y posteriormente auxiliados por una vecina del sector. Ambos son trasladados al Hospital Sótero del Río, en la comuna de Puente. Alto, en donde se constata que uno de ellos presenta múltiples fracturas y pérdida total de dentadura.

Lo anterior no corresponde a hechos aislados, sino que a políticas de Estado y así lo constatan los diferentes informes elaborados por organismos tanto nacionales como internacionales, cuyas lapidarias conclusiones son coincidentes: en Chile se violan gravemente y de manera sistemática los derechos humanos.

Recientemente el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) ha realizado un balance a un año de iniciada la revuelta, existiendo un total de 3.023 personas que han visto vulnerados sus derechos, mientras que en informes anteriores se precisa la terrible cifra de 459 víctimas de trauma ocular y 34 personas fallecidas debido al asesino accionar de agentes estatales.

Pero volvamos un momento al pasado, volvamos a aquel 15 de noviembre de 2019, en donde, las y los representantes de las cúpulas partidistas reunidas en el ex-Congreso Nacional debatían en “forzados diálogos” el devenir del pueblo chileno, ¿Cuál fue el fruto de aquella reunión? un hipócrita pacto reformista-burguesía, en donde se trazaba un itinerario político pro-impunidad, blindando por todos los medios legales a sus fuerzas represivas y, al mismo tiempo, oxigenar a un decadente régimen y la casta político-empresarial que lo orquesta, hereda y profundiza.

Y esa ha sido la línea de acción que han llevado a cabo luego de aquel “Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución”, con un parlamento que aprueba sin mayores obstáculos leyes criminales llenas de represión, como es el caso de la “Ley anti-protestas” que mantiene en prisión preventiva a más de 2.000 compañeras y compañeros, utilizando tal medio como prisión política, con un poder judicial capaz de interferir en los demás poderes del estado, siendo totalmente útil y servil al ejecutivo.

Un “Acuerdo por la Paz” con fusil en mano, con criminales vestidos de uniforme asesinando, mutilando, violando y torturando a un pueblo desarmado. Tristes y deleznables acontecimientos que nuevamente y en medio de las celebraciones del “histórico” 25 de octubre que nos abre la puerta a la redacción de una nueva constitución, vuelven a repetirse.

Y de la celebración se pasa a la amargura, con celebraciones de aquellos mismos que pactaron en aquel 15 de noviembre resguardados en sus oficinas con hipócritas discursos llenos de oportunismo, con compañeros presos, muertos y mutilados; con impunidad para los criminales vestidos de terno y uniforme, con un presidente al mando que llama a la paz y el respeto pero que sin embargo nos sigue golpeando.

A la mente se me vienen los rostros del “Chaquita”, de Manuel Gutiérrez, del Anthony, del “Pupi”, de la “Mimo”, de Romario, de Cristián, de Abel, de Mario, de Gustavo, de Fabiola, de Eduardo, de José Miguel, de Alex, de Mariana, de Joelito, de José y de los cientos y miles quienes hemos vivido en carne propia las balas y golpes, los gases y perdigones; pero que a pesar de todo jamás nos rendiremos hasta conquistar nuestras vidas y transformar la realidad.

¡JUICIO Y CASTIGO PARA LOS TORTURADORES, VIOLADORES Y ASESINOS CRIMINALES DE AYER Y HOY!
¡NUNCA DE RODILLAS, SIEMPRE DE PIE!