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Red Internacional
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BANCA. Mientras la subida de precios se come los salarios, los grandes bancos duplican sus beneficios

El Banco Sabadell cierra 2022 con un beneficio neto de 859 millones de euros, casi duplicando los beneficios del año pasado. Mientras, la crisis de la inflación y energética se descarga sobre la clase trabajadora. Ante esta situación es necesario coordinar todas las luchas y que los sindicatos convoquen a una huelga general en todo el Estado.

Jueves 26 de enero de 2023

Tal y como estaba previsto también para el Banco Santander, BBVA, Caixabank, Unicaja y Bankinter, el Banco Sabadell ha cerrado 2022 con un beneficio neto de 859 millones de euros, su segundo mejor resultado histórico, que supone casi duplicar los beneficios obtenidos con respecto al año pasado.

En este ejercicio ha jugado un papel fundamental la aportación de la filial británica TSB, la mejora del 0,8% del crédito vivo (156.130 millones de euros), sobre todo de la concesión de la catera hipotecaria, que creció un 1,4% (39.027 millones), el aumento del 0,4% de los créditos a empresas (43.409 millones) y el crecimiento del 14% del crédito al consumo (1.683 millones), en parte gracias a los TLTRO (operaciones de refinanciación a más largo plazo con objetivo específico o, por sus siglas en inglés, Targeted Long-Term Refinancing Operations) impulsados por el BCE para que fluyese el crédito. Pero el motivo principal del incremento de los beneficios ha sido, sin lugar a duda, la subida del Euríbor—en el 3% a finales del 2022—, hecho que ha permitido elevar el margen de intereses casi un 11% y que estos continúen creciendo hasta el 15% o el 20% en 2023, según espera Leopoldo Alvear, director financiero del grupo.

Esta realidad contrasta, en primer lugar, con el cierre de 130 oficinas y el despido de 2.500 trabajadores; así como el incremento salarial del 4,5% (más de un punto por debajo del IPC, por lo que se afirma la pérdida de poder adquisitivo, como viene siendo habitual) del cual estará exento el 45% de la plantilla por cobrar complementos personales—algo habitual en el caso del sector bancario—, que recibirán en su lugar una compensación de 600 euros más al mes. Medidas que CCOO encuentra dignas de celebración: «Esperábamos algo más de la dirección [de Sabadell], pero teniendo en cuenta la idiosincrasia de este banco y que desde un primer momento habían decidido compensar y absorber el 100% de la revisión salarial, este cambio establece un buen precedente».

El amplio margen de beneficios de la banca, motivados preeminentemente por sus intersecciones con el sector inmobiliario también se opone a la realidad de los más de 20.000 desahucios ejecutados en los primeros seis meses de 2022 (15.496 a inquilinos y 5.132 a propietarios) y las previsiones que realiza el propio banco Sabadell con respecto al aumento del impago de la hipoteca durante el 2023 debido a las consecuencias de la inflación y del aumento de unos tipos de interés que el BCE ha dejado claro que continuará aumentando.

Esto se traduce en que, con el Euríbor en el 3% como se encuentra actualmente, la cuota subirá aproximadamente 163 euros por cada 100.000 euros de capital pendiente, es decir, 1.956 euros más al año. Pero no solo las hipotecas variables se ven afectadas por esta acusada subida del Euríbor, ya que la banca está encareciendo también las hipotecas fijas, cuyos tipos de interés igualan al Euríbor en muchos casos.

El desorbitado aumento de los beneficios de los capitalistas, que han crecido hasta siete veces más que los salarios, demuestra que, una vez más, el peso de la crisis inflacionaria está recayendo sobre los hombros de la clase trabajadora, como también puede verse en la subida de los precios de los alquileres incluso muy por encima de la inflación o del aumento del precio de la cesta de la compra (según un informe de la OCU, Carrefour ha subido sus precios un 12,1%; Mercadona, un 11,4%; Eroski, un 9,5% ; Alcampo, un 9,2%; Día, un 8,5%...) en contraste con el margen de beneficios que obtienen las grandes superficies para las que las tácticas especulativas son el pan de cada día.

Y, en medio de esta situación tan asfixiante para la clase trabajadora, ¿qué ha sido de las medidas tomadas por el gobierno de PSOE-UP, como la bajada del IVA de los productos básicos? Un regalito para los bolsillos de los capitalistas que, lejos de recortar sus ganancias, contribuyen a ampliar el margen de beneficios, al igual que otras medidas anteriormente llevadas a cabo por el gobierno «progresista», como las tomadas en materia de vivienda, que son tan «sociales» como un aumento en el gasto militar sin precedentes en los presupuestos para este año 2023.

Para que los capitalistas dejaran de salir con amplios márgenes de beneficios de las crisis, serían necesarias medidas como la expropiación de las viviendas vacías de bancos y fondos buitre para alojar a familias con dificultades habitacionales o sin hogar y garantizar un tope de los precios cuyos costes salgan de las multimillonarias empresas alimentarias, así como la expropiación de los bancos privados bajo gestión de trabajadores y usuarios o la indexación de los salarios conforme al IPC.

Solo levantando un plan de lucha que sea capaz de coordinar los distintos estallidos que se están produciendo a causa de este paulatino empeoramiento de las condiciones de vida y de profundizar en sus reivindicaciones haciendo frente a las burocracias sindicales, podremos invertir el peso de la balanza y que las crisis las paguen los capitalistas.