La cantidad de migrantes forzados crece día a día, mientras aumentan las criminales políticas antiinmigrantes en Europa y Estados Unidos.

Diego Sacchi @sac_diego
Jueves 19 de julio de 2018 12:25
"Cuando llegamos, encontramos a una de las mujeres todavía con vida, no pudimos hacer nada por recuperar a la otra mujer y al niño, que al parecer murió pocas horas antes de encontrarlos" relata Oscar Camps, fundador de la ONG española Open Arms en su cuenta en Twitter. La mujer se llama Josefa y escapó de Camerún, por Libia, porque su marido la golpeaba por no poder tener hijos.
La imagen relatada no es nueva, por el contrario se repite una y otra vez en las aguas del Mediterráneo cuando las precarias embarcaciones que trasladan a decenas de migrantes, que buscan tocar suelo europeo, colapsan.
La situación se ha agudizado, en las costas italianas, con la llegada al gobierno de Italia de la coalición entre el derechista Movimiento Cinco Estrellas (M5S) y la ultra derechista Liga, de Matteo Salvini. Justamente el xenófobo Salvini desde que asumió su cargo como ministro del Interior, ha lanzado una cruzada contra los migrantes.
Pero no ha sido el único, varios países de la Unión Europea comenzaron a tomar medidas contra los migrantes. La extrema derecha europea marca el ritmo en materia inmigratoria, en especial en Alemania donde la canciller Ángela Merkel aceptó un acuerdo para “devolver” inmigrantes o mantenerlos encerrados en zonas de tránsito especiales en la frontera con Austria, país que ha perseguido y encarcelado inmigrantes, para mantener contentos a sus aliados derechistas.
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Uno de cada siete inmigrantes murió en el Mediterráneo
La cifra es impactante. Tan solo en junio uno de cada siete migrantes perdió la vida buscando cruzar el mar. En el mismo período del año 2017 falleció una de cada 38 personas que intentaban cruzar el mediterráneo para llegar a Europa.
El portavoz de ACNUR, Charlie Yaxley, aseguró que las llegadas totales de migrantes a Europa a través del Mediterráneo disminuyeron este año, pero la tasa de mortalidad aumentó.
Más información: Mientras Europa se blinda, muere uno de cada siete inmigrantes en el Mediterráneo
Organizaciones no gubernamentales, como Open Arms, acusan a las autoridades de Libia por abandonar a los migrantes en las aguas del Mediterráneo. Las autoridades de Libia se benefician del respaldo económico y militar, que le brindan países como Italia, para mitigar la cantidad de embarcaciones que buscan cruzar el mar hacia Europa. No es el único caso de acuerdos entre gobiernos europeos y otros países, Alemania ya había pactado con Turquía y Egipto la “colaboración” para detener el flujo de migrantes.
Cínicamente los gobiernos europeos han denunciado las criminales medidas del presidente estadounidense, Donald Trump, contra los migrantes indocumentados que ingresan por la frontera con México. Sin llegar al extremo inhumano de Trump, que separó a niñas y niños de sus padres al detenerlos, las principales potencias europeas comparten con Estados Unidos la imposición de una serie de normativas antiinmigratorias.
La peor crisis migratoria desde la Segunda Guerra Mundial
Según el último informe de la ACNUR (Agencia de la ONU para los Refugiados) vivimos la peor crisis migratoria desde la II Guerra Mundial. Unas 68 millones de personas son desplazadas a la fuerza en todo el mundo, de las cuales 25,4 millones son refugiados y más de la mitad menores de 18 años. Por cada minuto 31 personas en el mundo tienen que abandonar sus casas de manera forzada por motivos económicos, políticos o porque su vida corre peligro producto de las guerras.
La mayoría de los migrantes se encuentran en países pobres y los que se dirigen hacia las principales potencias económicas se encuentran con el aumento de las políticas racistas y xenófobas contra los inmigrantes.
La crisis ha tomado dimensiones planetarias y la respuesta de las principales potencias es redoblar la ofensiva contra los migrantes. Desde la “tolerancia cero” y la política antiinmigratoria de Trump, que es la cara más brutal de las medidas antimigrantes de administraciones anteriores como la de Barack Obama, hasta en el cierre de los puertos italianos para evitar recibir a las personas rescatadas en el Mediterráneo, vemos la criminal cara imperial.
Verdaderos campos de concentración instalados países como Estados Unidos, Turquía, Francia, sumado a la creciente militarización y persecución en las fronteras, aumentan la xenofobia, lo que ha hecho que se multipliquen los ataques contra los refugiados, que llegan producto de las guerras y la injerencia de las potencias imperialistas contra sus países de origen.
Millones de hombres, mujeres, niñas y niños deben escapar de sus países, dejando atrás toda una vida, empujados por la miseria económica creada por la injerencia de las multinacionales y el capital financiero y las crisis y guerras donde las principales potencias internacionales intervienen directa e indirectamente.
Como afirma el sociólogo italiano Pietro Basso, en una entrevista realizada para La Izquierda Diario, “las emigraciones, sean causadas por factores económicos, políticos, militares, culturales o a menudo por un mix de estos factores, son siempre emigraciones forzadas. Nadie deja “voluntariamente”, alegremente, su lugar de nacimiento.”. La desigualdad producida por la injerencia de los países imperialistas contra regiones enteras de África, Asía y América Latina, lleva a que sea imposible para millones acceder a una vida digna.
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A esta crisis migratoria generada por la acción de las políticas económicas o directamente por la acción militar de los principales potencias, los gobiernos de la unión Europea y Estados Unidos responden con una mayor criminalización y persecución contra los inmigrantes. No solo los gobiernos de ultra derecha o derecha, también lo hacen y lo han hecho gobiernos que buscan tener un discurso de centro o progresista, como sucedía con el Demócrata Barack Obama que deportó durante su gobierno más inmigrantes que durante las administraciones republicanas anteriores.
La contracara de esto son las movilizaciones en defensa de los inmigrantes y refugiados en Estados Unidos y varios países de Europa. En esos lugares, trabajadores, movimientos de mujeres y jóvenes se movilizan contra los planes de austeridad y se solidarizan con los inmigrantes. El desafío es doble enfrentar las políticas xenófobas de sus gobiernos y los planes de ajuste que buscan aplicar en favor de las grandes empresas en sus países y en el resto del mundo, la única salida para terminar con la inhumana situación a la que empuja el capitalismo.

Diego Sacchi
Nacido en Buenos Aires en 1977, militante del Partido de Trabajadores Socialistas desde 1994. Periodista, editor en la sección Internacional de La Izquierda Diario y columnista de temas internacionales en el programa de radio El Círculo Rojo.