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Red Internacional
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GENOCIDA RECICLADO. Milani, impune y en funciones

Oscar Schaller y Alfredo Olivera fueron secuestrados durante la dictadura en operativos comandados por Milani. Graciela Ledo es hermana del conscripto que desapareció cuando era subordinado del actual Jefe del Ejército. Los tres hablan de la historia del genocida que Cristina defiende y sostiene.

Rosa D'Alesio

Rosa D’Alesio @rosaquiara

Jueves 14 de mayo de 2015

César Milani, jefe del Ejército desde el año 2013, está imputado en varias causas por crímenes de lesa humanidad. Pero hasta ahora sigue impune. Y mientras el gobierno nacional lo encumbró en el más alto cargo de las Fuerzas Armadas, la oposición burguesa, que apoyó las leyes de la impunidad, utiliza el ‘caso Milani’ sólo para esmerilar al kirchnerismo.

La Izquierda Diario publicó diversas notas que muestran la verdadera historia del militar especializado en inteligencia y espionaje sostenido por el kirchnerismo. En esta nota hablan sobre Milani Graciela Ledo, y los exdetenidos-desaparecidos Oscar Schaller y Alfredo Olivera. Ellos son algunos de los testigos más importantes en causas emblemáticas en las que se señala a Milani como responsable de crímenes de lesa humanidad.

“Milani encubrió la desaparición de mi hermano”

Graciela Ledo conoce de memoria bajo qué circunstancias desaparición su hermano. “Alberto tenía 21 años, estudiaba Historia y cumplía el servicio militar en el Batallón de Ingenieros de Construcciones 141, en La Rioja. El 20 de mayo lo trasladan a Tucumán, en el marco del Operativo Independencia, y fue designando como asistente de Milani. El 17 de junio de 1976 lo desaparecen, después de salir varias veces de recorrida con el capitán Esteban Sanguinetti, exjefe de una de las compañías del Batallón. Milani redactó el acta sobre la ‘deserción’ de mi hermano para encubrir su desaparición”.

Hasta el momento, en la causa sobre la desaparición de Alberto Ledo, el único imputado es Sanguinetti, quien goza de prisión domiciliaria otorgada por el juez Daniel Bejas, el mismo que denegó los reiterados pedidos del fiscal Carlos Brito de llamar a indagatoria a Milani. Graciela recuerda que ellos como querella denunciaron a Bejas “por su actuación arbitraria, ya que ordenó la detención de Sanguinetti por considerar que actuó dentro del terrorismo de Estado, pero lo excluye a Milani de esta actuación apelando a los argumentos de la ley de Obediencia Debida”.

Varios testigos señalaron a Milani en la causa. Uno de ellos es Álvaro Illanes, compañero de Alberto, “declaró que Milani hacía interrogatorios de inteligencia a los conscriptos en La Rioja y que tenía como asistente personal a mi hermano”, dice Graciela Ledo. También declaró en los tribunales de Comodoro Py Verónica Matta, compañera y amiga de Alberto, quien dijo que Milani comandó el operativo de su desaparición en 1976, cuando tenía 17 años. Esta denuncia se incorporó a la causa.

En referencia a la actitud del gobierno nacional sobre el sostenimiento decidido de Milani pese a las fundadas acusaciones, Graciela Ledo es contundente “se ha juzgado a un centenar de represores pero se ha dejado impunes a cientos de miles”, concluyó.

“Cuando vi a Milani por televisión recordé el día en que él me avisó que me liberaban”

Oscar Schaller y su papá, Plutarco Schaller, conocieron a Milani mientras estuvieron secuestrados durante la dictadura. Oscar, además, fue amigo de Alberto Ledo.

Vivían en el mismo barrio. “Recuerdo al papá del ‘Flaco’ yendo todos los días a la terminal para esperar a su hijo. Tenía la esperanza de que regresara. Pero murió sin saber nada de él”, dice con la vista brillosa.

Schaller comenta que su papá, estando detenido-desaparecido en La Rioja, vio a Alberto Ledo en el “Instituto de Rehabilitación Social”, como llamaban a la cárcel convertida en campo de concentración. “Lo usaban como monaguillo del cura del Ejército que daba misa a los presos”, afirma Oscar y agrega que “el ‘Flaco’ fue solidario con varios compañeros, tomó mensajes que llevó a sus familias”.

En varios momentos del secuestro de los Schaller aparece el nombre de César Milani “El 24 de marzo del ’76 lo secuestran a papá en el diario El Independiente, donde era periodista. Al mismo tiempo otro grupo de tareas va a mi casa, se llevan a mamá pero la regresan y la dejan con detención domiciliaria. A los meses, por las torturas y el deterioro de su salud, a papá lo trasladan al hospital. Una noche escucha tiros. Pocos minutos después alguien se acerca a su cama, lo destapa y grita ‘el hijo de puta esta aquí, no se escapó’. Después preguntó quién era el que lo había destapado y le respondieron ‘el tenientito Milani’. Esa misma noche allanaron mi casa, rompieron todo y me llevaron detenido. El día que me dejan libre se acerca un uniformado y me dice ‘ahora vas a quedar libre, ¿te hicieron algo?’. No confié y respondí que estaba bien. Cuando Milani se hace ‘famoso’ recordé ese día, era él”.

Oscar Schaller critica la designación de Milani como jefe del Ejército, pero también cuestiona la hipocresía de poderosos opositores como Clarín “Publicaron una nota diciendo que Milani había disparado el colchón en que estaba acostado mi papá y que esa misma noche secuestro a su hijo mayor. Nada de esto es cierto.

Entrevistaron a papá en el horario central de TN, en Radio Mitre y en el diario Clarín para hablar de Milani. Pero nunca tuvo micrófono para hablar de los otros represores que como Jorge Videla, Benjamín Menéndez o el comandante Estrella. Estos medios atentan contra la memoria, la verdad y la justicia”. En todas esas causas Plutarco Schaller señaló a Milani por el episodio en el hospital.

Oscar también desenmascara a los políticos del régimen que acompañaron durante años las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. “La mayoría apoyaron esas leyes, incluso los indultos de Menem. Este gobierno algo hizo a favor de juzgar a los genocidas, aunque a ningún gobierno peronista le creo nada.” Y concluye recordando que “Milani, en una entrevista con Hebe de Bonafini, sostuvo que no le consta que hubo civiles detenidos en el Batallón de Ingenieros de Construcción 141 de La Rioja. Pero a mí me vio detenido ahí”.

“A Milani lo denunciamos en el ’79, en el ’84 y ahora también”

Alfredo Olivera y su padre también fueron detenidos durante la dictadura, y ellos también conocieron entonces a Milani. Precisamente fue el actual jefe del Ejército quien “estaba al frente de un gran operativo militar y policial, en la madrugada del 12 de marzo de 1977, cuando se llevan detenido a mi padre. A él yo le pregunto dónde se lo llevaban y me dice ‘al Instituto de Rehabilitación Social’ (donde estuvo Schaller NdE). Voy al juzgado federal a pedir un certificado de su detención y me dicen que consta en los libros de ingreso del IRS pero que no hay ningún pedido judicial. Constato que ese procedimiento que hizo Milani, del que todavía no sabía su nombre, era absolutamente ilegal. Dos días después me detienen a mí y lo dejan en libertad a él”.

Alfredo y su padre trabajaban en la Municipalidad en la Cuidad de La Rioja. Alfredo fue detenido por el Ejército en su oficina. “Estuve diez días desaparecido. Después me llevan a declarar al juzgado federal, ese traslado lo hace Milani. Él ingresa conmigo a la sala del juzgado, ahí lo reconozco, era el mismo que allanó mi casa. Esa declaración me la toma el secretario del juez federal Roberto Catalán, Armati, y ahí estuvo Milani, diciendo que yo era un guerrillero. Cuando quiero declarar que me torturaron durante esos diez días, Armati me dice que sería peor para mí. Hasta los secretarios de los juzgados estaban comprometidos con la dictadura. Ahí le pregunta a Milani su nombre, y yo lo memorizo para denunciarlo”.

Cuando Alfredo fue “blanqueado” por los militares le autorizan ver a su familia.

Entonces recuerda que a su padre “las torturas le produjeron una hemiplejia. Yo vinculo a Milani con todo lo que vivió mi padre, porque él se lo llevó de mi casa. Por eso la denuncia que está en el juzgado es por privación ilegitima de la libertad seguida de torturas contra Milani”.

La primera vez que Alfredo declaró contra Milani fue cuando la Comisión Interamericana de Derechos Humanos visitó el país en 1979. Él había sido trasladado a La Plata, donde estuvo detenido cuatro años y siete meses. “Nos tomó declaración el juez de la dictadura de La Rioja, Roberto Catalán. Ahí denuncio que sufrí apremios ilegales y de la presencia de Milani en la sala del juzgado. Después Catalán llama a declarar a Milani por mi denuncia y éste declara que su función, a pedido de sus superiores, era trasladar a los presos al juzgado, pero que él no entraba a la sala. Tengo las actas de mi denuncia y de la declaración de Milani. En 1981 me dejan libre. En 1984, bajo el gobierno de Alfonsín, se crea la Comisión Provincial de Derechos Humanos y me piden que sea el secretario de actuación de la comisión. Mi tarea era receptar las denuncias. En ese contexto declaro mi propia denuncia. En 1985 la Comisión entrega el documento final al gobierno”, recuerda con precisión Olivera.

Cuando el programa de televisión de Jorge Lanata entrevistó a un exconscripto que había sido designado chofer de Milani en Tucumán, y denunció la desaparición de Ledo, la madre de Alberto lo llamó a Alfredo. “Me preguntó si yo conocía a Milani y le digo que creía que era el que había denunciado. Me fijo en el ‘Nunca Más’ riojano, y efectivamente era así. En junio de 2013 presento nuevamente la denuncia por la detención mi padre y la mía, incluyendo que a mi papá lo obligaron, bajo amenaza de muerte, a jubilarse por invalidez y a cambiar de médico. Antes se atendía con Carlos Santander, que también había sido detenido. Le ponen un médico de los servicios de Inteligencia, José Nemer. Busqué el legajo de mi padre en el ANSES y ahí estaba, con la firma de Nemer. Santander ratifica nuestras denuncias”.

En la causa que debería investigar a Milani por la detención y torturas del padre de Alfredo, tres fiscales fueron recusados con el objetivo de cerrar la causa.

Pese a las dilaciones, a este expediente se unió el testimonio de Verónica Matta, muy importante según el propio Olivera. “Ella también ratifica que fue detenida por Milani, cuando supuestamente solo trasladaba presos a los tribunales. No, él hacía detenciones ilegales”.

Olivera apoya la política de derechos humanos del kirchnerismo. “Con dolor digo que la Presidenta no debió poner en ese cargo a un miembro de los Servicio de Inteligencia, porque estos estaban al servicio de la represión. En nuestra denuncia hay pruebas suficientes para imputar a Milani. Lo denunciamos en el ’79, en el ’84 y abrimos la causa que se está llevando en La Rioja”.

Los testimonios de víctimas y familiares de desaparecidos sobran como para afirmar que el general Milani, el jefe del Ejército que eligió, nombró, defiende y sostiene el gobierno nacional fue un activo partícipe de los secuestros, torturas y desapariciones perpetrados desde el Estado durante la dictadura militar. Milani es un genocida, impune y en funciones.

Organismos de derechos humanos independiente del gobierno, nucleados en el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, se acaban de reunir en Buenos Aires con Graciela Ledo para profundizar una campaña por la destitución y que se juzgue sin más dilaciones a Milani. Con el objetivo de continuar por el juicio y castigo a todos los culpables.


Rosa D’Alesio

Militante del PTS, columnista de la sección Libertades Democráticas de La Izquierda Diario; se especializa en temas de narcotráfico y Fuerzas Armadas.

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