El presidente hizo campaña electoral afirmando que el ajuste lo iba a pagar la política, pero desde que asumió la gestión del Estado se quedó con los mismos privilegios que sus antecesores. Encima quiso aumentarse un 50 % su salario de millonario, pero al ser descubierto dio marcha atrás. Está aplicando un duro ajuste a los jubilados para pagarle a los grandes grupos económicos que hacen negocios millonarios con la deuda fraudulenta; a cambio cobra todos los meses más de $ 4 millones.
Lunes 11 de marzo de 2024 22:07

A fines de febrero el periodista más que oficialista, Jonatan Viale, le preguntó a Javier Milei si el ajuste que estaban aplicando a los jubilados no era demasiado y el presidente casi sin inmutarse se limitó a repetir que “no hay plata” y luego agregó que "todos los argentinos se empobrecieron". Una mentira insostenible teniendo en cuenta el aumento de las ganancias de muchas grandes empresas, pero que ni siquiera puede aplicarse a él mismo. En la actualidad Mieli percibe por mes, en bruto, $ 4.068.700, el equivalente a más de 20 jubilaciones mínimas que, incluyendo el bono de marzo, se ubicaron en $200.400. Recordemos que cuando era diputado hacía demagogia sorteando su dieta, por lo que sus ingresos provenientes del Estado pasaron de $ 0 a $ 4 millones de un día para el otro el 10 diciembre del año pasado.
Los ingresos de Milei se pusieron en cuestión luego de que saliera a la luz que se había otorgado un aumento mayor al 40 % para él y todo su gabinete a fines de febrero. Ante el escándalo dio marcha atrás con las subas, pero las cifras siguen estando separadas por un abismo en relación a lo que cobran la mayoría de los jubilados y jubiladas. Gracias a la “licuadora” de Milei sobre el presupuesto nacional la diferencia en la situación vivida por la mayoría de los asalariados y jubilados es cada vez mayor.
Sólo en los primeros tres meses de Gobierno los haberes jubilatorios cayeron cerca de un 30 % en valores reales (comparados con la inflación). Pero como no les alcanza para pagar la fraudulenta deuda que pesa sobre el país, es parte del plan oficial degradar aún más las jubilaciones, ya que pretenden convertir en “planes sociales” unas cuatro millones de jubilaciones y pensiones que fueron dadas por “moratoria” (a quienes durante décadas las patronales las mantuvieron informales, sin aportes). El 75 % de esos ingresos es percibido por mujeres.
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Los números del recorte presupuestario analizados por la Oficina del Presupuesto del Congreso (OPC) son alarmantes: “Los gastos totales de la Administración Nacional registraron una caída real de 23,8% anual en el primer bimestre del año y el recorte en los primarios, que no considera la suba en intereses de la deuda, se elevó a 33,6% anual”, informaron desde OPC. Analizado por sectores, los que tuvieron las mayores podas presupuestarias en febrero fueron: jubilaciones y pensiones (-33,0% anual en términos reales, descontando el efecto de la inflación), subsidios energéticos (-59,5% anual) y los programas sociales (-29,9% anual). Es decir, que los jubilados, las familias que sufren los aumentos en las boletas y los que reciben ayudas sociales como la tarjeta alimentar fueron otra vez los más afectados por las tijeras del Gobierno.
Milei intentó echarle la culpa a Cristina Kirchner por un decreto firmado durante su primera presidencia, pero los aumentos de sueldo de la gestión actual llevan la firma del presidente y miembros de su gabinete. También la cuestionó porque recibe una jubilación que supera los $ 14 millones, 10.000 % mayor que la mínima. Así se formó una polémica entre dos miembros plenos de la casta que hace décadas no tienen problema alguno para llegar a fin de mes. Los gobiernos se suceden, pero los que sostienen las ganancias de las grandes corporaciones y sus políticos, son siempre los trabajadores, los jubilados y sus familias.
Por eso desde el Frente de Izquierda y de los Trabajadores Unidad se viene peleando hace años por una ley que ponga fin a los privilegios de los funcionarios públicos. Los referentes del FITU como Myriam Bregman o Nicolás del Caño, plantean la necesidad de igualar el monto total de los ingresos de funcionarios políticos de los poderes Ejecutivo y Legislativo de la Nación con el salario que percibe mensualmente un docente. A diferencia de Milei, Kirchner y el resto de los gobernantes, las diputadas y los diputados del Frente de Izquierda no sólo perciben ellos mismos un salario de estas características, sino que el resto de las dietas oficialmente percibidas lo donan a las luchas de trabajadores o causas populares en curso. En definitiva, más allá de la demagogia en las redes sociales de quienes detentan el poder, los únicos que enfrentan de verdad los privilegios en los que nadan diputados, senadores, jueces y ministros son quienes día a día están junto a los reclamos de los jubilados, los trabajadores y los sectores populares.
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