Miles de refugiados sirios siguen varados en condiciones lamentables en la frontera con Turquía, que se niega a dejarlos pasar. Los refugiados son “moneda de cambio” entre el gobierno turco, la ONU y la UE.
Miércoles 10 de febrero de 2016
Foto: EFE/Sedat Suna
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha asegurado ayer que su país ya acoge a tres millones de refugiados y ha gastado en ellos 10.000 millones de dólares. Con estas afirmaciones rechazaba la petición formulada por ACNUR para que Ankara deje entrar en el país a las decenas de miles de sirios que huyen de los combates en Alepo.
"¿Qué es lo que dice la ONU? Abre tus fronteras a los refugiados. ¿Qué haces tú por ellos? ¿Para qué sirves? ¿Es tan fácil?, declaró Erdogan después de que la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) pidiera el martes a Turquía que reabra su frontera a quienes huyen de la ofensiva del régimen sobre la ciudad de Alepo, en el noroeste de Siria.
"Nosotros hemos recibido hasta ahora en nuestro hogar a tres millones de sirios e iraquíes. ¿A cuántos has recibido tú? ¿En qué país?", respondió el jefe del Estado en una intervención desde el Palacio Presidencial en Ankara.
Erdogan también dijo que, mientras que la ONU sólo ha entregado a Turquía 455 millones de dólares para atender a los refugiados, el país ha gastado ya en esta crisis 10.000 millones desde 2001. El presidente turco también criticó la lentitud y la inoperancia de la comunidad internacional y dijo que los representantes extranjeros hablan de planes y proyectos sin que nada se concrete.
"El proyecto, los fondos, los campos, todo está en el aire. Vienen en persona y dicen: presenta un plan, un proyecto, un algo. Dejadlo ya. ¿Os estáis burlando de nosotros?", acusó.
El Gobierno turco anunció el lunes que ya hay unas 70.000 personas en el lado sirio de la frontera que han huido de los ataques del Ejército sirio, apoyado por la aviación rusa, contra fuerzas opositoras en Alepo. El gobierno turco no permite ni el ingreso de los refugiados sirios a Turquía ni el paso de organizaciones solidarias con los refugiados.
Según agencias internacionales, la ONG IHH de orientación islamista y afín al gobierno turco ha instalado en el lado sirio unas 2.270 tiendas de campaña, así como algunas de las grandes carpas diseñadas para 50-70 personas, que se utilizan cuando hay una llegada masiva. También reparten cada día raciones de comida y agua. Esto es interpretado como una muestra de que el gobierno turco no piensa permitir el paso de esos refugiados dentro de su territorio.
En el cruce de acusaciones entre el gobierno turco y la ONU, Erdogan se apoya en el hecho de que Turquía es uno de los países que más refugiados acoge, como el Líbano, en las fronteras con Siria. Los países de la UE, en cambio, acogen a una minoría del total de refugiados y desplazados por los conflictos en Medio Oriente.
En los últimos meses la tragedia de los refugiados sirios se ha convertido en una “moneda de cambio” entre Turquía y la UE. Turquía busca presionar por más fondos, por una mayor integración económico-militar y sumar apoyos a su favor para las disputas regionales. La UE hace caso omiso de la escalada guerrerista y represiva de Turquía contra los kurdos y la población en general ya que quiere lograr que Turquía ponga freno a la ola de refugiados sirios. Un juego de favores siniestro, sin importar en lo más mínimo la vida de cientos de miles.