Dos meses lejos de la militancia deberá pasar el demócrata cristiano, mientras se dirime su futuro permanente en el partido con una posible expulsión.
Rebeca Rodríguez Osorio Médica. Agrupación de trabajadores de la salud "Abran Paso"
Martes 6 de febrero de 2018

Tras la histórica derrota que sufrió la DC en primera vuelta de las presidenciales, la crisis que ya venía arrastrando la organización se profundizó y junto con esto también los conflictos internos.
Una de las principales polémicas fue la protagonizada por Carolina Goic y Ricardo Rincón, que comenzó una vez que el tribunal Supremo de la DC decidió amonestar al parlamentario por un caso de violencia intrafamiliar ocurrido el 2002, cuya sentencia fue terapia psicológica. Esta decisión no cayó en gracia en un grupo de miembros del partido, entre los que se encontraba Goic, para quienes la medida debía ser la suspensión temporal de Rincón. Esto inició una gran disputa al interior de la colectividad sobre la repostulación de Rincón al congreso, la que finalmente fue apoyada por la Junta Nacional de la DC, desatando una gran crisis al interior del partido que golpeó directamente a la entonces candidata a la presidencia, quien tuvo que incluso tomar algunos días de reflexión para decidir si continuaría o no en carrera.
El golpe vino devuelta, cuando por unanimidad la mesa directiva del partido entregó a la abanderada la atribución de decidir la continuidad de las candidaturas al Parlamento, con lo que dejó fuera a Rincón.
La reaparición mediática de Rincón fue luego de las elecciones, quién junto con el sector de “disidencia” de la DC, culpó directamente a la ex candidata de la derrota, y solicitó su renuncia, al mismo tiempo que se abanderaba por el ex candidato de Fuerza de la Mayoría, Alejandro Guillier.
Luego de esto, se solicitó la expulsión de la Democracia Cristiana, ya que el parlamentario no habría respetado la decisión de la junta nacional del partido, de proclamar como candidata presidencial a Carolina Goic, y que incluso habría hecho campaña por el abanderado de Fuerza de la Mayoría, Alejandro Guillier.
Esta solicitud fue respondida en cierta medida a fines de enero de este año, cuando el Tribunal Supremo de la DC, en espera de la resolución final sobre la petición en contra de Rincón, decidió suspender la militancia de Rincón por dos meses.
Ciertamente el futuro de la Democracia Cristiana no tiene base de concreto. Y en un tambaleante intento de permanecer vigente, el rol más importante a que pueden apostar, es el que juega en la política nacional, ya que es una pieza clave en la gobernabilidad que tendrá o no Sebastián Piñera. Rol no menor e incierto, siendo la expresión de al menos dos sectores divergentes dentro del partido con un ala más conservadora, una de las consecuencias más irreversibles post elecciones.