El ex Presidente levanta su candidatura en medio de importantes investigaciones que vinculan sus intereses como empresario al momento de estar al mando del gobierno durante su periodo.
E.E. Vergara Valparaíso, Chile
Miércoles 22 de marzo de 2017
Este día martes, el ex mandatario Sebastián Piñera hizo oficial su pre-candidatura a la Presidencia de la República, generando una gran expectación en un amplio sector de la derecha chilena.
A la instancia, la cual se celebró en el Parque Quinta Normal, se hicieron partícipes cientos de militantes de Chile Vamos, quienes junto a diversos referentes de la coalición, decidieron expresar abiertamente su apoyo al magnate
El discurso de Piñera entre críticas y explicaciones
En su discurso, Piñera se refirió a diversos temas del escenario político actual, apuntando sus dardos principalmente a la gestión del gobierno de Michelle Bachelet, donde la línea de reformas implementadas por la mandataria (tributaria, laboral, educacional) salieron a colación entre medio de las críticas.
“Las tres reformas estructurales: tributaria, educacional y laboral, fueron mal concebidas, peor implementadas y han significado un grave daño y retroceso para Chile”, señaló el precandidato.
Así también se refirió a los procesos judiciales que se han abierto por el vínculo de sus negocios extranjeros y nacionales, como el caso Bancard y el hace poco rechazado proyecto Dominga en la IV región.
“Se está instrumentalizando a los organismos públicos, la Fiscalía y el Poder Judicial, para atacar a los adversarios políticos”, manifestó en relación al complejo periodo que atraviesa, entremedio de las querellas presentadas por el diputado del Partido Comunista (PC) Hugo Gutiérrez.
Bosquejos programáticos en medio de investigaciones
El ex Presidente, trazó unas líneas respecto al eje programático de su campaña, donde la lucha en contra de la delincuencia, el narcotráfico y el terrorismo son los principales enemigos a combatir. También Piñera, manifestó que se marginará de cualquier vínculo empresarial, señalando que se ceñirá a la nueva ley de probidad pública.
“Con respecto a la administración de mi patrimonio, como candidato y si soy elegido Presidente, cumpliré estrictamente con la exigente ley de probidad pública recientemente aprobada. No participaré en la administración ni gestión de ninguna empresa y tomaré todas las medidas necesarias, incluso yendo más allá de lo exigido por la Ley, para separar totalmente mi rol de Presidente y abandonar cualquier legítimo interés de naturaleza privada, de forma de asegurarles a mis compatriotas que mi única motivación como Presidente, ha sido, es y será, dedicarme en cuerpo y alma, destinando todos mis esfuerzos y capacidades, a resolver los problemas, crear oportunidades y mejorar la vida de todos los chilenos", afirmó.
En el espacio también expresaron sus saludos, distintos referentes derechistas a nivel internacional, como la esposa del encarcelado venezolano Leopoldo López, y del escritor peruano, ganador del premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa.
Del banquillo de los acusados a la tribuna de Presidente
Las distintas investigaciones que cursan a Piñera últimamente, como son el caso Bancard y el Proyecto Minero Dominga, vienen generándole importantes complicaciones, en un escenario político de definiciones, donde sus partidarios y simpatizantes han tenido que salir a justificar la situación, y criticar el accionar judicial del gobierno de la Nueva Mayoría. Pero, esto expresa aún más la profunda relación del multimillonario con sus empresas a nivel nacional como en el extranjero, de las cuales jamás ha tenido la intención de separarse, teniendo que trasladar su patrimonio a un irrisorio fideicomiso ciego.
Es así como Piñera, quien se ha dado conocer como el “candidato imputado”, hace oficial su precandidatura, buscando pasar del banquillo de los acusados, a la tribuna presidencial, donde, si bien, este último tiempo ha tomado ventaja de su más próximo competidor, el senador por Antogasta, Alejandro Guillier (Independiente PRSD), la opinión de la población no ha pasado indiferente en medio de sus turbulencias e irregularidades empresariales.
¿Qué futuro se avecina al interior de la derecha en esta carrera de velocidades por la victoria electoral?