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Red Internacional
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Minería. Minería, despidos y muertes

Estos últimos meses, la situación dentro del mundo minero ha comenzado a mostrar unos de sus brazos fatales, como consecuencia de la abierta tendencia a la baja de los precios de los commodities-en este caso el cobre-y la política de reducción de costos. Las muertes obreras se ponen al centro.

Martín López

Martín López Trabajador del Litio

Viernes 23 de septiembre de 2016

En un primer momento-y sigue-, la cuestión en la minería tuvo su fuerte en todas las políticas de reducción de costos por parte de los empresarios contra los trabajadores, que han sido sinónimo de despidos de miles de familias.

Ahora se comienzan a palpar las consecuencias que no son sólo son los despidos. Estas consecuencias son el resultado de las políticas de la mantención e incluso aumento del ritmo productivo dentro de las mineras, mientras los empresarios recortan el número de trabajadores en labor.

A esto nos referimos a los accidentes con muertes en las diversas faenas. Seis son los muertos en el último mes, los que se suman a las diez muertes que ocurrieron anteriormente.

Y es que el fantasma de la desaceleración económica y de la baja de los precios del cobre, empujaron a que la realidad dentro de las faenas diera un giro. Giro que va ligado a la percepción y vivencia que muchos trabajadores están viviendo actualmente, como las del temor a perder el puesto de trabajo al ver a miles de hermanos de clase que son despedidos por necesidad de la empresa, respaldado en las bajas del metal rojo. Al mismo tiempo los empresarios constantemente nos están paleando con esta ofensiva mediante la presión para trabajar como si nada ocurriera, es decir hay menos compañeros en faena, en las minas, pero la producción se tiene que mantener.

Los patrones nos obligan a masticar nuestro malestar por tener que trabajar cubriendo los puestos que ellos mismos han vaciado. La presión se fortalece, ya que hay que buscar mantener nuestros salarios al son de los bonos productivos, así mismo esta realidad que incómoda tenemos que buscar acomodarla para que nuestras familias puedan comer.

Y finalmente la presión, los despidos, los bonos hasta las horas extras que estamos obligados a hacer para llegar a fin de mes se transforman en un cúmulo de cuestiones que convierten el ambiente del trabajo en una constante amenaza. En los casos más terrible ha cobrado la vida de 16 trabajadores.

Esta situación que se desencadena dentro del mundo minero, no debe empujarnos a convertirnos en los objetos de producción de los patrones, ya que seguimos siendo el centro de descarga de la crisis que los empresarios quieren que nosotros paguemos. Hay que pasar del temor, de la incomodidad a cuestionar si existen otras vías de controlar el ambiente en nuestros trabajos, de que los trabajadores busquemos las maneras concretas de incidir en los ritmos de trabajo, ya que los empresarios mostraron que nuestras vidas para ellos no vale un peso.