Las primeras declaraciones de Felipe Larraín en materia presupuestaria hablan de “austeridad” y “estrechez”, pero, ¿para quiénes?
Martes 13 de marzo de 2018

El saliente gobierno de M. Bachelet dejó un déficit del 2,1% en torno a las arcas fiscales, es decir, alrededor de US$1.1100 millones. Frente a esto, como no podía ser de otra forma, los representantes políticos de los empresarios, anuncian desde ya un panorama de “ajustes” dentro de los presupuestos en materia estatal.
En ese sentido, Larraín comenta: “No sé si será el destino, pero si recibimos una deuda, un déficit, tenemos que encausar las finanzas públicas hacia niveles de equilibrio en el mediano y largo plazo. Mediano plazo digo porque no podemos esperar que vamos a tener equilibrio fiscal, balance cero, en el corto plazo, estamos recibiendo un 2,1%”. Es aquí donde pone la guinda a la torta, planteando: “no estamos hablando de un mega ajuste, estamos hablando de medidas de austeridad que a los chilenos entienden que es como decir que si estamos en un período de estrechez, porque la situación fiscal es distinta de la que teníamos hace 8 años y hace 4 años atrás, tenemos niveles de deuda pública que se han duplicado y creo que lo que corresponde justamente es partir por estas medidas de austeridad y ver cómo reajustar recursos para financiar el programa del Presidente”.
¿Cómo se financiara el programa del presidente entonces?
No es difícil visualizar que dentro de poco, para poder apaciguar los ritmos de la economía en el ámbito fiscal, comenzaran con estas medidas de austeridad, dentro de las cuales, no se encontrara el sector más rico del país, el cual ha incrementado sus ganancias el pasado año, manteniendo a una gran cantidad de empresarios nativos dentro de las mayores fortunas mundiales.
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Por el contrario, desde principio de año que hemos podido ver el envalentonamiento del sector empresarial en torno a aplicar medidas de despidos en contra de miles de trabajadores de distintos sectores y que con las actuales declaración del Ministro de Hacienda, hace prever un panorama similar dentro del sector público, que a su vez, es uno de los sectores con mayores precariedades, primando el trabajo a boleta en muchos contratos.
¿Quiénes pagan la crisis?
Trabajadores, mujeres y estudiantes son sobre quienes recae el peso de los déficits económicos que los mismos empresarios con su avaricia generan dentro de los distintos países. Chile, al ser un estado heredero de las legislaciones pinochetistas, como el código del trabajo, salud, vivienda, pensiones, por nombrar solo algunas, carga con el resguardo que existe hacia el sector empresarial, el cual ha mantenido en stand by los impuestos, que por el contrario suben cada vez más para el conjunto de la población trabajadora. Frente a esto, no podemos quedarnos de brazos cruzados, viendo como los gobiernos de turno hacen y deshacen con los derechos de los trabajadores escudándose en sus “medidas de austeridad”.
En Antofagasta trabajadores de la minería y de la educación han venido dando un ejemplo no menor de lucha, defendiendo los puestos de trabajo de despidos anti sindicales (encubiertos como “necesidades de la empresa”) con la campaña por nacional por el #DerechoAltrabajoEstable, que ha alcanzado ser viral y apoyada por variadas figuras del cine, la música y la política y el mundo laboral. Esto nos demuestra una hoja de ruta para la acción frente a lo que nos depara el gobierno de Piñera y sus tiempos “mejores”.