¿Qué son los testeos masivos? ¿Es verdad que no son eficaces? ¿No hay insumos o personal suficiente para hacerlos? Columna de Ciencia en #SeTeníaQueDecir.
Hay un debate sobre la necesidad de aumentar el testeo de COVID-19 que está quedando tapado en estos días, entre la derecha de la “infectadura” y la defensa acérrima de la cuarentena como única medida.
En el medio, hace unos días fue noticia que un trabajador de la planta Toyota de Zárate dio positivo para coronavirus aunque previamente no presentaba ningún síntoma. Al parecer, según varias fuentes, la empresa y la municipalidad acordaron un protocolo sanitario, según el cual se realizan testeos de forma rutinaria, hasta 100 por día y así fue que se encontró este caso en que el trabajador era asintomático.
Esta noticia salió en muchos medios porque el resultado se conoció justo el día después de que Alberto Fernández visitara esta misma planta (y al otro día se fue a abrazar con Insfrán, pero esa es otra historia).
La semana pasada también en este programa ustedes pasaban un informe de la Villa Azul donde las mujeres denunciaban que no se estaba testeando casa por casa (breve recorte quizás) y se ve también en la cantidad de test hechos por el programa Detectar.
Como señalaba el diputado provincial Claudio Dellecarbonara en el momento de militarizar toda la zona, solo se habían realizado 200 test para un conglomerado de 60.000 habitantes.
Sin embargo, cierto periodistas y científicos afines al gobierno como Nora Bär de La Nación (y Radio con Vos) o Jorge Aliaga, exdecano de Exactas UBA, vienen planteando falsos argumentos en contra de testear masivamente. Por eso, en la columna de hoy, les quería traer “mitos y verdades” sobre el testeo masivo.
1º Mito : “Testeo masivo significa testear a toda la población”
Esta es la primer gran falacia que se dijo cuando se comenzó a plantear la necesidad de testear masivamente. Se le llama falacia del hombre de paja o espantapájaros, quiere decir que se exagera, se tergiversa o se discute con una caricatura de la verdadera posición en un debate.
Testeo masivo significa protocolos de testeo amplio: testear a todas las personas que presentan uno o más síntomas, a todos los contactos de quienes den positivo, a todos los que se encuentren o hayan estado en zonas de riesgo, por ejemplo los barrios donde se registran brotes, en el caso de la villa Azul, Villa Itatí o la villa 31 habrían que testear casa por casa, y periódicamente al personal de salud y trabajadores de riesgo. Como les decía al comienzo, así se encontró al trabajador asintomático en la fábrica Toyota.
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Además, hay un estudio del Imperial College de Londres que señala que testeando a trabajadores de la salud de forma periódica se podría reducir la transmisión entre un 25 y 33 % en las instituciones de salud. Y en nuestro país, el 10% de las personas con covid son trabajadoras y trabajadores de la salud (hace dos día se conocía que el sanatorio Güemes tiene 36 casos)
Esto es lo que viene planteando desde un primer momento el Frente de Izquierda y hoy se vuelve aún más urgente con los brotes que estamos viendo en los barrios vulnerables y sectores de riesgo.
2º Mito: “No hay insumos ni personal suficiente para realizar testeo masivo”
En estos días vimos que se presentó el Neokit, un desarrollo del Conicet que permitiría tener nuestros propios test.
Se anunció que se podría producir hasta 100 mil test por semana (aunque esta producción se encuentra en manos de una empresa privada), y hay dos nuevos kits de testeo molecular diagnóstico anunciados (también en manos de empresas con financiamiento público-privado). Es decir, no debería haber ningún problema en cuanto a la disponibilidad de test.
Además, si bien es innegable el deterioro en la salud pública y el sistema científico, acrecentado en los últimos año, las universidades y profesionales de todo el país se pusieron desde el principio a disposición para combatir la pandemia. Por otro lado, la unificación del sistema de salud público y privado quedó tan solo en el amague del Ministro de Salud que retrocedió en menos de un día luego de plantearlo; impuestos a las grandes fortunas y reconvertir parte de la industria para producir insumos parecen aspectos que quedan fuera del debate.
Eso sí, cuando se trata de la deuda externa aparecen todos recursos que nos faltan, para el gobierno las prioridades no cambian ni quiera en contexto de pandemia.
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3º Mito: “No se puede testear asintomáticos porque el test solo empieza a dar resultados confiables al tercer o cuarto día del comienzo de los síntomas”
Este es un argumento más “técnico” pero lo dijo hasta el mismísimo Kicillof, está basado en una mala interpretación de un paper (un artículo científico), que además fue muy criticado. Sí, así como les digo, ¿cómo puede ser que el gobierno de científicos lea mal un paper? Se las dejo picando porque sobre esto va a hablar Santiago Benítez en nuestra próxima columna.
Si les gustó la columna de hoy pueden leer en profundidad sobre esto en la sección de Ciencia y Tecnología de La Izquierda Diario.