×
×
Red Internacional
lid bot

Debate. Monedero en Chile y su supuesto planteamiento moderno de práctica política de la izquierda

Se trata de Juan Carlos Monedero, uno de los fundadores de Podemos en España, quien se encuentra en Chile invitado por el Frente Amplio, participando de una serie de instancias. Es así que dentro de una crisis interna y cuestionamientos sobre su práctica política -sobre todo a raíz del conflicto portuario- el Frente Amplio trae a un “peso pesado”, un referente político e ideológico para buscar cerrar brechas en estas crisis.

Sábado 5 de enero de 2019

Se trata de uno de los fundadores de Podemos y uno de los mayores ideólogos del neo-reformismo quien fue invitado por el Partido Poder Ciudadano para participar de una serie de actividades convocadas por el Frente Amplio.

Cabe destacar que esta es la segunda actividad que el Frente Amplio realiza invitando a un “peso pesado”. La vez pasada fue Revolución Democrática quien invitase a Íñigo Errejón para poner al centro del debate político-ideológico su estrategia política.

No es extraño que dentro de una crisis interna del Frente Amplio y de reconfiguraciones internas uno de los sectores “izquierda” del Frente Amplio como Partido Poder invite a un “sector izquierda” del mismo Podemos. El mismo Monedero lo declara en entrevista con TheClinic: “El Frente Amplio es además una organización hermana de Podemos y mi visita es una manera de ayudar a pensar esos lazos.”

Es así que Monedero afirma que: “los golpes de estado en el siglo XXI no serán como el siglo XX. Que no vamos a ver bombardear el palacio de la Moneda como el 73′, porque ya no hace falta. Tú puedes controlar a un país a través de medios pacíficos. No vamos a ver a Alemania arrasando la barrera aduanera con Polonia como en el 39′, porque tú puedes poner de rodillas a Grecia sin pegar un solo tiro. Y con esto quiero llamar la atención de la izquierda, que no puede seguir anclada en miradas del pasado. No puede seguir leyendo a Rosa Luxemburgo, cuando la realidad la están dictando los algoritmos. Y he procurado pues, sobre la base de la fraternidad, como ese elemento que creo que es obligatorio para la reconstrucción del pensamiento emancipador, prestar atención a esta realidad tecnológica del siglo XXI, que está cambiando el mundo del trabajo, las comunicaciones, el medio ambiente, que tenemos todos que enfrentarlo para tener respuestas, sino vamos a seguir en la impotencia como izquierda.”

Te puede interesar: Chantal Mouffe y el populismo de lo posible

¿Dejar atrás a Luxemburgo?

Monedero es enfático: la situación ha cambiado. Hoy tenemos celulares y tecnología que permite el movimiento de información, argumentando que por esto la situación ha cambiado. Ya no podemos apostar a una gran huelga general por ejemplo, bajo los métodos clásicos de la lucha de clases porque según el neo-reformismo el “enemigo” se encuentra desdibujado: en el poder, en el régimen, en las relaciones sociales, etc. Además de una “occidentalización” a nivel mundial, lo que marcaría la pauta en términos estratégicos para trazar prácticas políticas que tiendan como afirmamos anteriormente a la guerra de posiciones y la transformación paulatina y sucesiva de la democracia hasta algún día llegar mágicamente al socialismo.
Sin embargo, lo que obvia y niega el neo-reformismo es que hoy en día la situación socio-política en cuanto al conflicto entre clases se encuentra mediado por las mismas relaciones de fuerza que se han modificado sobre todo después de la crisis del 2008. Hoy en día las clases dominantes no cuentan con hegemonías “sólidas”, a su vez que el factor “dirección” de las masas se encuentra en la pasividad.

Sobre esto, Monedero en entrevista realizada en Última Mirada que: “El gran error de la izquierda en América Latina es que no ha sido capaz de construir partidos-movimientos, por eso nos gusta el Frente Amplio”. Sin embargo, el mismo planteamiento de partidos-movimientos responde a este fenómeno: construir organizaciones laxas con militantes que puedan difundir un volante, información en redes sociales y que vote al neo-reformismo cuando hayan elecciones.

La “lucha” queda reducida justamente a esta “praxis”: una militancia laxa y contemplativa, mientras que los intelectuales se encargan de dirigir movimientos territoriales o sus escaños parlamentarios en función de una “revolución pasiva”, mediante la utilización de los mismos medios burguesas para la “transformación radical de la democracia”, subordinada a los parámetros de la democracia burguesa. Es así que toda transformación social queda reducida a si es aprobada o no en el Congreso, o si es aprobada en alguna Municipalidad. ¿Y qué pasa si no es así? El mismo Monedero podría afirmarnos “pues bueno, es que faltan más congresistas”.

¿Qué diría Rosa Luxemburgo frente a estas declaraciones? Si bien no podemos responder con certeza esta pregunta, sí podemos rescatar una cita de la revolucionaria alemana en debate con Karl Kautsky, estableciendo ciertas similitudes entre éste último y el planteamiento del neo-reformismo.

“... como el camarada Kautsky opone la huelga de masas así concebida con nuestra vieja y probada táctica del parlamentarismo, en realidad lo único que hace es recomendar por ahora y para la situación actual nada más que parlamentarismo; se contrapone entonces no con el socialismo utópico de las barricadas, como hacía Engels, sino contra la acción de masas socialdemócratas del proletariado para la conquista y el ejercicio de sus derechos políticos.”

Te puede interesar: Rosa Luxemburgo y la huelga de masas (o cómo liberar la fuerza del proletariado)

Neo-reformismo y sus “posiciones”: De la guerra de posiciones a la quietud en las posiciones

Podríamos resumir la práctica del neo-reformismo con éstas declaraciones de Pablo Iglesias: “El problema es que todavía se tiene que verificar que alguien desde un Estado puede plantear semejante desafío […] si nosotros gobernando vamos a hacer una cosa dura de repente tienes a buena parte del ejército, del aparato de la policía, a todos los medios de comunicación […] tienes a todo contra ti, absolutamente todo. Y un sistema parlamentario, en el que cómo aseguras tú una mayoría absoluta, es muy difícil […] Para empezar habría que haber llegado a un acuerdo con el Partido Socialista.”

¿De dónde surgen estas declaraciones? Son extraídas del programa televisivo Fort Apache, en donde al ser interpelado sobre la transformación de Syriza –colectividad política neo-reformista griega- en un gobierno aplicador de ajustes de la Unión Europea afirmaba que la formación griega no tuvo otra alternativa que seguir el curso que siguió.

Podríamos hacer una comparación –manteniendo las diferencias- entre la defensa de la gestión neo-liberal de Iglesias a Syriza con el planteamiento político de Jorge Sharp en Valparaíso. Ambas “posiciones” en donde el neo-reformismo dirige. Syriza en el gobierno de Grecia y Sharp (Movimiento Autonomista) dirigiendo la alcaldía de la ciudad-puerto, en donde su gestión quedó reducida a interpelar a Piñera, mientras la represión policial escalaba a niveles cada vez más brutales.

Cuán distinto hubiera sido que el neo-reformismo hubiera utilizado estas “posiciones” en función de un planteamiento anticapitalista, con un programa de ruptura con el capitalismo, en vez de gestionarlo. Pero no. Prefieren excusarse con que es muy difícil, y que “tienes a buena parte del ejército, del aparato de la policía, a todos los medios de comunicación […] tienes a todo contra ti, absolutamente todo”, y rebajar así la lucha. Para ellos pareciera ser más moderna y más vigente la papeleta de votación y la conquista de escaños parlamentarios o cargos municipales, ministeriales, etc. En otras palabras, rebajar tu lucha porque sabes que tu enemigo mostrará resistencia.

Otro ejemplo de esta pasividad en las posiciones fue el espaldarazo que le dio Podemos a la legítima demanda del pueblo catalán de independizarse de la corona española, en donde éste grupo afirmaba que no era el momento, sumándose así a la política no sólo del PSOE, sino que también a la de la monarquía española.

Te puede interesar: Cómo no leer a Gramsci

Aunque le duela al neo-reformismo: hay que levantar una izquierda superadora, con un planteamiento clasista, anticapitalista, socialista, feminista y revolucionario

“La crisis mundial va a seguir dando procesos agudos de la lucha de clases; la cuestión es si esas oportunidades son aprovechadas para abrir paso a la revolución y el socialismo en el siglo XXI o dan lugar al triunfo de la derecha y, eventualmente, al fascismo. Esto depende del trabajo de la estrategia.” Es esta la reflexión y el debate Emilio Albamonte y Matías Maiello en su libro Estrategia Socialista y Arte Militar.

Y es que no podría ser de otra forma. Mientras a nivel internacional se evidencia un avance de la derecha con personajes como Donald Trump, Jair Bolsonaro, Mauricio Macri, Sebastián Piñera, entre otros, los sectores “subalternos” deben dar una respuesta.

¿Será la respuesta de “nada más que parlamentarismo”? Creemos firmemente que este planteamiento no puede ser más que insuficiente. La respuesta pasa por articular una gran fuerza movilizada en las calles, en los lugares de trabajo, en el sector de servicios, en los establecimientos educacionales, barriales, espacios rurales, para asestar un gran golpe al capitalismo, mediante un planteamiento de un gobierno realmente democrático que supere todas las formas anteriores y restringidas de democracia y democracia radical que la burguesía y el neo-reformismo plantean: un gobierno de las y los trabajadores en ruptura con el capitalismo, que el América Latina se pueda articular como una federación de las repúblicas socialistas, para dar paso con esta posición a una nueva sociedad. Ese es nuestro planteamiento y nuestro horizonte de lucha. Todo lo demás es poesía.

Te puede interesar: ¿Qué estrategia para la izquierda?