A propósito de la votación de la Ley de Recupero Financiero, LID entrevistó a Mónica Belli, integrante del Foro en defensa de los derechos de niños, niñas y adolescentes –Ley 2302.
Viernes 29 de julio de 2016
¿Por qué rechazaron el proyecto inicial del Ejecutivo?
La salud es un derecho humano. Todos los derechos humanos son universales, interdependientes, progresivos, irreversibles e irrenunciables. Hay principios jurídicos, éticos y políticos que sitúan a la salud como un derecho humano fundamental. La constitución nacional en 1994 incorporo la totalidad de los Tratados, Pactos y Convenciones de derechos humanos. Tanto el Pacto de derechos sociales, económicos y culturales como la Convención de los Derechos de los Niños/as, explicita claramente el derecho a la salud y la obligación de los Estados de garantizarla de manera universal, accesible, igualitaria y gratuita. Detrás de cada derecho conseguido, nunca regalado, hay luchas, movimientos, organizaciones que pelearon por ellos.
El Proyecto de ley 9410 del Ejecutivo arrasaba con este derecho. En lugar de resolver lo que ya hoy no está garantizado por la falta de recursos humanos, insumos, bajos salarios y terciarizaciones.
En la infancia la falta de atención oportuna y adecuada compromete el crecimiento y desarrollo de los niños/as mutilando sus potencialidades o provocando secuelas de por vida.
Desde hace muchos años y cada vez más se intenta suplantar el concepto de salud como derecho por el de mercancía que significa que solo se accede a ella quien la compra y paga. El estado dejo de pensar en la salud como una inversión que permite el crecimiento y desarrollo de los pueblos para concebirlo como un gasto publico que hay que tratar de disminuir o suprimir. Este vaciamiento de la salud pública y gratuita permite a los empresarios de la salud incrementar el negocio con la enfermedad y la vida de la gente.
Para la infancia renunciar al derecho a la salud es renunciar a la vida.
¿Qué evaluación hacen de la respuesta de las organizaciones y la oposición en la Legislatura?
Creo que hubo una respuesta muy buena porque fue rápida, participativa, representativa y bien difundida lo que permitió que tome estado público y que la sociedad conozca lo que se pretendía discutir en el ámbito legislativo. Permitió además realizar acciones para frenar este avasallamiento.
¿Qué opinás del proyecto que finalmente se votó en la Legislatura?
La lógica sigue siendo la misma, la salud como gasto, el estado corriéndose de la obligación de garantizarla e intentando que se financie con el recupero financiero. Pero más allá de ello creo que se logró frenar un proyecto que claramente costaría muchas vidas. Conocemos la intención acabada del ejecutivo hay que estar alerta, seguir concientizando a la gente de la necesidad de exigir y defender el derecho a la salud que les corresponde.