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Cámara de Diputados. Morena y la derecha: los acuerdos del pasado como adelanto del futuro

Morena buscará acuerdos con el PRI u otros partidos de oposición para lograr mayoría calificada en San Lázaro

Arturo Méndez Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Miércoles 9 de junio de 2021

Luego de las declaraciones de López Obrador en su conferencia matutina del 08 de junio, sobre que, para alcanzar la mayoría calificada en la Cámara de Diputados, el Morena y sus aliados, deberán llegar a acuerdos con el PRI u otros partidos, dicha postura fue ratificada por el coordinador del partido guinda en San Lázaro, Ignacio Mier.

En este tema, Mier Velasco declaró que muchos de los cuadros del PRI son gente “sensible a un criterio de transformación”. Recordó que en la actual legislatura ya hubo acercamientos con los priístas para aprobar reformas, como la del artículo cuarto constitucional, la educativa y en materia de derechos indígenas.

Sin embargo, tanto AMLO como Mier, han dejado claro que para la aprobación del presupuesto de egresos no serán necesarios esos acuerdos con la oposición, pues les bastará con la mayoría simple que logró preservar la coalición oficialista.

Por su parte, los dirigentes del PRI, PAN, PRD, partidos integrantes de la coalición Va por México, marcaron sus límites frente a las intenciones de Morena. En los tres casos, rechazaron que pueda haber acuerdos para reformas que consideren lesivas para México, mientras que sí podrán negociar en lo que consideren benéfico.

Alejandro Moreno, dirigente nacional del PRI, por ejemplo, dijo que sí podrán llegar a acuerdos con el Morena cuando haya iniciativas que generen empleo, seguridad y oportunidades.

En estos términos, según anunciaron, el PRI, el PAN y el PRD se preparan para conformar un bloque parlamentario opositor en San Lázaro a partir del 1 de septiembre.

¿Qué entienden por benéfico los partidos del régimen?

De todo esto, el principal problema es lo que entienden tanto el Morena y sus aliados, como la oposición de derecha, por “iniciativas benéficas o lesivas”, y para quién.

Recordemos, por ejemplo, que si el PRI votó la reforma educativa de la 4T, lo hizo señalando que preserva 90% de la de Peña Nieto, una reforma benéfica para los empresarios pero lesiva para la educación pública y los derechos de sus trabajadores.

También en sentido contrario a los intereses populares, la oposición votó a favor de la iniciativa oficialista para la creación de la Guardia Nacional, es decir, la continuidad de la militarización del país de los sexenios del PAN y el PRI en el poder, pero bajo nuevas formas. Otro ejemplo es la regularización del outsourcing.

En el sexenio anterior, quizá el mejor ejemplo de lo que entienden el PAN, el PRI y el PRD como iniciativas benéficas son las reformas estructurales del Pacto por México.

Sobre las reformas del Pacto por México, aunque poco y nada ha hecho el Morena para revertirlas, no dejamos de lado las iniciativas de reforma eléctrica y de hidrocarburos presentadas por AMLO, y votadas en el Congreso contando con la mayoría oficialista. Pero las mismas, aún tocando apenas los intereses de las transnacionales, no sólo se encuentran congeladas por el Poder Judicial, sino que muestran lo que quedará fuera de toda negociación con la oposición de derecha.

Si con la actual mayoría calificada de Juntos Haremos Historia en el Congreso buena parte de la legislación benefició a los grandes empresarios, en contra de los intereses de las grandes mayorías, la configuración partidaria en la Cámara de Diputados a partir de septiembre estrechará más las posibilidades a favor del pueblo pobre y trabajador.

Por una alternativa con independencia de clase

El manejo proempresarial de la pandemia y la crisis económica por parte de la 4T, junto a sus políticas de continuidad neoliberal, son lo que explican en última instancia el avance de la derecha, esto ante la falta de una alternativa de izquierda realmente apostada a luchar por los intereses de los explotados y oprimidos.

Frente al avance de la derecha y los elementos de continuidad neoliberal de la 4T, la clase trabajadora y el conjunto de los oprimidos tenemos otra alternativa: la lucha por forjar nuestra propia herramienta política, independiente de los empresarios, los partidos del régimen y la burocracia sindical; un partido anttimperialista, internacionalista, socialista y revolucionario que levante un programa para que la crisis la paguen los capitalistas y que enfrente la subordinación al imperialismo, en lucha por un gobierno de ruptura con el capitalismo.