Contra los despidos y toda forma de trabajo precario, por aumento salarial de emergencia que se actualice automáticamente de acuerdo con la inflación, por plenos derechos para todas y todos.
Arturo Méndez Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase
Lunes 24 de abril de 2023

Este primero de mayo, Día Internacional de las y los Trabajadores, necesitamos salir a luchar contra los despidos y toda forma de trabajo precario, por aumento salarial de emergencia que se actualice automáticamente de acuerdo con la inflación, por plenos derechos para todas y todos, contra la militarización del país, por libre tránsito y plenos derechos para las y los migrantes, por aumento al presupuesto para la educación y salud públicas (que puede salir de los recursos que hoy se destinan a la Guardia Nacional, la militarización, el pago de la deuda externa y los megaproyectos; además de impuestos progresivos a las grandes fortunas), entre otras demandas.
Este 1° de mayo, las y los trabajadores nos encontramos ante una situación mundial marcada por la guerra en Ucrania y sus consecuencias como la inflación; por la disputa entre China y Estados Unidos, y la emergencia de nuevos procesos de la lucha de clases. La clase trabajadora y sectores populares han irrumpido con fuerza en distintos países, luchando contra la degradación de sus condiciones de vida como consecuencia de la crisis provocada por la voracidad de los empresarios, destacándose la lucha en Francia contra la reforma a las pensiones.
En México, la situación está cruzada por las disputas entre el gobierno “progresista” y la oposición neoliberal, en el marco de la carrera hacia las elecciones de junio en el Edomex y Coahuila, y las presidenciales del próximo año. Se trata de una disputa por el poder para ver quién administra mejor los negocios de los empresarios, cada quién a su modo, ya sea con un neoliberalismo salvaje, o combinándolo con políticas de asistencia social y un discurso progresista.
Pero en el fondo, ambas alas del régimen coinciden en la necesidad de que la crisis la paguemos las y los trabajadores, así como en darle continuidad a la subordinación a Estados Unidos en materia económica, migratoria y de seguridad (con consecuencias nefastas como la muerte de 40 migrantes por el incendio de un centro de detención del Instituto Nacional de Migración en Ciudad Juárez), o el reciente asesinato de cinco jóvenes por soldados en Nuevo Laredo, en el marco de la creciente militarización.
Al mismo tiempo, apoyándose en la fortaleza que conserva en buena medida por sus programas sociales y el desprestigio de los la partidos neoliberales (PRI, PAN, PRD), el gobierno de la 4T viene redoblando su ofensiva contra los trabajadores, como lo muestra la amenaza de cierre de Notimex luego de más de tres años de huelga (y apoyo oficial a la directora de la agencia), o la intención de desaparecer 18 organismos descentralizados cuyos trabajadores están en la incertidumbre. Esto, además de la multiplicación del trabajo precario, tanto en el sector público como en el privado, o los ataques a los contratos colectivos y la represión contra sectores que salen a luchar, junto a la degradación de la salud y la educación públicas.
Esto, en el marco de procesos de legitimación de los contratos colectivos de trabajo, en un contexto en el cual las centrales charras tradicionales buscan evitar luchas anti burocráticas combativas. En tanto, el gobierno impulsa su proyecto sindical oficialista basado en la propaganda de “democracia sindical de la mano de la nueva Ley Laboral —que muchos sindicalistas ven como algo favorable a la clase trabajadora—. Pero el gobierno, mientras habla de “democracia sindical” mantiene los bajos salarios, las malas condiciones de trabajo y los despidos.
En este contexto, los dirigentes de las centrales sindicales vienen jugando un papel de contención del descontento y división de los trabajadores, oponiéndose a impulsar la organización democrática desde abajo, la alianza entre sindicalizados y no sindicalizados y la unidad con sectores populares en lucha, como por ejemplo, contra la gentrificación y los megaproyectos, o con el movimiento de mujeres, para dar una respuesta a la altura del ataque a esos sectores.
De esa manera, las direcciones sindicales desarman políticamente a las y los trabajadores ante un considerable estancamiento de la economía eventual y un repunte de la inflación (esto, en medio de los bajos salarios negociados últimamente —ligeramente arriba de la inflación— y los paros técnicos de la industria que reducen drásticamente dichos salarios).
Este Primero de mayo necesitamos salir a las calles y exigir un alto a la tregua que, en los hechos, vienen otorgando las distintas centrales sindicales, a las patronales y el gobierno. Salgamos a manifestarnos por una auténtica democracia sindical, por formas independientes de organización, y métodos de lucha combativos, reivindicando las movilizaciones de las y los trabajadores y la juventud en Francia.
Por ello te invitamos a marchar con el Movimiento de Trabajadores Socialistas, dentro del bloque independiente y combativo que estamos impulsando junto a otros sectores de trabajadores.