Cientos de personas se movilización al Centro Militar contra la criminalización de la protesta, la represión policial, la militarización y la presencia de militares en la vida política.
Miércoles 18 de diciembre de 2019
Frases como “milicos nunca más” o “no hubo errores, no hubo excesos, son todos asesinos los milicos del proceso” se cantaron y repitieron hasta el cansancio en la movilización que se realizó en el día de ayer desde la Plaza de la Libertad hasta el Centro Militar, ubicado en el centro de Montevideo.
La movilización fue convocada por la Coordinación Antifascista, Anticapitalista, Antipatriarcal, Antimilitarización y Antirrepresiva, y se proponía “ganar las calles” para repudiar el avance de las fuerzas represivas, contra la criminalización de la protesta social y la pobreza y la militarización.
La compacta columna marchó desde la Plaza de la Libertad, tomando fuertes medidas de seguridad y autocuidado frente a la posibilidad de que existiera una “contramarcha” impulsada desde las redes sociales por sectores reaccionarios para “defender a las fuerzas armadas”, movida que finalmente no ocurrió.
La Izquierda Diario participó de la movilización y cubrió todo el recorrido hasta el momento en que se leyó colectivamente una proclama que expresaba el repudio a la injerencia de las fuerzas armadas en la vida social, y a la impunidad reinante desde la salida de la dictadura a esta parte.
El avance de las fuerzas represivas
Este avance, que viene sucediendo durante los últimos años, se ha expresado de distintas maneras. Por un lado, durante los distintos gobiernos frenteamplistas se aumentó considerablemente el presupuesto destinado a la represión (cámaras filmadoras de gran potencia, sistemas de escucha como “El Guardián”, operativos de espionaje contra activistas sociales e infiltración en movilizaciones, entrenamiento y logística de última generación).
Por otro lado, se expresó a partir de la utilización de distintas fuerzas especiales en los llamados “operativos de saturación” en los barrios periféricos de la ciudad, que directamente son razzias donde se ingresa a un barrio y se violan los más elementales derechos humanos.
O también, la utilización de grupos especializados en antidisturbios y enfrentamientos callejeros, que se ponen en acción ante cada movilización por la defensa de los recursos naturales (la última Marcha en defensa del Agua, la Vida y los Recursos Naturales) o contra la instalación de UPM (la última movilización convocada por gremios de la educación, que terminó con varios detenidos que fueron golpeados, torturados y luego soltados sin ningún tipo de prueba en su contra). O sea, estos grupos intervienen para criminalizar la protesta social.
En este mismo sentido, y con el pretexto de “combatir la delincuencia”, el senador Jorge Larrañaga propuso una Reforma Constitucional para habilitar la utilización de los militares en tareas de seguridad interna. Un intento punitivista y reaccionario para responder a un problema profundo causado por la desigualdad propia de este sistema social capitalista.
El nuevo gobierno y las fuerzas represivas
Parece que Luis Lacalle Pou hubiera “premiado” justamente a Larrañaga entregándole nada menos que el Ministerio del Interior a partir del 1° de marzo próximo.
Ya en su campaña electoral, Lacalle Pou dejó ver que su programa en materia de seguridad iba mucho más allá de la ya bastante represiva política del Frente Amplio.
Lacalle pedía más detenciones en las calles por averiguación de antecedentes, y la famosa “defensa propia” contra los supuestos delincuentes que, en manos de la policía, no es otra cosa que una verdadera licencia para matar.
Lo mismo parece haber ocurrido con quien será su Ministro de Salud, Daniel Salinas de Cabildo Abierto, quien fuera socio de un conocido médico torturador durante la dictadura.
Lacalle promovió y concretó un acuerdo político con Cabildo Abierto sabiendo que dentro de este partido existen elementos claramente fascistoides, que reivindican la dictadura militar, que bregan contra la llamada “ideología de género”, que se oponen al matrimonio igualitario, a la ley de interrupción voluntaria del embarazo y a la ley trans.
Prepararse para lo que se viene
Será tarea del movimiento sindical, del movimiento estudiantil, del movimiento de mujeres, del movimiento de la diversidad sexual, del movimiento por los derechos humanos preparar en el próximo período organizaciones y coordinaciones de frente único amplias para poder enfrentar este avance represivo que, sin dudas, va a recrudecer con el nuevo gobierno de la coalición multicolor.
La movilización de ayer fue un primer paso muy importante, y debemos seguir ese camino.