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Red Internacional
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Actualidad. Moyano vs Macri, nueva temporada después de las jornadas de lucha de diciembre

El Gobierno, tras la crisis de diciembre, y junto con el poder judicial, busca avanzar con causas sobre dirigentes gremiales para intentar disciplinar al movimiento obrero. Moyano volvió a escena este jueves en defensa propia. Lejos de esa disputa se desarrolla la lucha de clases, como la multitudinaria marcha en Azul de este jueves.

Fernando Scolnik

Fernando Scolnik @FernandoScolnik

Viernes 26 de enero de 2018 00:01

De un lado, el juego es evidente. Mediante extorsiones económicas, repartos discrecionales de fondos y procesos judiciales, el macrismo busca disciplinar factores de poder tales como gobernadores, legisladores y dirigentes sindicales para sostener la llamada “gobernabilidad” y disuadir potenciales oposiciones a sus planes de ajuste. En el terreno electoral, Cambiemos también le había sacado rédito a esta política bajo el discurso del supuesto “combate contra las mafias”.

En dos años de Gobierno, entre las coincidencias de intereses y estos “incentivos”, el mecanismo venía funcionando. En el Congreso Nacional, el macrismo logró aprobar las leyes que necesitó a pesar de ser minoría en ambas cámaras. Por su parte, las cúpulas sindicales dejaron pasar despidos, tarifazos y deterioro del salario sin lucha, más allá de alguna medida aislada, pensada más para descomprimir la bronca que para enfrentar en serio los ataques.

Sin embargo, las jornadas de lucha de diciembre contra la reforma previsional provocaron un fuerte giro de la situación política. El temprano fracaso de la política del “reformismo permanente” dejó a un Gobierno en crisis, entre un “gradualismo” que no va más por la acumulación de contradicciones estructurales y la imposibilidad de avanzar con ataques más profundos como exige el gran capital. La fuerte caída de imagen del macrismo es expresión de que el capital político que había ganado en las elecciones de octubre ya ha sido dilapidado y no puede ser puesto en juego para reformas estructurales.

Los déficits fiscal y comercial, la alta inflación acicateada ahora por los tarifazos y la suba del dólar, la “lluvia de inversiones” que nunca llega, o las advertencias sobre el nivel de endeudamiento y los altos “costos salariales” por parte del FMI, son algunos de los indicadores de estos problemas en los cuales el macrismo está atrapado sin salida.

Envuelto en estas dificultades y en escándalos políticos como el del ministro Triaca, el Gobierno se ve obligado a intentar continuar los ataques por otros medios, en una situación de mayor debilidad política. Buscará evitar nuevos enfrentamientos centralizados como los de diciembre, para avanzar en ataques fragmentados.

Los despidos en distintos sectores, los intentos de imponer nuevas claúsulas de flexibilización en algunos gremios y los topes en las paritarias son las batallas que están en curso y que no harán más que recrudecer en los próximos meses, ya que lo que demuestran los primeros días del año es un nuevo ánimo de lucha por parte de la clase trabajadora: la reforma previsional no hizo más que aumentar la bronca contra el Gobierno, y la necesidad de profundizar un camino de lucha.

En este marco, la campaña contra las cúpulas sindicales, aprovechando el elemento real de la podredumbre de la casta enquistada en muchos gremios, busca de fondo desprestigiar a las organizaciones gremiales para disciplinar al movimiento obrero y que estos ataques puedan pasar con menor resistencia.

El moyanismo, que impulsó la candidatura presidencial de Macri, zigzaguea ahora entre la negociación y las amenazas de confrontación. Tras haber hecho fuertes declaraciones contra la nueva ley “Banelco”, el gremio camionero brilló por su ausencia en la batalla clave contra la reforma previsional. Detrás de escena, se negociaba por OCA.

Sin embargo, en el nuevo año, con las detenciones de sindicalistas como Balcedo y con las nuevas imputaciones judiciales contra él por presunto lavado de dinero y otras irregularidades en el gremio y en independiente, Hugo Moyano ha vuelto a confrontar, por ahora de palabra.

Primero fue en Mar del Plata, donde junto a Luis Barrionuevo y otros dirigentes emitieron un documento crítico contra el Gobierno, como proceso de reubicación tanto por el malestar desde abajo como por los avances judiciales.

Ayer, en un nuevo retorno a la escena pública, por Crónica TV, también ensayó un discurso opositor al macrismo y conciliador con Cristina Kirchner, a quien incluyó dentro de una política de reconstrucción del peronismo, en lo que fue todo un mensaje político hacia el macrismo.

La marcha anunciada para el lejano 22 de febrero deja tiempo para múltiples negociaciones, donde la fuerza de los trabajadores es usada como moneda de cambio por las cúpulas sindicales, aunque aún no está claro si los procesos judiciales serán para una presión in extremis, o si la disputa seguirá escalando.

Mientras tanto, decenas de luchas recorren el país, como viene reflejando La Izquierda Diario contra la censura de los grandes medios. Moyano y el conjunto de las cúpulas sindicales miran para otro lado, mientras discuten sus propios intereses, cuando es necesario un plan de lucha inmediato de todas las centrales y sindicatos, para apoyar todos los conflictos en curso.


Fernando Scolnik

Nacido en Buenos Aires allá por agosto de 1981. Sociólogo - UBA. Militante del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001.

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