En la mañana de ayer, en el barrio de Flores, murieron dos niños y dos adultos resultaron heridos en incendio de un taller textil que se encontraba en un sótano con las ventanas tapiadas.
Martes 28 de abril de 2015
Los niños de 7 y 10 años no habían ido al colegio porque la escuela estaba cerrada por las elecciones del domingo. Se quedaron durmiendo en el sótano, donde también hay telares. Corte de luz, velas para seguir trabajando y un escape de gas desencadenaron el incendio que terminó con la vida de los niños que no pudieron escapar. Dos familiares fueron internados en el Hospital Álvarez.
Otra vez sale a la luz con una tragedia la extrema precariedad y condiciones inhumanas en la que trabajan miles de costureros en su mayoría inmigrantes. Como denunció La Izquierda Diario, allí los trabajadores y sus familias, en su mayoría de la comunidad boliviana, sufren el “hacinamiento, falta de privacidad, ventilación e higiene junto a las máquinas de coser”
En Flores, en las calles cercanas al corredor textil de la avenida Avellaneda hay más de un taller o depósito por cuadra, muchos de ellos denunciados por trabajo esclavo.
Por la calle Páez viven y trabajan costureros pagando a “dueños” que subalquilan la vivienda, a talleristas empresarios que explotan por producción a destajo .Una cadena donde el eslabón más débil trabaja día y noche sin ver la luz del sol para costear estos gastos y tener algo de plata para mantener a sus familias.
La industria textil es una de las más informales y con ganancias millonarias en la última década como nos cuenta el trabajador de la textil recuperada Brukman y militante del PTS Yuri Fernández: "otra vez la desidia del gobierno de la Ciudad y el nacional golpea en los sectores más vulnerables, hermanos bolivianos, paraguayos, peruanos están obligados a trabajar en talleres clandestinos en turnos de 12 o 14 horas porque son los que cobran los salarios más bajos y el costo de vida es cada vez mayor. El 78% de la producción textil se hace en negro, dato reconocido también por el Ministerio de Trabajo de Carlos Tomada, que ahora es candidato a legislador del kichnerismo. Esto demuestra también un problema habitacional porque estas familias están obligadas a vivir en los talleres porque no tienen posibilidad de acceso a una vivienda, muchas veces incluso padeciendo enfermedades como la tuberculosis y entonces, cuando pasan estas cosas, el costo lo pagamos con vidas inocentes, como las de estos chicos que murieron en el incendio”.
"No es la primera vez”, continúa Fernández, “en el año 2006 se incendió el taller textil de la calle Luis Viale en Caballito, en el cual murieron 6 personas, entre ellas 4 menores de edad, que trabajaban y vivían en ese taller. No pudieron salir del taller por estar encerrados y murieron calcinados. El juez Oyarbide, en ese entonces, argumentó que ese modo de explotación sería herencia de ‘costumbres y pautas culturales de los pueblos originarios del Altiplano boliviano, de donde proviene la mayoría’, generando gran conmoción en la comunidad boliviana que respondió con movilizaciones”.
Consultado al respecto, Patricio del Corro, legislador electo por el Frente de Izquierda, aseguró que "las grandes marcas de ropa, como la de la esposa de Macri Juliana Awada, sostienen sus ganancias a costa de las condiciones terribles de trabajo y vivienda en los talleres textiles de la ciudad. Con la terrible noticia de los niños muertos se pone en evidencia el resultado de todos estos años de gobierno del PRO; la candidatura de Horacio Rodríguez Larreta es parte de esa idea de ciudad cada vez más excluyente, que obliga a cientos de habitantes a vivir y trabajar en condiciones infrahumanas. Pero son décadas de diferentes gobiernos que lucran con la vida de los trabajadores y sus hijos. Lo vimos en el incendio de otro taller en 2006 donde también murieron niños, y en la fábrica textil Elemento, donde una trabajadora no pudo soportar las condiciones de trabajo y se prendió fuego”.
Las inspecciones y clausuras de talleres en negro que sobreexplotan a trabajadores, solo surge como maquillaje mediático cada tanto. Mientras tanto, las grandes marcas que están detrás de esa infernal explotación siguen lucrando sin verse perjudicados. Los responsables políticos ponen más que un velo sobre las condiciones de trabajo de todo un sector de la población mientras gastan millones en campañas políticas.