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Red Internacional
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Cataluña. Mujeres de la CUP denuncian el acoso machista que han recibido sus diputadas

Mujeres de la CUP y de otras organizaciones de la izquierda independentista denunciaron en una multitudinaria rueda de prensa, haber recibido graves ataques machista con insultos y comentarios en las redes sociales y en importantes medios de comunicación.

Àngels Vilaseca Barcelona / Trabajadora de Servicios Sociales

Viernes 29 de enero de 2016

"Soy Gabriela Serra, soy vieja, gorda y fea, pero quiero que se me juzgue por llegar a los 64 años implicada en luchas activistas" o "Me llamo Eulalia Reguant y soy retrasada, estúpida y tonta por defender un sistema de salud 100% público y una educación de calidad" fueron algunas de las declaraciones de las portavoces parlamentarias en un acto en el que participaron mujeres de la CUP, de Arran, Endavant (OSAN), la COS, el SEPC y Alerta Solidaria.

La lista de ofensas y humillaciones podría seguir en un largo etcétera: Puta traidora, amargada, mal follada, perra, antiestética, denunciaba Anna Gabriel. Insultos que llenaron las redes sociales cada vez que alguna de las diputadas aparecía públicamente.

A ello también se le suman los comentarios en tertulias o columnas de opinión de importantes medios. Recordemos los comentarios de Antonio Burgos en una columna publicada en el ABC “No es que quieran separarse de España: es que quieren que las echemos por horrorosas y antiestéticas”. Estos eran algunos de sus argumentos para criticar a partidos como la CUP o Bildu. Por si no pudiera ser peor, veamos en qué título enmarcó su artículo, “Las flequis. ¿Por qué las tiorras separatistas, ora vascongadas, ora catalanas, ora de Bildu, ora de la CUP, han de ser tan feas?”

La oleada de insultos se produce en un contexto de tensión política previa a la formación del actual Gobierno en Cataluña. Más allá del proceso y del resultado final de las negociaciones entre la CUP y Junts pel Sí, por el cual podríamos abrir otro debate, este ataque se produce no por las decisiones que se tomaron, no por su discurso o praxis política. Mas bien parece molestar mucho el protagonismo que tomaron las mujeres diputadas del partido de la izquierda independentista, juzgadas por el simple hecho de eso: por ser mujeres; tal como lo demuestra el contenido machista y misógino de las calificaciones e insultos. Así,lo expresaron en su comunicado, “Se nos descalifica por nuestro aspecto y no por nuestro discurso político”.

Asímismo lo denunciaron varias organizaciones feministas que les dieron su apoyo, como la asociación “Feministes de Catalunya” que recalcaron que “ Es intolerable que la respuesta a legítimos posicionamientos sea a través de insultos claramente machistas que pretenden el descrédito personal e intelectual de las mujeres"

Este tipo de agresiones se reproducen en un momento en el que vemos como están irrumpiendo nuevas generaciones de mujeres dirigentes en la izquierda que empiezan a coger mayor protagonismo en el actual escenario político y que a la vez, empiezan a dar más voz a los debates cruciales sobre los avances y retorcesos de los drechos de las mujeres.. Otro ejemplo de ello, fueron las declaraciones y abucheos misóginos que recibió Carolina Bescansa, la diputada de Podemos, al llevar su bebé de 7 meses al Congreso

Ante ello hechos como los sucedidos no son un problema menor, sino que en cada uno de esos insultos se desprende otra forma más de opresión y violencia machista. Estas agresiones acaban legitimando la ofensiva patriarcal de un sistema que sigue cosificando a la mujer como mero objeto sexual, que la ridiculiza, la humilla, la sigue tratando como inferior.

Que las mujeres comiencen a tener protagonismo como dirigentes políticas es algo que choca a quienes prefieren perpeturar un sistema donde el lugar de la mujeres es el “hogar”

Y que por tanto, en el momento que empieza a a ocupar más peso y protagonismo en la esfera pública, más si lo hace con un discurso “molesto”, se buscará cualquier forma para inhabilitarla. Todo ello en un contexto donde no podemos olvidar el terrible aumento de los feminicidios y las múltiples violencias contra las mujeres.