Fueron varias las mujeres detenidas, torturadas, asesinadas y desaparecidas en la dictadura cívico militar que encabezó Pinochet, varias estaban embarazadas. Nalvia Mena Alvarado es una de ellas.
Natalia Cruces Santiago de Chile
Domingo 26 de abril de 2015
Nalvia tenía solo 20 años cuando fue detenida, a fines de abril de 1976, junto a su esposo Luis Emilio Recabarren y su pequeño hijo de dos años; en el momento de su detención Nalvia estaba nuevamente embarazada de tres meses. Ambos eran militantes comunistas al igual que su cuñado y su suegro, ambos de nombre Manuel, que también fueron detenidos esos días. Nalvia ya había tenido un hermano detenido y tanto su familia como la de su pareja estaban siendo perseguidas. Hay registro de que intentaron asilarse en la embajada de Holanda, sin embargo su petición fue rechazada.
Luis Emilio había sido dirigente sindical y era trabajador gráfico, al igual que lo había sido su padre. Todos fueron detenidos por la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA). En el caso de su pequeño hijo fue abandonado a media cuadra del hogar de la familia. Del suegro de Nalvia se sabe que estuvo en algunos centros de detención como Villa Grimaldi, en agosto del mismo año, pero no hay mayor rastro de él ni tampoco de Nalvia, su esposo o cuñado. Testigos de la detención de Nalvia, su esposo y cuñado señalan que fueron interceptados por un automóvil con varios sujetos armados y que ella habría sido golpeada en el vientre.
El año 1976 la DINA se dedicó especialmente a reprimir al Partido Comunista, asesinado a muchos dirigentes y militantes, entre ellos de su Comité Central y de las Juventudes Comunistas.
La familia de Nalvia y de los Recabarren comenzaron rápidamente las gestiones para saber de su paradero. Como tantos otros miles de familiares, fueron infructuosamente a la justicia a presentar recursos de amparo –los que fueron respondidos por el entonces Ministro del Interior señalando que ninguno estaba detenido- a pesar de las insistencias, la Corte de Apelaciones rechazó el recurso de amparo. También se presentaron otras causas por secuestro y encubrimiento. La larga lucha por verdad y justicia de la familia no fue acogida, inclusive el caso fue cerrado por la Ley de Amnistía de 1978. Ana González, la madre de Luis Emilio, es una de las fundadoras de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos.