El día martes 17 de abril, por la mañana, la Municipalidad de Recoleta y el Concejo Municipal aprobó la Ordenanza que “sanciona y prohíbe el acoso sexual en el espacio público”.
¿Cuál es la medida que debemos tomar el movimiento de mujeres para enfrentar el machismo y el acoso sexual?
Jueves 19 de abril de 2018
Esta propuesta, que fue impulsada por el militante del PC Daniel Jadue, penaliza con multas de entre 1 y 5 UTM los actos de agresión sexual dependiendo del nivel –tipificado por la misma iniciativa- en que se presenten, desde actos no verbales, imágenes y videos sin consentimiento, abordajes o persecución, hasta actos de contacto físico.
La infracción se agravará si de manera individual o grupal se cometen actos de violencia sexual a niñas, niños, adultos mayores o personas con discapacidad. Esta infracción será fijada por el Juez de Policía Local. Por otro lado, desde la Municipalidad, impulsarán campañas informativas para “sensibilizar y comprometer a la población en el ejercicio de conductas saludables y de respeto a la comunidad”.
Y es que el acoso sexual, tanto en el espacio público como en el espacio privado, las casas educativas o los lugares de trabajo, son pan de cada día para las mujeres y para la diversidad sexual, quienes vivimos esta expresión de machismo desde la infancia.
Pero el machismo no solo responde a un problema entre quien acosa y quien es acosada, sino que es una problemática que evidenciamos en cada aspecto de nuestra vida, como una educación sexista y con profesores acosadores en colegios y Universidades, con brechas salariales según género, con trabajos precarizados y con la prohibición del derecho a decidir sobre nuestra vida sexual o maternidad.
Ante esta situación, el Estado y los empresarios son sus principales responsables, cuyas instituciones mantienen y reproducen el machismo de forma estructural en la sociedad, con sus políticas en contra de los derechos de las mujeres y con la moral conservadora que promueven sus medios de comunicación y la Iglesia.
Pero frente a los casos de acoso y abuso sexual, o incluso de las decenas de femicidios que registramos cada año en Chile, los Gobiernos de turno –entre los que el Partido Comunista ha sido parte- ni los parlamentarios de estos partidos se han hecho responsables de dar una salida real, haciendo oídos sordos a la voz que el movimiento de mujeres, bajo la consigna de #NiUnaMenos, ha levantado este último tiempo. Mientras buscan mantenernos en un rol de víctimas impotentes incapaces de cambiar esta realidad, subordinadas a esperar que sean los mismo responsables del machismo quienes le den solución.
Por esto, que el Alcalde del PC proponga tal iniciativa, es un intento de dar respuesta a lo que las mujeres organizadas, junto a nuestros compañeros, hemos empujado en el debate nacional. Sin embargo, estas medidas no buscan prevenir tales situaciones de violencia sino que solo presentar un castigo ante la barbaridad que engendra el mismo capitalismo.
Mientras, lo hace fortaleciendo a las mismas instituciones, como la policía o el poder judicial, que nos reprimen o criminalizan cuando nos organizamos por nuestros derechos, y que así lo hacen con el movimiento estudiantil o el de trabajadores. Esta medida les entrega mayores herramientas, cuando lo que debemos buscar es fortalecer nuestra propia organización, levantando comisiones de mujeres y diversidad sexual en los lugares donde estudiamos o trabajamos, que permitan desnaturalizar la violencia machista, discutiéndola con nuestros propios compañeros para unificar las demandas sindicales con las que levantamos las mujeres.
Pero a su vez, fortalecer la organización propia de mujeres, sin la participación en esta del Gobierno y sus instituciones, permite concebirnos sujetas políticas capaces de tomar en nuestras manos la pelea por nuestros derechos, por enfrentar a la derecha y los ataques que vienen impulsando contra nosotras y nosotros, y de transformar realmente la sociedad terminando con el capitalismo.
Eso, y la necesaria unidad que generemos con estudiantes y trabajadores con estos objetivos, es algo que el movimiento de mujeres en su conjunto debe discutir y fortalecer, para impulsar espacios de organización en cada escuela, Universidad, trabajo o población que puedan realmente enfrentar, en unidad y en las calles, a Piñera.