Los hongkoneses volvieron a inundar las las calles este domingo para protestar contra el Gobierno exigiendo que elimine de manera definitiva la ley de extradición que pedía China.

Santiago Montag @salvadorsoler10
Lunes 22 de julio de 2019 12:47
Una multitud volvió a inundar este domingo las calles de Hong Kong contra la jefa de Gobierno Carrie Lam y pidiendo el retiro definitivo de la ley de estradición pedida por China. Al igual que en ocasiones anteriores, la manifestación pacífica fue reprimida por la Policía con gases lacrimógenos y ataques de hombres encapuchados.
Desde el 9 de junio, Hong Kong es el escenario de las manifestaciones más grandes de su historia, que en varias ocasiones han derivado en combates abiertos entre la policía y manifestantes. El movimiento empezó con el rechazo del proyecto de ley que autorizaba las extradiciones a la China continental. La jefa de Gobierno Carrie Lam se vio obligada a suspender el proyecto por la persistente marea humana que veía en esa ley el peligro de perder frente a China la pequeñas cuotas de autonomía.
Las protestas se fueron ampliando para proteger las libertades democráticas que tiene Hong Kong en relación al gigante asiático, en particular la "libertad de expresión" y "la independencia de la justicia". Además derivaron en pedir la dimisión de la jefa del Ejecutivo Carrie Lam.
Este domingo la manifestación fue muy masiva, el Frente Civil de Derechos Humanos, la organización que lidera a los manifestantes convocando las marchas semanales contra el gobierno, informó que la protagonizaron unas 430.000 personas.
A pesar de que la protesta transcurrió de manera pacífica, al caer la noche, la policía dio la orden de dispersarse. Ante la obvia negativa, la policía lanzó densas nubes de gas lacrimógeno contra la gente en tres ocasiones hasta que, la multitud retrocedió.
Además de la violencia policial en la calle, la conmoción se trasladó luego a las estaciones de subte y de tren. Las cámaras de seguridad y videos en las redes sociales reproducen varias imágenes que muestran hombres con remeras blancas y encapuchados golpeando con palos a los manifestantes que intentaban tomarse esos transportes públicos. Estos ataques de "civiles" continuaron hasta entrada la noche, la ausencia de la intervención policial deja en evidencia su complicidad. Al menos 45 personas fueron hospitalizadas o recibieron tratamiento, entre ellas una embarazada.
Yet another pic from tonight's thuggish attack in Yuen Long. Anybody wearing black (the usual colour for #antiELAB protestors) was a prime target. #HongKongProtest #HongKong pic.twitter.com/oztOfxFAuz
— Wilson Leung 梁允信 (@WilsonLeungWS) July 21, 2019
El mes pasado, la oposición hongkongnesa inició una serie de manifestaciones callejeras que terminaron siendo las más grandes de la historia reciente de la región alcanzando cerca de 2 millones de personas movilizadas. En esa ocasión obtuvieron una victoria al lograr que se suspenda el proyecto de Ley de Extradición a China. Esto representó un golpe al gobierno central chino, y debilitando fuertemente al gobierno Lam, ya que el objetivo es principalmente mantener un control político de los opositores en Hong Kong.
Lam esperaba que suspendiendo un tiempo el proyecto frenaría las movilizaciones, pero a más de un mes de iniciadas, el número de manifestantes en las calles sigue siendo impactante trasladando el eje de sus reclamos hacia la renuncia total de la jefa Ejecutiva Carrie Lam.
Hong Kong atraviesa la crisis política más grave desde que China recuperase la soberanía a manos del Reino Unido. En uno de los puntos más álgidos de la movilización popular y tensión política de este último mes, nos quedamos con la postal de cientos de manifestantes que tomaron el Parlamento forzando la huida de la Policía. Todo esto se enmarca en las crecientes tensiones geopolíticas entre EE.UU. y China. Donde esta creciente desestabilización debilitan la posición de China, mientras que EE.UU. cínicamente utiliza un discurso de derechos humanos apoyando a los sectores burgueses que se benefician del sistema financiero hongkones y su posición estratégica comercial que le permitió al gigante asiático establecer un puente con la economía mundial. Esta crisis política aún está lejos de cerrarse.
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Santiago Montag
Escribe en la sección Internacional de La Izquierda Diario.